Ahora que los socialistas ya han elegido a su secretario general, Alfredo Pérez Rubalcaba, para los próximos cuatro años, no hay más tiempo que perder porque Asturias tiene unas elecciones en apenas y mes y medio y es una obligación ofrecer una respuesta ordenada y seria. El margen temporal es tan escaso que no afrontar el reto propuesto por Cascos sería una grave irresponsabilidad, tan perjudicial como intentar que la victoria de Rubalcaba sirva para quitar o poner gente en la lista.
Apuntarse al carro de los ganadores es un ejercicio en el que hay consumados expertos en esta región. Lo difícil es mantener el discurso y defender la tesis en un ambiente extrañamente hostil, porque hay militantes de la FSA que ya se atreven a dar lecciones cuando siempre han jugado en ligas menores, y no tanto por la imposibilidad de sacar la cabeza, sino porque así navegaban más cómodos.
Rubalcaba es un aliado de Fernández, no en vano el líder de los socialistas asturianos es uno de sus firmes apoyos. Aunque hoy despeje las dudas de su nueva ejecutiva, lo más previsible es que Asturias tenga una presencia considerable en el órgano de dirección de los socialistas españoles. No es para menos: el envite de la FSA ha sido potente y la jugada les ha salido bien. Javier Fernández tendrá mucho que decir y también para construir la lista que él crea como la más capacitada para lograr la victoria en la contienda electoral. Pocas ocasiones más tendrá ningún candidato en su trayectoria política para tener una reválida a los diez meses del primer suspenso. La candidatura debe hacerse de manera muy diferente al tradicional reparto por territorios y más en el momento actual, en el que hay agrupaciones que se sentirán más fuertes por el triunfo congresual. El candidato debe tener las manos libres para ‘imponer’ sus nombres porque estoy seguro de que acertará, aunque no puede olvidar las sugerencias que desde determinados ámbitos le han planteado en las últimas horas. Su aval son los 12 años que lleva al frente del partido y con el triunfo de Rubalcaba se cierra cualquier especulación de minorías para pedir aires nuevos.
La cita sevillana ha servido para ordenar algunas de las ideas deslabazadas de la organización y cerrar una fase, la era Zapatero, para pensar que sus próximas e inmediatas paradas están en Asturias y en Andalucía. Ahí se juegan gran parte de su credibilidad, pero no sólo por los resultados, sino porque las formas son básicas.







vídeo:
vídeo:
vídeo:
vídeo: