Logo Público

Viernes 25 de Mayo de 2012

De Arnao a Solvay

20/10/2010 00:00 /

Siero, gobernado actualmente por el PP tras el escarnio mediático, político y policial sufrido por su ex alcalde, sigue la senda de Castrillón, donde rige una mujer de IU. En aquella Pola, acaban de retomar la recuperación del patrimonio industrial de lo que fuera Minas de Solvay, uno de los más claros exponentes del paternalismo minero en Asturias, además de haber sido, tras la última guerra civil, una de las Colonias Penitenciarias Militarizadas donde los condenados por el Franquismo cumplieron penas o redujeron condenas. En Piedras Blancas, hace tiempo ya que se han puesto manos a la obra para la rehabilitación de Arnao, la primera explotación de hulla si no de Europa de España, según los últimos estudios, con su castillete de zinc, sus galerías bajo el Cantábrico y sus antecedentes de la Bélgica francófona. Como los de Lieres.

Como siempre, ya es tarde. Pero como siempre, es mejor ahora que nunca. La mayor parte de los países que protagonizaron la primera revolución industrial se han empeñado desde hace décadas en sacarle partido a las naves e instalaciones de los santuarios del “moler, tejer y fundir”, al decir del historiador Jordi Nadal. Y lo han hecho respetándose a sí mismos o, lo que es igual, a su propia memoria sin tirar de piqueta como teoría del devenir e idiosincrasia de los tiempos modernos salvo para cambiar el uso de las edificaciones. Es evidente que no todo el patrimonio es recuperable o tiene el valor para ello. No se trata aquí tampoco de entrar en ese intrincado y sinuoso debate. Pero es indiscutible que algunas actuaciones caen de cajón. Y no sólo por su pasado sino por su apuesta de futuro.

Como habitualmente en esta isla del norte que bien pensada debiera escapar del principio soviético que añuda y añubla su economía y sociología, el deseo que no la realidad sería que las iniciativas para estas recuperaciones fueran privadas. Pero es evidente que desde tiempo inmemorial el carácter emprendedor que les sobra, por ejemplo, a los vascos nos falta bastante un poco más a occidente pero en el mismo paralelo. Y ahora que van tocando el fin de las pistolas, qué les voy a contar.

A la espera de un nuevo capitalismo emprendedor e inversor, oigamos y escuchémonos en la coincidencia de Castrillón y Siero. En este último concejo, el cambio de gobierno, propiciado por las continuas vendettas que caracterizan su compulsiva y cainita sociedad, ha impulsado definitivamente la recuperación del patrimonio industrial catalogado de Lieres. En descargo de sus habitantes, habría que matizar que la cólera funesta del sangrín no sólo identifica a los polesos sino que edifica a los astures tal vez por esta nuestra mezcla de industria superpuesta al agro y viceversa. Y si no pregúntenlo en Piedras Blancas, donde casi dos mandatos seguidos de la misma alcaldesa, que también es concejal (¿o será concejala?) de Urbanismo, en nada obsta para acallar el ruido de los sables.

Hunosa invertirá 1,6 millones en rehabilitar su antiguo pozo Lieres-Siero, que antes se llamó Minas de Solvay. En lo deseable estaría que la decisión de la Junta de Gobierno del Ayuntamiento de Siero nada tuviera de contra frente al anterior primer edil aunque el actual haya nacido en Lieres pero crecido en Lugones. En lo esperado está que el resultado final de la recuperación no termine por ser pasto de nuevo al correr de los años de la feraces vegetaciones de nuestro territorio que regresan al monte todo aquello que no se cultiva. Ejemplos hay muchos en estas nuestras cuencas. Pero las omitiré para que no me acusen de aprovechar el primer descuido, si es que en verdad lo es, para faltar y de paso empezar de nuevo un nuevo ciclo que revitalice, con otros nombres, claro, el duelo del pelida Aquiles y el atrida Agamenón.

En Arnao, junto a sus arrecifes de coral, una inversión pública de cinco millones permitirá el próximo verano visitar 150 metros de galerías bajo el mar de su pozo minero, documentado ya en tiempos de Felipe II. El centro de recepción se situará en su castillete de madera, recubierta de zinc, el mineral para cuya fundición y fundación de AZSA unos hombres venidos de la Bélgica capitalizaron en el siglo XIX la Real Compañía Asturiana de Minas. La suya es una de las pocas historias con más acierto que equivocación y que, por lo tanto, no figura en el censo catalogado por Jordi Nadal del fracaso de la industrialización en España. A lo que parece a partir de ahora, menos. Ojalá pinte lo mismo en Lieres.

*PERIODISTA

Edición en PDF

Esta noticia pertenece a la edición en papel Ver archivo (PDF)



Multimedia

HOY EN LA VOZ DE ASTURIAS



La Voz de Asturias © 2012. Todos los derechos reservados

Síguenos en... Twitter Facebook RSS