La Voz de Asturias

Los jóvenes asturianos adelantan su independencia sin grandes lujos

Actualidad

S.D.M. Redacción

El Observatorio de la Emancipación, al contrario de lo que sucede en el resto de España, detecta que en el Principado abandonan la casa familiar antes de los 25

01 Dec 2016. Actualizado a las 05:00 h.

Ni la elevada tasa de paro ni tampoco los exiguos sueldos que las empresas ofrecen a los jóvenes. Nada disuade a los jóvenes asturianos de su intención abandonar la casa familiar y vivir por su cuenta. El Observatorio de la Emancipación del Consejo de la Juventud de España ha detectado un curioso comportamiento en el Principado que lo diferencia del resto de España. Existe una tendencia a adelantar la edad en la que se independiza. De hecho, el informe señala que ese incremento se está registrando entre los menores de 25 años. No se van solos, porque su economía no se lo permite. Pero prefieren compartir piso a seguir viviendo con sus familias. Una de las razones que apunta para intentar explicar esta situación es que el mercado inmobiliario en la región es «más permeable». Con 12.000 euros al año les basta para abandonar el nido.

Hasta aquí la tendencia, porque el cómputo global no es ni mucho menos comparable al de otros países ni tampoco al de la media nacional. Solo dos de cada diez jóvenes asturianos menores de 30 años han dado el paso de emanciparse. Entre los 30 y los 35 años, esa proporción crece de forma exponencial hasta rozar el 65%. Dan el paso más mujeres que hombres y los universitarios por encima de los que no tienen estudios superiores. 

Sin grandes lujos

Sus ingresos, sin embargo, no les ofrecen demasiado margen para independizarse con lujos. Los ingresos ordinarios de un joven menor de 30 años en Asturias, de media, son 3.714 euros anuales. La cifra no es de extrañar teniendo en cuenta que el 84% están inactivos. En ese 84% se encuentran tanto los parados como los estudiantes. El salario de los que sí trabajan tampoco es para tirar cohetes pero triplica esas cifras. El Observatorio ha detectado, además, que es más elevado en los emancipados (12.899 euros al año) que entre los que sigue en casa (9.349 euros).

¿Qué se pueden pagar? La renta máxima tolerable para un menor de 30 años que pretende emanciparse en solitario es de 267 euros al mes. A partir de esa edad, ya puede alquilar inmuebles de hasta 386 euros. Hasta en esta estadística se nota la brecha salarial de género. Las mujeres se ven obligadas a acceder a pisos más baratos. Si optan por compartir, la situación mejora. Los hogares jóvenes llegan a firmar contratos de arrendamiento de 393 euros al mes. Y, cuando superan los 30, rozaron los 450 euros. Algo similar ocurre cuando la opción es comprar. El independiente no puede llegar ni a los 75.000 euros. Si se forma un hogar con alguien más, entonces suben a casi 110.000. A partir de los 30 años, esa cantidad es de casi 125.000.

Explica el Observatorio que la realidad se impone y que los jóvenes menores de 30 años no pueden acceder a la compra ni al alquiler de vivienda con plenas garantías de solvencia. Esto se traduce en dedicar más del 30% de sus ingresos a hacer frente a los gastos mensuales que les genera la vivienda. Eso en un hogar, es decir, compartiendo. Porque «la emancipación en solitario es económicamente inviable para un joven asalariado que debería dedicar casi el 50% de sus ingresos». De hecho, si muchos de ellos no siguieran en la casa familiar su situación podría calificarse de pobreza, apunta el Consejo de la Juventud. 


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