Logo Público

Jueves 24 de Mayo de 2012

Aviso para navegantes

El mundo de la tecnología encara sus semanas más cruciales

29/01/2012 00:00

Se suponía que esto era el futuro”. La genial frase procede de una camiseta que todavía se puede adquirir a través de internet. Al texto en blanco sobre negro le acompañan, a tamaño más reducido, las siguientes preguntas: ¿Dónde está mi propulsor? ¿Dónde está mi compañero/a robótico/a? ¿Dónde está mi cena en forma de píldora? ¿Dónde está mi coche de hidrógeno? ¿Dónde está mi casa voladora impulsada por energía nuclear? La última frase, separada por doble espacio de las anteriores, no es tan humorística: ¿Dónde está mi cura para la enfermedad? Pasa a menudo en la ciencia ficción; los libros de los 60 decían que iríamos a otros planetas en los 80, y los libros de los 70 decían que lo haríamos en los 90. Ya hemos pasado el cambio de milenio. “¡No es culpa mía!”, me dijo una vez Joe Haldeman entre risas.

En un artículo reciente para Locus Magazine , Cory Doctorow señalaba que la mejor manera de conocer las preocupaciones de una sociedad es leer su ciencia-ficción. Comentaba, además que, la capacidad predictiva de la misma no existe. Son más bien una serie de cualidades legítimas que, a menudo, se confunden con la profecía tecnológica: inspiración para la ciencia, reflexión, exposición de los males y bienes que nos podría deparar el progreso, imaginando un futuro de crecimiento tan alocado, beneficioso, caótico o malvado como podamos imaginar. De este modo, seremos un poco más previsores al llegar a una encrucijada como la que nos hemos encontrado en la última quincena.

El 18 de enero, gran parte de la red anglosajona hizo fundido a negro. Google, WordPress, Wikipedia y la miriada de sitios que conforman la resistencia a la Stop Online Piracy Act y la Protect IP Act, -dos textos normativos que se hallan en trámite en el Congreso y Senado norteamericanos- vistieron el luto de forma total o parcial. Su advertencia: estas leyes dañarían al mundo digital como fuente de libertad, innovación, empleo y negocio.

El lobby del copyright gastó millones de dólares durante meses para sumar apoyos a su causa y convencer a 80 congresistas que se mostraron a favor frente a una oposición de 63. La red sólo necesitó fundir los plomos durante 24 horas para unir en su cruzada a millones de personas y cambiar el marcador en el Congreso: 122 en contra, 31 a favor. Debido al revuelo, la votación de ambos textos fue pospuesta.

Al día siguiente llegó Apple, anunciando su nuevo iBooks 2, que permite la compra y descarga de libros de texto, así como la creación de los mismos con una herramienta que la compañía ofrece de forma gratuita. Demasiado bueno para ser verdad; ¿dónde está el gusano en la manzana? Según Dan Wineman, el maravilloso programa tiene un aviso oculto en su interior: si el autor no cobra por el libro que ha creado, podrá distribuirlo libremente. Pero si pretende comercializarlo, será con Apple y sus tiendas, previo acuerdo entre el coloso de la informática y el pobre mortal de turno.

Jobs ha fallecido, pero su estilo permanece: encandile al consumidor mientras le pone los grilletes. Si este invento llega en masa a los centros, esperemos que las ventajas -maestros con una poderosa herramienta para convertir sus materiales en un formato moderno y atractivo- superen a tan infausto inconveniente. ¿Las editoriales? Paul Carr dice que sobrevivirán, pero hay otros pronósticos más amenazadores para la industria del libro educativo.

Al 19 todavía le quedaba diversión porque llegó el FBI, anunciando una grandiosa redada contra Megaupload, servicio web que permite almacenar y enviar grandes archivos, convirtiéndolo en opción preferente para muchos internautas a la hora de compartir películas, música y también contenido menos ‘polémico’ como archivos de índole personal o material corporativo, demasiado grande para ser remitido por correo electrónico.

Cuatro de sus responsables -incluido su creador, nuevo enemigo de América- fueron detenidos en una operación internacional. El miedo cundió entre algunas páginas de enlaces, pero otras sustituyeron los vínculos a Megaupload y la vida continuó como si nada. Para colmo, parte del grupo conocido como Anonymous fijó su blanco en webs relacionadas con los organizadores de la redada, lanzando un ataque a gran escala. Imaginen como terminó la jornada.

Resulta pasmoso y un auténtico escándalo que los archivos personales de cientos de miles de usuarios estén ahora disponibles para un gobierno sobre el que no tienen soberanía, apenas un día después de la mayor protesta contra la censura en la red; ¿operación ‘Cortina de Humo’? ¿O era ‘Descarga Infinita’?.

Si usaban Megaupload pueden estar tranquilos; la legislación estadounidense no se aplica (sobre cuerda) en España. Además, uno de los portales en caer fue Megaporn, la mayor página de videos guarros de la galaxia. A Fox Mulder le llevará tiempo revisarlo todo.

Aviso para navegantes: estamos en la encrucijada. Es el momento de recurrir a la narrativa de lo posible, de mirar por la escotilla y contar los universos que se despliegan ante nosotros, en el gran abanico. Las próximas semanas marcarán el futuro de la cultura y la industria tecnológica. Gane la libertad de copia o los fundamentalistas del derecho de autor, gane el software de código abierto o la programación en jaula dorada, es difícil saber donde acabará esto. A no ser, tal vez, que utilicemos dos preguntas para ejercitar lo futurible: ¿Imaginan un mundo donde todos compartan? ¿Imaginan un mundo donde nadie lo haga? Elijan.

Edición en PDF

Esta noticia pertenece a la edición en papel Ver archivo (PDF)



Multimedia

HOY EN LA VOZ DE ASTURIAS



La Voz de Asturias © 2012. Todos los derechos reservados

Síguenos en... Twitter Facebook RSS