El Havre es una ciudad portuaria del norte de Francia. El Havre es también el título de la última película del director finés Aki Kaurismäki. La ciudad podría ser Gijón, por ejemplo, y podría ser cualquier lugar de Europa (cualquiera, “excepto el Vaticano, o quizás allí más que en ningún lugar...” afirma el propio director) Nos cuenta la historia de un limpiabotas que recoge y protege a un niño africano llegado en un contenedor, con la complicidad y apoyo de sus vecinos. Es un moderno cuento de hadas, donde se ejercita la fraternidad y la solidaridad, esos valores que tanto me gustan porque se ejercen entre iguales y que tanto se alejan de la caridad de rastrillo benéfico y otras mesas petitorias (y que tan bien retrató, por cierto, otro cineasta, Berlanga en su magistral e hilarante “Plácido”) Me gustan estas historias de héroes sin estridencias, historias de resistencia individual, de caballeros modernos que imparten justicia sin más armas que las de esa fraternidad y solidaridad, con una conciencia clara de la justicia basada en la escuela de la vida y no en los masters...quizás si estuvieramos gobernados por personajes como el protagonista de la película, nos ahorraríamos mucho dinero en escuelas de negocios y otra lista de males mayores por todos conocidos y ahora tendríamos un mundo más feliz, o al menos, más justo. Vayan a verla, no se arrepentirán y de paso nos recordará la importancia de los pequeños-grandes gestos que todos podemos hacer, de nuestra corresponsabilidad en el mundo que tenemos y, sobre todo, de que si el sistema no tiene valores, alguna personas si, y eso hacen este planeta un poco más habitable.
El Havre







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