Empresas autóctonas en proceso de maduración
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Los expertos piden un entorno favorable para permitir el crecimiento en facturación y empleos de la nueva generación de firmas regionales que apuestan por la expansión
03 Aug 2017. Actualizado a las 05:00 h.
En una época la que los factores físicos han perdido importancia a la hora de determinar el lugar donde se instala una empresa, Asturias aún tiene que esforzarse mucho para conseguir que funcionen en su territorio compañías de un tamaño considerable. «Tal vez podríamos haber hecho las cosas de manera distinta», reflexiona Francisco González, catedrático de Economía Financiera y antiguo decano de la Facultad de Economía de la Universidad de Oviedo. Pero la realidad es que, ya sea por la política fiscal, por la conflictividad laboral o por la falta de estímulos públicos a la investigación y el desarrollo, el desembarco de empresas extranjeras en la región no ha sido suficiente para compensar la destrucción de empleo en los años 80. Según los registros oficiales, Asturias es una base de operaciones para 118 multinacionales, pero la tasa de actividad y el mercado de trabajo siguen a la cola de España. Los esfuerzos de captación dan fruto y aun así el paro no baja a la velocidad deseada.
En el futuro, apunta González, tal vez alguna empresa nacida en la comunidad autónoma puede erigirse como motor de inversiones y empleo. El proceso es muy lento, pero algunas compañías con raíces asturianas ya están embarcadas en su transición desde unos orígenes modestos hasta alcanzar un tamaño respetable y suficiente para competir en el mundo. La peor incógnita que plantea ese cambio, advierte el catedrático, es saber si, cuando alcancen esa masa crítica, las empresas permanecerán fieles a su lugar de fundación o si echarán a volar en busca de otros entornos. «Ya estamos quedándonos sin un activo tan importante como todos esos jóvenes con mucha formación que se marchan a otros sitios. Debemos esforzarnos para que todo ese cambio no desperdicie, porque la generación endógena de empresas es difícil y lleva su tiempo, pero merecerá la pena», concluye.