La Voz de Asturias

Que no nos toquen el amor canalla (ni a Sabina)

Actualidad

Ana Fernández Alonso

La sexóloga Ana Fernández Alonso sale en defensa de la musicóloga Laura Viñuela y pone sus polémicas declaraciones sobre el cantautor en el contexto de la educación contra los estereotipos del amor romántico

21 Feb 2017. Actualizado a las 13:58 h.

Hay que desenmascarar la pasión. Urge. Es una enorme trampa, cuanto antes lo aprendamos, mejor. Pasión viene de pathos que significa padecimiento, sufrimiento. Cuando hablamos de pasión en el amor, hablamos de una emoción que hace sufrir, no nos engañemos y no confundamos la pasión con el morbo, la lascivia, la lujuria… Llamemos a las cosas por su nombre. Toda la cultura popular nos ensalza los amores pasionales. Las películas, las letras de canciones, las novelas, los poemas… Luego, cuando vamos los profesionales al aula a hacer Educación Sexual y decimos que el amor tiene que ser desde el buen trato y que si duele no es amor, nos damos de bruces contra todo este tipo de mensajes que, no solo el alumnado, también sus familias y profesorado tienen marcado a fuego lento, como el Tatuaje de la copla…

Estos días tenemos el claro ejemplo con el revuelo que se ha montado en las redes sociales, que ha sacado de sus casillas hasta a mismísimos académicos de la lengua… Y yo, como profesional de esto, no doy crédito. La historia la conocerán y si no se la resumo. Una musicóloga da unas clases en un instituto analizando los mensajes que transmiten las letras de las canciones. Van a reflexionar sobre los estereotipos que nos vende el Amor Romántico y lo dañinos que estos pueden llegar a ser en las relaciones de pareja. Se trata de llevar al alumnado a una lectura comprensiva de lo que se canta, de lo que se escucha. Esto es educación, señoras y señores, ni más ni menos…

La noticia sale en la prensa local y como ejemplo el nombre de Joaquín Sabina, cantautor muy venerado por estas tierras nuestras. Un ejemplo entre otros. Y esto, ni es la primera vez que se dice, ni es la primera vez que se hace… Que desde la Educación Sexual llevamos analizando letras de canciones, series de televisión, novelas que triunfan entre el público joven y no tan joven. Pero, ay, que nos han tocado un icono del amor canalla… Del nuestro, del de los adultos…

Lo que más impresiona de todo este lío que se ha montado es la visceralidad con la que la gente se ha revuelto contra esta profesional, que lo único que ha hecho es llevar al aula una reflexión sobre sobre el mensaje que transmiten algunas letras de canciones. Es curioso que mientras hablamos del reguetón o de ciertos raperos, nadie se rasga las vestiduras. Pero nos han puesto el dedo en la llaga. En nuestra sacrosanta educación sentimental, construida a retazos con barras de bar, amantes despechados, pasiones incontroladas, lobos heridos que no saben defenderse más que atacando.

El amor no es eso

Ya he dicho otras veces que somos yonkis de la pasión. Y nos aferramos a ella porque nos hace sentirnos vivos, porque nos llena de emociones intensas, aunque esta intensidad venga del dolor y el sufrimiento. Pero el amor no es eso… Siento ser aguafiestas, pero es lo que hay.

A veces tengo la impresión de que los adultos no queremos desvincular el sufrimiento del amor. Lo decimos, porque es lo políticamente correcto, pero luego cada uno y cada una nos dejamos llevar por nuestras pasiones y nos gusta ponernos en plan dramático a sufrir lo nuestro… Y evocamos unas imágenes bellísimas, como del romanticismo, un hermoso espectro que llora sangre mientras vaga por un bosque sombrío, penando por el recuerdo de su amante… O un transnochado bohemio, derrumbado sobre la barra de un bar, que destroza el vaso que tiene en la mano y se hace sangre con el cristal, por no hacer ese mismo destrozo a la persona que le traicionó… Porque mi vida sin ti no vale nada, porque contigo me matas y sin ti, me muero, porque te tengo que vigilar para saber que no me fallas, que me eres fiel, porque te fuiste con otro y os mato a los dos… Cuánto desgarro, cuantas inseguridades, cuanta autoestima por los suelos. Cuánto daño hace este modelo de amor romántico.

Otro matiz. Que romanticismo no nos lleve a pensar en cursiladas, lacitos rosas y sentimentalismos. Porque el Amor Romántico no va de eso. El romanticismo como movimiento artístico, nos habla de almas exaltadas por la insatisfacción, sentimientos  dolientes, paisajes melancólicos como ruinas, bosques, cementerios… Atracción por lo sobrenatural, lo diabólico, visiones de ultratumba, dolor y muerte, amores imposibles, pasionales, que terminan en tragedia… Solo tenemos que ir a las Leyendas de Becquer, uno de los mayores representantes del romanticismo de este país. ¿Cómo es posible que la expresión «romántico» haya derivado a todas esas florecitas y mariposas del imaginario popular?

Gestionar las emociones

En fin. No nos educan para gestionar las emociones y así nos va. Y es humano buscar referentes. Y encontramos en las letras de las canciones una forma de canalizar esos sentimientos que nos produce el amor, o lo que entendemos por amor. A veces, muchas veces, lo que no es amor, pero sentimos algo muy intenso y como no lo sabemos nombrar, nos confundimos... Y como no sabemos que hacer con las emociones intensas, nos cegamos. Y sale la violencia, la visceralidad, nos sangran las heridas… Y como animales heridos, a falta de discurso, nos defendemos atacando.

Para muestra, las reacciones que ha traído una noticia de prensa que hablaba de una clase en un instituto, en la que se analizaba este amor romántico, a través de las letras de canciones. Que nos han cuestionado los referentes, este amor canalla y pasional, el de las canciones, en el que nos sentimos reflejados y que duele tanto… pero como es el único modelo que tenemos, nos aferramos a él en vez de buscar otro que nos haga felices y que nos ayude a entender que cuando hace daño, no es amor. Que el amor es otra cosa.

En resumen: Que hace falta mucha educación emocional y mucha educación sentimental. Que hace falta mucha Educación Sexual, o sea de los Sexos y sus interacciones. De los hombres y las mujeres… y sus deseos, sus emociones, sus amores y desamores, sus encuentros y desencuentros… Que nos queda mucho camino por andar.

www.atencionsexologica.es

 


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