Los empresarios asturianos se sienten ninguneados por el Gobierno central
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El presidente de la patronal del Principado considera que «se carga siempre contra los mismos el coste extra de la factura»
13 Jan 2017. Actualizado a las 05:00 h.
«Una sociedad que no aprecia, valora ni ayuda a sus empresarios no tiene futuro». Así de contundente se muestra Pedro Luis Fernández, presidente de la Federación Asturiana de Empresarios (FADE). En su opinión, el Gobierno central no valora la importancia del papel de los propietarios de las empresas, por lo que reprocha al ejecutivo de Rajoy que «siempre carga contra los mismos el coste extra de la factura». La línea de actuación debe cambiar, según asegura el líder de la patronal, para evitar que el futuro de los españoles se parezca «al que les espera a los ciudadanos de Cuba o Venezuela».
El presidente de la patronal firma un artículo de opinión en elempresario.com, la revista de la patronal española, en el que reclama un cambio de mentalidad para dotar de prestigio al empresario. Bajo el título Defender a la empresa: la mejor política social, Fernández argumenta que los gobernantes deberían apoyar «decididamente» a los empresarios, algo que considera que no están haciendo. En su lugar, denuncia que se encuentran «muchas veces» con pocas facilidades, o incluso «con demasiadas trabas y obstáculos». Por todo ello, sostiene que «muchas veces, los empresarios nos sentimos poco valorados». Como ejemplo pone las últimas medidas fiscales del Gobierno de España que la «CEOE ha denunciado con contundencia».
¿Cómo se puede conseguir ese cambio? El presidente de la patronal considera que, en primer lugar, «deberíamos hacer un mayor esfuerzo para poner en valor la figura del empresario desde las etapas más tempranas de la educación». Tiene claro que se trata de «una carrera de fondo que tardará en dar sus frutos pero que debemos abordar decididamente sin más demora».
Para conseguirlo, propone una batería de medidas: un marco normativo «menos complejo y más ágil»; una legislación laboral «que ponga orden en los tipos de contratos y bonificaciones»; unas administraciones públicas «más atentas a las necesidades de las empresas»; una «decidida apuesta» por la formación que les permita «contar con personal cualificado y a nuestros hijos salir de las terribles estadísticas de paro juvenil». También solicita «amparo y protección» para los autónomos y las pymes ante el «acoso brutal» de la economía sumergida y la competencia desleal.
El artículo de Fernández es contundente y en él recoge el líder de los empresarios que la mejor política social es generar puestos de trabajo estables frente a las actuales «políticas sociales», que según sostiene consiguen «dependencia (votos) de la Administración, cronificación de la pobreza y favorecen la economía fraudulenta».
Pese a todo ello, considera Fernández que «la ira» que se ha generado con la crisis puede «hacernos caer en la tentación de romper todo lo que hemos conseguido en tantas décadas de entendimiento, convivencia y trabajo», motivo por el que asevera que «no sería muy inteligente» que, escudándose en esa situación, se permita que haya «personas que de esa frustración hagan su carrera y para ello intenten llevarnos a todos a un fracaso colectivo».