Este Sporting da ganas de llorar


Gijón 07/02/2017 12:04

Pero da ganas de verdad, por lo menos a mi de pura impotencia. Otros aficionados de la grada aseguraban que no tenían pensado volver en lo que resta de temporada al estadio mientras el marcador, que no funcionaba, debía señalar el minuto 70 de juego y ya abandonaban su asiento. ¿Quién nos iba a decir hace unos años que íbamos a tener envidia del Alavés o el Eibar?

Los baños de juego recibidos en El Molinón por esos dos, sobre el papel, rivales directos son completamente alarmantes y demuestran la diferencia entre realizar un proyecto serio, frente a uno cogido con pinza al que a la menor ráfaga de viento se ven sus vergüenzas al aire.

Un equipo rival con alineación de circunstancias; que en la noche del jueves estaba en Vigo, por lo que apenas tuvo horas para preparar su visita a Gijón, y teniendo la cabeza puesta en las semifinales de la Copa del Rey es capaz de jugar de memoria en defensa y ataque, mientras los rojiblancos se descoordinan al mínimo traspiés el día que se juegan la vida delante de su afición. No sé si será por falta de compromiso, hambre o rigor táctico, pero los rojiblancos recibieron un buen número de faltas, ya que los jugadores no habituales del Alavés presionan de verdad, como su once de gala, así que casi siempre llegaban al corte. En la jugada del primer tanto visitante se predecía el final desde el primer movimiento en el mediocampo, algo que se volvió a repetir en más ocasiones. Balón a un costado y desmarque en solitario de un jugador en línea recta para la devolución.

En el juego ofensivo se presentaba el mismo escenario. El Sporting no sólo es incapaz de leer las jugadas en contra, sino que tampoco logra hacer una pared, ya sea porque el pase sea nefasto o porque el desmarque no existe. La pedimos al pie y la mandamos a la banda, la pescadilla que se muerde la cola. Y cuando logramos conectar el pase, la asistencia final no llega ¿cuántos balones fueron medianamente rematables por no rebotar en un rival o pasar de banda a banda?

Este verano se iba a dar el supuesto salto de calidad en la plantilla. Primero no se renovó a tiempo a tres pilares como Luis Hernández, Jony y Bernardo por la mala gestión del club, que cuando quiso hacerlo ya no pudo; después se puso en manos de Nico Rodríguez un presupuesto ridículo para planificar el vestuario; y dos mercados más tarde seguimos sin darnos cuenta que no tenemos ni un sólo extremo zurdo que se abra a banda, controle y la ponga en el área, ya no pedimos que vaya a la cabeza del compañero, sino a una zona donde pueda rebotarle en el cuerpo.

Vamos a darle el voto de confianza al cedido Vesga, a ver si en él está el mediocentro que marque los tiempos del juego; otra de las carencias que todos vemos y nadie soluciona. El pasado año Abelardo Fernández se fue a Madrid a ver a Marcos Llorente, pero el mejor recuperador de balones de LaLiga acabó jugando en un proyecto de verdad, el que subió ligeramente su oferta porque tiene “el dinero en el campo” y sabe gestionar los ingresos que recibe bajo la propiedad de Querejeta. Aquí en Gijón mientras tanto vamos camino del tercer descenso con la familia Fernánez, confiemos en que no sea a su vez la tercera ruina económica, fijaría todo un récord junto al de menos puntos en un descenso de LaLiga. El de peor equipo en la historia de Europa por suerte ya no se puede ganar, pues el Derby County le dejó en 11 puntos en 2008, batiendo así a los sportinguistas del 98.

Seguramente si Sporting1905 fuese un medio de comunicación sobre el Alavés no acumularía ya un mes vetado en El Molinón pese a cumplir los requisitos de LaLiga, puesto que habría menos aspectos que criticar sobre su gestión. Aquí en Gijón la novedad es el día en el que los periodistas podemos ofrecer algo de ilusión a los aficionados sportinguistas. Aunque la culpa siempre es del mensajero.

Lo único positivo en el día de ayer

La aparición de Carlos Castro, y en especial de Lacina Traoré, demostrando que este equipo tiene posibilidades de agarrarse a algo visible con el objetivo de no ser uno de los tres conjuntos más malos de Primera División a final de la campaña. Veremos si Rubi da con la tecla y jugando para el fichaje estrella se logra crear un grupo competitivo.

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