Enhorabuena Javier


16/05/2017 23:50

A eso de las diez menos cuarto de la noche se acabó el sueño. A decir verdad el desenlace de la historia ya se había escrito mucho antes, cuando el Leganés marco el gol del empate ante el Athletic y el Deportivo aguantaba un 0-0 en el estadio de La Cerámica. Los minutos pasaban y los marcadores no se movían para nerviosismo de los visitantes. No era mejor escenario el de Ipurua. Tampoco el mejor recuerdo pero el Sporting volvió a demostrar que antes las adversidades se crece y cuanto más grande es la gesta más parece motivar a algunos futbolistas, sólo algunos. Sin embargo, no hubo premio. Es lo que tiene cuando quieres aprobar un examen sin haber estudiado durante todo el año.

La afición rojiblanca se ha abonado al sufrimiento durante las dos últimas temporadas con un ascenso en la última jornada y una permanencia de forma similar aunque la cuerda esta vez rompió. En la grada de Ipurua se veía alguna cara pensativa seguramente haciendo cábalas de cómo estaban las cosas en otros campos y lo que les hacía falta a los rojiblancos para seguir con vida en una recta final no apta para cardíacos. También transistores que sólo eran sinónimo de malas noticias. «Cuatro minutos en Villarreal», decía algún paisano. Era la última esperanza. Más de 200 valientes decidieron viajar a Eibar. No importaba la hora. Tampoco el desplazamiento. Los fieles son de los que no fallan pese a que la gestión que se ha hecho de esta entidad sólo merezca el abandono y vacío por parte de la grada. Fueron 200 pero fácilmente podían haber sido 2.000. Sus lágrimas al igual que las de algunos jugadores como Canella o Burgui eran el reflejo del final.

A decir verdad este equipo ha hecho un auténtico máster para estar el año que viene en la categoría de plata. Han sido dos años en Primera. Dos años donde se han podido hacer las cosas bien, pensar en un proyecto de futuro en lo deportivo y en lo institucional. Eso nunca se ha hecho. Enhorabuena y el más sentido agradecimiento a Javier Fernández. Él es la cúspide del fracaso aunque junto a su persona se encuentran sus colegas de consejo y el director deportivo, Nico Rodríguez. Todos ellos deberían dimitir antes de mañana. No lo harán. Tienen demasiado orgullo y algo más como para no marcharse. En el caso del máximo accionista es la propiedad. Si fuera una persona bien aconsejada vendería. Sin pensarlo. Descansaría él y también la afición. Pasará a la historia como la familia que acumuló tres descensos en su haber. Nadie lo ha hecho peor que ellos. Nadie y por eso son el principal mal de esta entidad cuyo escudo pisotean de forma diaria.

Una de las grandes apuestas de Javier Fernández pasó por internacionalizar el club. Abrir academias por medio mundo como si el Sporting fuera la Masía. El icono de la boina calada podrá quedarse corto. En las comparativas recuerda más a Iñaki Badiola (ex presidente de la Real Sociedad) cuando hablaba de llenar China de tiendas del equipo txuri-urdin. Cada uno debe saber la liga en la que juega y si no se mira lo de casa difícil será que la entidad tenga una proyección internacional. Ahora en Segunda que sigan abriendo escuelas. Primero era América, al final se pensó que era mejor empezar por Vegadeo.

Una plantilla rota con la salida de muchos jugadores y la falta de negociación con otros tantos, 16 fichajes donde la mayoría no han servido y mientras Fernández seguirá pensando en la continuidad, Nico Rodríguez calla. Era una cuestión de exprimir la plantilla. Se ha demostrado que el director deportivo no sirve. Habrá que enseñarle el camino de salida. Junto a él hay otras parcelas que no funcionan. Una de ellas la comunicación y no precisamente por culpa de grandes profesionales como José Luis Rubiera. Ellos verán qué hacer. Así es imposible crecer. Mucho mejor es posar con camisetas para acercar posturas con Costa Rica. Acciones que no sirven de nada y que sólo provocan la risa de un público cansado de los permanentes ridículos que provoca esta entidad.

El sábado llega el Betis. Será un buen momento para que la grada le diga al palco lo que piensan de ellos. El hartazgo hacia todos que a veces no quieren entender y que, en otras ocasiones, les resbala. Este equipo ha descendido. El año que viene jugará en Segunda pero detrás seguirá teniendo una afición que no le abandona. Como dice uno de los lemas «Nunca dejes de creer».

Valora este artículo

17 votos
Etiquetas
Sporting de Gijón