¿Se ha «podemizado» el PSOE?
Asturias
Javier Fernández critica que se plantee la caída de Sánchez como un conflicto entre «élites y bases» y defiende que «no hay política sin representación»
04 Oct 2016. Actualizado a las 13:40 h.
En su entrevista de esta mañana en la Cadena Ser, el presidente de Asturias y de la gestora del PSOE, Javier Fernández planteó un conflicto sobre la forma de organizarse del partido, un dilema que, a su juicio es falso, entre «élites y bases», sobre la propia naturaleza de la democracia directa o representativa, en la que afirmó que en un determinado momento el PSOE «se ha podemizado» ¿qué quiere decir?
Minutos antes de dar esta respuesta, Fernández, aludía a la forma en la que se había desenvuelto la crisis del comité federal del sábado para provocar la caída de Pedro Sánchez, el primer secretario general elegido por voto directo de los militantes, un choque que el presidente asturiano definió con «los órganos de representación del partido, pero no de las élites del partido, como algunos quieren plantear contra las bases». Según el presidente de la gestora, la decisión sobre el candidato socialista a las elecciones generales se seguirá tomando mediante el método de primarias como ya está establecido. Incluso la decisión de abstenerse o ir a unas terceras elecciones podría dirimirse con una consulta directa a la militancia pero, eso sí, antes esa decisión tendría que aprobarse en el comité federal.
«No hay política sin representación» defendía Fernández, como ha hecho en pasadas ocasiones en actos del partido, incluso en intervenciones en el pleno de la Junta General, reflejando una opinión muy extendida entre varios dirigentes socialistas, la de que a fuerza de defender un modelo de decisión asambleario se termina por desligitimar los órganos institucionales de representación popular. «No nos representan» es un lema clave en las protestas del 15M que hicieron suyo muchos cargos de Podemos. «Es evidente que las bases tienen que tomar la palabra y decidir en el momento clave que es en los congresos. Pero quienes hemos sido elegidos tenemos que tomar decisiones, no podemos remitir nuestra responsabilidad cuando llegue permanentemente a las bases».
Fue aquí cuando Fernández aludió a la «podemización» del PSOE. Antes del sábado hubo otra dirigente que utilizó la misma terminología, fue Susana Díaz, en su intervención ante la dirección del partido en Andalucía. Un momento previo al comité del sábado en el que la dirección afín a Sánchez pretendía aprobar un calendario de votaciones muy ajustado en el tiempo y el que se decidieran primarias y congreso antes del mes de diciembre. A lo largo de la jornada, los sanchistas de hecho plantearon el conflicto como una decisión entre abstenerse o no, o una entre una consulta a las bases o un dictado de la gestora. Pero lo cierto es que aún no se ha tomado la decisión del PSOE sobre la abstención e incluso podría decidirse en un voto directo si previamente se aprueba ese método en el comité federal.
«Queremos responder a los retos que tenemos como lo hace otra organización» dijo el presidente asturiano para quien el PSOE es un partido con «casi 140 años de historia que tiene una cultura política distinta de otros que convierten la indignación en política». ¿Puede mantenerse indefinidamente la consulta a la militancia sobre todas las cuestiones cotidianas de la actualidad política? «Eso hay que demostrarlo en las instituciones pasando de guerrilla a tropa regular».
Pero la cuestión relevante, al final, será si los socialistas consideran peor, o menos malo, abstenerse para formar ya gobierno o lanzarse a unas terceras elecciones con malas perspectivas en todas las encuestas y después de haber superado una guerra fratricida. Javier Fernández volvió a descartar que en el grupo parlamentario se diera libertad de voto a los diputados, el partido fijará una decisión y será la que tenga que defender el grupo al completo. Al menos se supone.
Fernández insiste en que como presidente de la gestora no puede pronunciarse sobre sus preferencias pero resulta evidente que la repetición de las elecciones por tercera vez le resulta el peor de los escenarios. «Ha faltado debate», dijo tanto dentro de los órganos del partido como entre sus dirigentes y las bases. En su opinión, una «espiral del silencio» ha hecho que «las bases del partido vean con natural repugnancia no sólo un acuerdo con el PP (de quien citó varios casos de corrupción) sino también a gobierne la lista más votada». Una cuestión que en su opinión debería debatir con «naturalidad los dirigentes con las bases»