La Voz de Asturias

La garra y los sentimientos de Raquel Lúa llenan las tablas del Jovellanos

Actualidad

Andrés Fernández

El ciclo Encaja2 del teatro Jovellanos ha invitado a subirse al escenario a la artista catalana que ha aprovechado la ocasión para presentar su disco Peinar Raíces

03 Nov 2025. Actualizado a las 10:05 h.

Raquel Molinero Porras (Barcelona, 1993) o 'Raquel Lúa' ha deleitado con su arte en el día de ayer al público asturiano. El programa Encaja2 que promueve el Ayuntamiento de Gijón trajo a escena el folclore y la reflexión profunda de la cantante catalana, que lleva en la música desde 2015. Ella misma describe sus letras como versos con reflexiones hondas y  estrofas que tocan la fibra sensible de sus fans. Sobre las tablas del Jovellanos ha aprovechado para presentar su nuevo disco Peinar Raíces, y LA VOZ DE ASTURIAS tuvo previamente una conversación con la vocalista.

 

—¿Cuánto tiempo lleva en los escenarios? ¿Cuál fue el momento en el que se dio cuenta de que podía llegar a ser algo profesional?

—Pues realmente empezó en 2015, puede que un poco antes. Yo tenía un grupo de rock con colegas de clase y hacíamos versiones de “Extremoduro” o “Pink Floyd” por juntarnos y pasarlo bien. Mientras tanto iba haciendo mis canciones, y un día mi amigo el bajista nos apuntó a la beca Cabal Musical de Barcelona. Él mandó un video con nuestras versiones y nos llamaron para hacer un casting. Por circunstancias personales mi amigo no pudo ir pero yo fui, canté mis canciones y me cogieron. Aunque en ese momento estaba muy centrada en estudiar filosofía, me dieron a probar las mieles del éxito y me convencí. Además, también me dieron la oportunidad de ir a acabar la carrera con una beca en Chile y tuve que decidir entre las dos. Mi primer concierto pagado fue en esa época, ha sido un proceso muy bonito de autodescubrimiento.

 

—¿De donde viene el nombre artístico Lúa?

—Después del tema de la beca decidí entregarme a la música y empezar mi proyecto. Me acababa de mudar y me mudé a un piso compartido con tres gallegos. Ese día había luna llena y dije pues tiene sentido, y se quedó Lua que significa luna en gallego. Esto coincidió con la época en la que tuve que rechazar la beca para ir a Chile a terminar filosofía, entonces por eso decidí ponerle nombre, porque ya empezaba a ser algo más grande.

 

—Para el que no le conozca, ¿cómo se definiría musicalmente?

 —Yo soy muy folclórica, se podría decir que hago música de raíz. En el folclore hay mucha conexión con lo que ha vivido la gente, y muchas reflexiones profundas. A través de la música tradicional he encontrado una vía muy real para expresarme.

—Llama la atención que siendo del levante incluya en su música ritmos tan lejanos a su tierra, como el fado y el flamenco, ¿de dónde vienen esas influencias?

 —Mis padres son andaluces y el flamenco siempre ha ido conmigo. El fado me viene por mi padre. Él es seguidor de un grupo gallego que se llama Luar na Lubre y llevo desde pequeña escuchando sus canciones.

 —¿Puede comentar algo también sobre sus letras? si uno escucha Pan de Muertos se nota que es una canción llena de significado.

—Sí, en general compongo canciones que tocan temas profundos, se podría decir que son “densitas bien”. En concreto la letra Pan de Muertos no es mía, es de Juan Manuel Latorre el compositor de Vetusta Morla que me la cedió y es un honor que pensase en mí.

 —¿Está siendo duro para alguien nuevo en el mundo musical introducirse con un estilo tan propio y tan original como el tuyo?

 —El mundo musical es muy difícil porque por suerte o por desgracia lo tenemos todo a nuestro alcance, hoy en día puede ver tu música alguien de una aldea de japón. Entonces hay tanto donde escoger que quizás las ideas de gente que empieza se pierden. Pero por otra parte creo que tengo un público muy de nicho y que viene a verme o me escucha porque le gusta lo que hago, y eso me llena. Me quedo muy agradecida porque el notar que he movido a alguien tanto y me digan que han llorado con una u otra canción… Conecto con la gente de una forma muy potente y cuando me pasan cosas como esa siento que he hecho algo en el mundo.

 —¿Había cantado alguna vez en Asturias?

 —No, era algo que tenía pendiente y que estaba deseando hacer, y además cantar en el teatro Jovellanos es una fantasía. Me hace mucha ilusión, además me han hablado genial del ciclo “Encaja2”, aunque estoy un poco a la expectativa porque cuando llegas a ciudades nuevas siempre hay un poco de incertidumbre. Así que un poco nerviosa también.


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