¡Gijón despierta ya!


Gijón 28/01/2017 12:23

Una vez más se ha demostrado que querer es poder, más si cabe en el deporte, y concretamente en el fútbol, donde la fuerza del colectivo puede imponerse a lo individual. La complacencia en la grada está bien, ya que no se debe presionar en exceso a los jugadores durante los 90 minutos de juego, pero las metas no pueden ir siempre encaminadas a salvarse bajo la bocina con proyectos parcheados cada mercado de fichajes, eso cuando no estamos sancionados por impagos. La exigencia sportinguista de los años 80 podría ser contraproducente hoy en día, pero el término medio puede ser la clave para dejar de ser un "equipin modesto" que sube y baja según se reduzca o aumente el caudal de Mareo.

Y es que los consejeros no meten goles, pero tienen mucho que ver en que entren por azar o por planificación. Aunque no parezca que tenga que ver, el Sporting sigue sin tener un estilo de juego marcado y eso también afecta a las categorías inferiores, por mucho que Javier Vidales intentase crear una cantera que genere jugadores polivalentes para cualquier sistema. El primer equipo pasó de la defensa bajo el larguero de Javier Clemente al fútbol ofensivo de Sandoval, pasando por la defensa intensa de Abelardo Fernández y acabando con la propuesta de mayor posesión y control de los tiempos de Rubi.

El Alavés era equipo recién ascendido y que no hace muchos años estaba en Segunda B hasta que Josean Querejeta, dueño del Baskonia, lo rescató al borde de la desaparición en la categoría de bronce para volver a darle lustre. En su campaña como novato en Primera División, Querejeta sorprendió prescindiendo del cuerpo técnico y un alto porcentaje de la plantilla del ascenso, sus razones tendría, el caso es que a punto de llegar al mes de febrero, los vascos tienen 10 puntos de ventaja sobre el Real Sporting de Gijón y ya tienen sacado el billete a semifinales de la Copa del Rey, esa competición que los asturianos tiran temporada tras temporada porque "no es para nosotros". Por sus planes ya pasa la construcción de un nuevo estadio para dar cabida al nuevo Alavés de Querejeta.

Otro equipo en semifinales es el Celta, cuyo propietario acaba de rechazar una oferta de 100 millones de euros por la entidad gallega después de rescatarla del abismo. Su receta: fichar bien de forma planificada, buscando un estilo de juego reconocible en sus entrenadores, generar activos inmobiliarios en propiedad, tratar de retener a sus estrellas y vendiendo bien dentro de sus posibilidades. En su caso ha eliminado al Real Madrid, el mejor equipo del planeta según pone su camiseta y que no logró vencer en ninguna de las dos citas a los gallegos. En febrero el Celta seguirá en el selecto club de equipos españoles que continúa compitiendo en tres torneos a la vez.

Casualidades de la vida, Celta y Alavés, dos equipos que siempre plantan cara a los Atlético de Madrid, Barcelona o Real Madrid han sido los agraciados que están a tres partidos de ofrecer un título a sus respectivas aficiones, mientras en Gijón seguimos rezando para salvarnos en la última jornada con una carambola de resultados que celebrar, porque nuestros directivos no meten goles, pero los de los rivales sí, visto lo visto.

O todos cambiamos nuestra actitud o el crecimiento sin retorno no aparecerá, salvo milagro.

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