No era arquitecto, sólo un maestro de obra. De hecho, faltaban varios siglos para que el oficio de arquitecto comenzara como tal. Aún así, Tioda está marca en el siglo IX el inicio de la arquitectura asturiana, como responsable de la basílica de San Salvador o de San Julián de los Prados. Desde aquellos tiempos hasta la actualidad, se han llevado a cabo miles de edificios singulares en el Principado. Un arquitecto gijonés, Joaquín Aranda, ha recopilado la información sobre todos ellos. La tarea le ha costado más de tres décadas de trabajo. Comenzó como un estudio de los grandes arquitectos del Gijón de los años 30 que Aranda publicó en el año 1981, pero los nombres de arquitectos y obras no paraban de acumularse en su ordenador.
El resultado es Autores de arquitectura en Asturias , un libro que en 358 páginas reúne a 1.500 de las personas de llevar a cabo estas construcciones. En la práctica, es un diccionario de arquitectura, aunque su autor ha preferido no titularlo así para incluir en él tanto los ingenieros de caminos responsables de algunas de las obras significativas para el Principado como a todos aquellos anteriores a la creación de los estudios de arquitectura por parte de la Academia de Bellas Artes de San Fernando o a los que, sin ser asturianos, habían realizado una obra importante en Asturias. De esta manera, en la publicación, que lista las referencias por orden alfabético, no se quedan fuera ni Luis Moya ni los medievalistas responsables del Monasterio de Las Pelayas en Oviedo.
Entre las curiosidades que se ha encontrado en el estudio de los cientos de arquitectos cuya vida y obra se detalla en el libro se encuentra Melitón González, el ingeniero que realizó la Estación del Norte en Gijón, que compaginaba este trabajo con el de poeta. Otro autor que llevó a cabo obras en el trazado del ferrocarril, Manuel Daría de Regoyos, fue el padre del conocido pintor riosellano.
“Cuando llegan las crisis tienes más tiempo para todo”, explica Joaquín Aranda. Lo cierto es que la coyuntura económica actual ha forzado un parón en los grandes proyectos arquitectónicos, por lo que este era el momento idóneo para cerrar el listado de autores. El parón ha sido tan drástico que, sobre todo entre los arquitectos asturianos más jóvenes, se está detectando un éxodo, fundamentalmente hacia Asia, el continente que más construye en la actualidad.
El libro, autoeditado por Joaquín Aranda, es el primer manual de arquitectura asturiana. Cada referencia incluye una pequeña biografía, un listado de sus trabajos más importantes, bibliografía consultada y, en algunos casos, una fotografía de alguna de ellas que sirve para contextualizarlo. Lo cierto es que Joaquín Aranda ya estaba familiarizado con el método para confeccionar un diccionario. Fue con la publicación Todos los futbolistas del Sporting , que publicó hace tres años.
Para Joaquín Aranda no cree que se pueda hablar de un estilo propio en el Principado. Ni si quiera en España, porque las corrientes que se siguen en la construcción afectan a multitud de países al mismo tiempo. Los arquitectos se forman fuera, por lo que tendrán los mismos conocimientos que los que se hayan desplazado a estudiar desde otras comunidades.
Sin embargo, sí hay dos cosas que marcaron a la obra en Asturias. Antes de la industrialización, estuvo condicionada por los materiales. La teja se utilizaba en la zona central pero en la occidental predominaba la pizarra. Después de la revolución industrial, cuando las comunicaciones favorecen el intercambio de materiales, la diferencia la marca el espacio limitado. Por este motivo, salvo excepciones, no existen las construcciones colosales que puede haber en ciudades como Madrid.
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