La Voz de Asturias

El consumo de cemento se derrumba en Asturias y se sitúa en el nivel más bajo en 26 años

Actualidad

Luis Fernández Redacción

La caída de la obra civil provoca el desplome de las ventas. La patronal de la construcción denuncia que es el peor año desde el estallido de la crisis

13 Jul 2016. Actualizado a las 05:00 h.

Continúa el desplome en el sector de la construcción. Además, las expectativas para los próximos meses tampoco son buenas. El frenazo en la licitación de obra pública, que se sitúa en el nivel más bajo desde el estallido de la crisis, se une al pinchazo de la burbuja inmobiliaria en 2008 y provoca que las ventas de cemento se encuentren en mínimos desde que se tienen datos en la región, en 1990. Este es un buen indicador para pulsar el estado de una rama de actividad que, pese a la leve recuperación del mercado de la vivienda, todavía no ha tocado fondo. La situación ha obligado a la patronal a lanzar un mensaje de auxilio y a exigir la formación de un gobierno estable que impulse la obra pública y les ayude a capear el temporal. A esta realidad se suma en Asturias la falta de presupuestos, otro elemento que tampoco favorece su recuperación.

El descenso en las ventas de cemento ha sido paulatino en la región desde el 2007, año en el que se marcó el récord histórico. Según los datos de la Sociedad Asturiana de Estudios Económicos e Industriales (Sadei), durante el mes de mayo se vendieron en Asturias 12.717 toneladas de cemento producido en la región, un 9,2% menos que en el mismo período del año anterior. Si esa comparativa anual se amplía a los cinco primeros meses, el descenso se eleva hasta el 12%, con un consumo entre enero y mayo de 55.344 toneladas. En 2007, ese consumo fue de 430.703 toneladas. Las cifras son elocuentes y evidencian la situación que vive un sector que, debido a la paralización de la obra pública, no parece que vaya a mejorar a corto plazo. Hace 26 años se consumieron en la región 228.948 toneladas, cuatro veces más que en la actualidad.

Además de las ventas que recoge el Sadei, también evidencian esa situación crítica los datos de consumo de la patronal Oficemen. La asociación divide ese consumo en función del tipo de obra, y según sus números, la caída de la obra civil es la que explica la situación. Entre el primer trimestre de 2016 y el mismo periodo de 2015, en Asturias se ha pasado de consumir 47.461 toneladas de cemento en obra civil a 37.677. Es decir, se ha producido un descenso del 21%. Por el contrario, en edificación no residencial se ha producido un ligero incremento, que pasa de 4.287 toneladas a 4.764 toneladas. En el sector de la vivienda el aumento ha sido más significativo, ya que se han consumido 1.630 toneladas más que hace un año.

En el conjunto de España el desplome del sector es similar al registrado en Asturias. El consumo en obra civil ha caído un 77,5% desde el inicio de la recesión y se ha producido un descenso del 27% respecto del mismo periodo del año anterior. Según fuentes de la patronal del cemento, es el peor dato desde el año 1965, aunque las cifras de la serie histórica, al igual que en Asturias, comienzan en 1990.

Quejas de la patronal

La situación del sector ha cambiado radicalmente desde el estallido de burbuja inmobiliaria en 2008. En un principio, el sector que más se resintió fue el de la vivienda, que ahora comienza a recuperarse, tímidamente, mientras que es el de la obra pública el que vive sus horas más bajas. En la Asamblea General Ordinaria de la Confederación Asturiana de la Construcción-Asprocon, celebrada la semana pasada en GIjón, el presidente del Grupo de Contratistas, Delfin Cuervo, manifestó que la actividad ha sido «mínima», con 269 actuaciones licitadas, con un total de 88,50 millones de euros, un 35.72% menos que el mismo periodo del año pasado. De esta cuantía, 11,54 millones corresponden a la actividad licitadora del Gobierno Autonómico, 11,86 a los ayuntamientos y 64,74 millones a la Administración del Estado.

Cuervo achacó el agravamiento a «la situación política nacional y de la falta de presupuestos en la autonomía». Además, aseguró que los precios de contratación «continúan siendo insostenibles» lo que «favorece la competencia desleal y la proliferación de prácticas indeseables» por lo que urgió a la administración a la aprobación de un pliego de licitación que «no valore únicamente el precio».


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