La Voz de Asturias

El negocio redondo de Carolina Masaveu en Pescanova

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Juan M. Arribas Redacción

La heredera del grupo, segunda máxima accionista privada de la empresa, compró más de 2 millones de participaciones entre 2013 y 2014 por menos de 5.500 euros

01 Aug 2016. Actualizado a las 23:51 h.

La historia empresarial de Carolina Masaveu está estrechamente ligada a sus operaciones en Pescanova. Miembro de una de las sagas empresariales más prestigiosas de Asturias, y aunque los negocios siempre han sido el pan de cada día en su familia, su gran inversión la ha realizado en la compañía gallega. Con un desembolso de poco más de 5.000 euros, Carolina Masaveu pasó a convertirse en el segundo accionista privado de referencia. Aprovechó el río revuelto que supuso el concurso de acreedores presentado por la sociedad en 2013 para hacer un negocio redondo. Mediante dos operaciones, se hizo con el 7,13% de la sociedad. Tres años después de esa primera operación, Pescanova remonta el vuelo y aunque aún nos se sabe si volverá a cotizar en bolsa ni cuando, la operación ha sido un rotundo éxito. 

La vinculación de Carolina con Pescanova viene de agosto de 2013. La compañía estaba inmersa en suspensión de pagos y su futuro era incierto. Ese es el momento, y por sorpresa, la empresaria adquirió al fondo estadounidense Capital Research el 3,741% del capital. El precio pagado fue simbólico, el 0,0001 euros por título. Es decir, 107,5 euros por un paquete de 1,05 millones de acciones. Si en ese momento se hubiese vendido toda la empresa a ese precio, tan solo hubiesen hecho falta 3.000 euros para comprarla. Poco a poco, el futuro de Pescanova comenzó a despejarse y, aunque con alguna dificultad, la empresa ganó estabilidad.

Su primer golpe de efecto en la empresa había sido un éxito, pero Carolina todavía tenía otro as en la manga. El 29 de abril de 2014, compró otro 3,39%, en este caso a Liquidambar, antiguo socio de referencia. En total, 975.000 acciones, que sumadas a las que ya tenía, le permitieron controlar el 7,13% de la compañía y convertirse en la segunda máxima accionista privada, tan solo por detrás de Manuel Fernández de Sousa Faro (7,5%) y por delante de Sociedad Anónima Damm (6,20%) y Luxempart (5,84%). Esta segunda operación fue realizada en el Mercado de Operaciones Especiales de la Bolsa de Barcelona a través de una operación sobre títulos con cotización suspendida y el precio de compra fue de 0,0052 euros por título, lo que supone menos de 5.200 euros. Un mes después, la sociedad salió del concurso de acreedores.

La empresa dejó de cotizar en bolsa el 12 de marzo de 2013. En ese momento, lo hacía a 5,91 euros por acción. A ese precio, los 2.038.942 títulos que posee Carolina tenían un valor de más de 12 millones, lo que le supondrían una plusvalía multimillonaria. Esto no quiere decir que ese sea el valor actual de las acciones, ya que si volvieran a cotizar, está por ver su valor. A lo largo de su historia en bolsa, cada acción llegó a valer más de 18 euros. A día de hoy su cotización permanece suspendida y a pesar de que algunos accionistas han pedido su vuelta a los parqués, la CNMV emitió un comunicado el mes pasado en el que requería más documentación antes de tomar una decisión. Por el momento la CNMV no se ha posicionada de forma definitiva, pero la situación podría cambiar pronto. 

 Otros negocios

La entrada de Carolina en el accionariado de Pescanova supuso un cambio radical en su relación con los negocios. Hasta ese momento, ocupaba un discreto segundo plano en las operaciones del grupo y solo se le conocía en el ámbito empresarial por la apertura de una galería de arte en Madrid, en 2004, dedicada a la promoción de artistas asturianos. La galería cerró por la crisis del sector. Nacida en 1972, cursó estudios de Psicología y Pedagogía en la Universidad de Navarra. Poco amiga de protagonizar titulares en los medios de comunicación, procura mantenerse apartada del foco mediático a pesar del éxito en sus negocios.


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