"¿A ti te han presionado mucho?". La pregunta se repetía ayer de manera sistemática por los corrillos de los delegados que hoy elegirán entre Alfredo Pérez Rubalcaba y Carme Chacón para tomar el relevo de José Luis Rodríguez Zapatero al frente del PSOE. A escasas horas de la votación que se celebrará hoy, a partir de las 12.30 horas, los dos únicos aspirantes con apoyos suficientes para competir por el liderazgo socialista encaraban el sprint final codo con codo y con notable nerviosismo. En este escenario, la jornada de inauguración del 38º Congreso estuvo marcada, como las anteriores, por la presión sobre los 956 compromisarios con derecho a voto, pero con mayor intensidad si cabe, y por la expectación sobre el resultado de la votación.
"Si gana Chacón será porque ha podido más la ola de cambio y si gana Rubalcaba, será porque el aparato se ha impuesto", concluía un dirigente territorial ante la evidencia de que los dos sectores en liza estaban utilizando todos los recursos a su disposición, "y ninguno es manco".
La presión se concentró sobre la delegación de Andalucía –casi el 25% de los votos– y, con especial intensidad, en la de Sevilla –la más numerosa dentro de esta federación–, hasta el extremo de que algunos delegados calificaron la atmósfera de "irrespirable". El pulso en Sevilla ha adquirido además especial relevancia al estar protagonizado por Susa na Díaz, la mano derecha de José Antonio Griñán en el partido, y el secretario provincial, José Antonio Viera, alineado con Rubalcaba.
La "intimidación", según delegados afines a Chacón, se concentró sobre los alcaldes y en el acoso habrían participado el vigués Abel Caballero, erigido en alcalde de los alcaldes socialistas, y el de Toledo, Emiliano García-Page.
Los chaconistas también aseguran, con reproche, que Felipe González se remangó para pedir personalmente, en llamadas telefónicas, los votos a favor del que fuera el portavoz de su último Gobierno.
El mensaje de los rubalcabistas se orientó en gran medida a comer la moral de sus antagonistas imputándoles la responsabilidad de "la catástrofe" que, en su opinión, acarrearía el triunfo de la exministra. "Vaya invento que va a salir de aquí. ¿Asumiréis la responsabilidad, no?", era una de las ideas más repetidas en los diálogos cruzados entre los partidarios de los dos aspirantes Los partidarios de Rubalcaba, que hasta el último momento no quisieron dar crédito a que el apoyo del secretario general de Andalucía a Chacón sería tan explícito como ha sido, denunciaron también presiones asfixiantes de los chaconistas e identificaron como responsable directa a la secretaria regional de Organización, Susana Díaz. Uno de los argumentos utilizados, según partidarios de Rubalcaba, fue el recordatorio de que la próxima semana se abordará el proceso de confección de las listas para las elecciones autonómicas del 25 de marzo.
A pesar del aviso de que Griñán podría recibir un castigo en la votación para su elección como presidente del cónclave socialista, con el que se intentó que reconsiderara su alineamiento con Chacón, no hubo tal y su designación se aprobó por unanimidad. Pero su discurso de inauguración, en el que emplazó a los delegados a "hablar más de política y menos del poder entre nosotros", fue acogido con frialdad por una parte de los delegados.
Guerra psicológica
En la guerra psicológica entre las dos candidaturas, a última hora de la tarde un destacado representante de la candidatura de Rubalcaba acudió a la sala de prensa para asegurar que, según sus datos, "tenemos un margen suficiente para que Alfredo pueda ser elegido y ese margen ha ido mejorando a lo largo del día". Algunos de sus partidarios llegaron a hablar de una ventaja de 100 votos, mientras que entre los chaconistas se hablaba de una diferencia de entre 30 y 50 a favor de la exministra, con unos 60 delegados aún catalogados como indecisos.
Aunque la mayor parte de la tarde la dedicaron a ultimar los discursos que hoy pronunciarán ante el plenario, los dos candidatos encontraron también tiempo para reunirse con distintos dirigentes y con delegados cuya voluntad aún creían poder conquistar.
La tensión se hizo visible no sólo en los pasillos, sino también durante el discurso de despedida de José Luis Rodrí Rodríguez Zapatero. En la hora larga que duró la bajada del telón para quien ha dirigido el PSOE durante los últimos 11 años y medio, Rubalcaba y Chacón se sentaron en el estrado en el lugar protocolario que como miembros de la Ejecutiva ocupan habitualmente en las reuniones del Comité Federal. En la última de las tres filas destinadas a los miembros de la dirección, los dos candidatos ocupan asientos contiguos, con Rodolfo Ares a la izquierda de la exministra y Francina Armengol a la derecha del exvicepresidente. Los dos protagonistas abrieron espacio entre ellos pegándose a quienes los flanqueaban.
El fantasma de la división
Aunque al cierre de esta edición aún no se había cumplido el trámite –el plazo concluye a las nueve de la mañana de hoy– sólo Chacón y Rubalcaba reunirán los avales suficientes para formalizar sus candidaturas.
La intención de ambos era presentar alrededor de 280 avales (el máximo son 287 y el mínimo 192) y con delegados de todos los territorios, si bien entre los partidarios del exvicepresidente se mantuvo hasta el último momento la duda de si debían pedir también alguno del PSC. También prosiguieron los rumores sobre la posible composición de la futura Ejecutiva. Rodolfo Ares, la mano derecha de Patxi López en Euskadi, sostuvo que él no será el secretario de Organización, pero, según muchos delegados, ayer "ejerció como tal" en la candidatura de Rubalcaba. En cuanto a su posible estructura, la impresión más extendida ayer es que se suprimirá el puesto de vicesecretario porque debe "quedar clara la preeminencia" del nuevo líder.
En vista de la crudeza con que se desarrolla la batalla por el poder en el PSOE, anoche empezaba a cundir el temor al fantasma de la división y a que las heridas de este congreso tarden mucho en restañar. Es lo que motivó que el llamamiento a la unidad fuera lo más relevante del discurso de Zapatero.
Los barones hacen un llamamiento a la unidad
Los barones socialistas se manifestaron ayer al unísono a favor de la unidad del partido una vez que fi nalice el congreso. El presidente andaluz, José Antonio Griñán, se mostró convencido de que "gane quien gane" en el cónclave, "todos" van a respaldar al nuevo equipo que salga, palabras que compartió con el líder de los socialistas gallegos, Pachi Vázquez. José María Barreda, máximo dirigente del PSOE de Castilla-La Mancha, se mostró seguro de que los socialistas saldrán del congreso "muy unidos" y Marcelino Iglesias, secretario general de los socialistas aragoneses, dijo que el cónclave no debilitará al partido sino que lo hará "más fuerte y más unido". A todos ellos se sumó el todavía secretario general, José Luis Rodríguez Zapatero, que durante su discurso reclamó a todos los delegados "unidad" a partir de mañana.







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