¿Se guarda el decoro en los escaños del parlamento asturiano?
Asturias
Los diputados de la Junta General consideran que, salvo episodios «puntuales» de tensión y «postureo», el debate es respetuoso
02 Apr 2017. Actualizado a las 05:00 h.
Decoro es una palabra que no ha dejado de sonar en las crónicas políticas del Congreso de los Diputados en la última semanas. Su ausencia, a juicio del Gobierno y el grupo del PP en las intervenciones de Podemos ha marcado los debates más recientes con críticas sobre la intensidad o la agresividad (según el color del cristal con que se mire) del tono de algunos de sus diputados en sus intervenciones. Es hoy decoro como, no muchos años atrás, la palabra que predominaba respecto al clima de la cámara baja era crispación. ¿Es esta legislatura más bronca que las pasadas? ¿Es el espectáculo una tónica exigida por el mayor número de grupos con representación en el que la atención se convierte en un bien escaso? Buena parte de esta discusión ya tuvo lugar en el Junta General con la constitución del nuevo parlamento, el primero con seis grupos en la cámara asturiana y en el que, singularmente los morados, desplegaron las formas de lo que para unos es «nueva política» pero para otros, detractores, es «postureo».
«Postureo era lo que hacían Villa y García Vigón cuando hacían que estaban muy enfadados en la concertación social y luego uno evadía para comprarse puros y el otro el IVA, pero es que eso no les resultaba incómodo a nadie. Y para teatralización la del PP y el PSOE, que hacen como Ginger Rogers y Fred Astaire, que en sus películas empezaban enfadados pero siempre acababan bailando juntos», dice el portavoz de Podemos Asturies, Emilio León. Los morados asturianos recogieron ya hace dos años sus acreditaciones de diputados en un halo de novedad en parte intencionado y que también chocó y resultó extravagante a los más veteranos. Es con Podemos (y también con Foro) con quien más encontronazos parlamentarios ha tenido el Gobierno. Aunque con el tiempo, y salvo episodios puntuales, también ese furor se ha apaciguado.
«En el pasado debate de los presupuestos, yo ya dije que no era una cuestión de buenas formas, ni significa que me enfade, es que hay un posicionamiento político, es tan sencillo como eso, y cuando se deja claro que hay una diferencia política hay una comunicación normal», señaló León quien en todo caso apuntó que, en Asturias, después de un año y medio de legislatura «con posturas políticas cuanto más pegadas al terreno, menos falta hace recurrir a la gestualización. Cuando eres oposición en un congreso, es lógico que lo simbólico cobre mayor peso, sobre todo al principio. Cuando nosotros llegamos, los que nos veían como advenedizos cualquier cosa novedosa la interpretaban como un gesto»
Para el portavoz de IU Gaspar Llamazares no hay más bronca en esta legislatura, ni tampoco en el cámara asturiana son frecuentes las faltas de respeto; sin embargo, sí aprecia una tendencia reciente al «triunfo del histrionismo». Pero se trata, a su juicio, de un fenómeno internacional «hay una convergencia de contenidos políticos y una divergencia en las formas, como no hay una alternativa política se sobreactua». A comienzos de esta legislatura, Llamazares sufrió más de un encontronazo con los diputados del grupo morado, un desencuentro en las escaleras del pleno con Andrés Vilanova que le sujetó el brazo en una discusión y una queja que hizo pública sobre la toma de fotografías desde los escaños de Podemos al otros parlamentarios. Pero muchas sesiones después los ánimos están mucho más apaciguados, «quizá al principio hubo un choque de culturas parlamentarias con generaciones más jóvenes pero no creo que sea lo fundamental ahora».
Más aún, para el portavoz de la coalición el debate sobre las formas en el Congreso de Madrid parte de una posición interesada «para estigmatizar a Podemos» y apuntó que «la derecha no debería escandalizarse, siempre ha existido esto en el pasado reciente. Lo importante sería recuperar la pluralidad política y dar un acento menor a los gestos para que sean más compatibles con el diálogo y el acuerdo». En ese sentido sí señaló que «también por la influencia de los medios de comunicación, faltan discursos largos, tradicionales, porque ahora prima la frase feliz y eso no permite un debate con matices».
El momento más tenso
Quizá el episodio de mayor bronca que se vivió en el parlamento asturiano en esta legislatura fue cuando en un turno de preguntas al presidente, el diputado morado Daniel Ripa llamó «mafioso» al presidente, aunque luego lo retiró. Pedro Sanjurjo, el presidente de la cámara lo considera «el incidente más grave, uno reciente que cambió un poco la dinámica en la que habíamos entrado y que era más sosegada». En su opinión, buena parte de la tensión pasada de la legislatura se explica porque «porque vivimos un clima electoral de casi dos años en el que fue difícil encontrar espacios de conversación, de diálogo normal». También en ocasiones, la crispación no viene de los diputados sino del público que asiste a los debates y a quien, en casa ocasión, Sanjurjo recuerda que el reglamento no les permite «ni intervenir, ni aplaudir, ni abuchear. Soy condescendiente con alguna camiseta o un cartel siempre que no se altere el debate. Una vez tuve que interrumpirlo y expulsar al público porque una persona le daba golpes al cristal y después de 15 minutos no deponía su actitud» Aún el pasado viernes, reprochó a una persona del público, durante un debate sobre el impuesto de sucesiones, que hubiera hecho «una peineta» al pleno. En opinión del presidente de la cámara «el mejor uso del parlamento, es el mejor uso de la palabra y sin necesidad de ser hiriente u obsceno se puede ser agresivo utilizando la ironía. Las palabras gruesas sólo generan tensión y a veces falta fineza».
Cartel y babayu
Para el portavoz de Ciudadanos, Nicanor García, el parlamento requiere «guardar las formas y tener el respeto debido, sin eliminar la crítica pero no se puede caer en el insulto gratuito ni en el postureo excesivo para llamar la atención de los medios, no puede ser más importante el gesto que el mensaje y hay un postureo evidente». Tampoco para García la Junta General es una cámara singularmente enfrentada pero alertó contra «ejemplos de Congreso que podrían cundir». Para el portavoz naranja en el ámbito nacional «hay gestos que se exacerban, se exageran ciertas tendencias con intencionalidad, y en general aquí en Asturias no se hace» pero lamentó que se usen en la cámara expresiones «de la mafia, hablar de capos, de carteles para llamar la atención».
Algunos de los enfrentamientos más intensos en los plenos en los que hay turno de preguntas al presidente se producen durante las intervenciones de Foro Asturias. Para su presidenta, Cristina Coto «partiendo de la base de que sí soy partidaria del debate incluso apasionado, sí creo que en la Junta hay una anomalía en el comportamiento del presidente (Pedro Sanjurjo) que es parcial, no recuerdo que jamás haya cortado el turno de Javier Fernández, no le llama la atención por su improperios cuando es realmente quien más falta a las formas, y es hasta machista con las diputadas». Coto recordó que, en la pasada legislatura llevaron a los tribunales el caso de un encontronazo en el que el entonces consejero de Sanidad, Faustino Blanco, llamó «sinvergüenza» a su diputado Álvaro Longo «y Sanjurjo dijo que no había oído nada, también dejó que llamaran babayu a Juan Ramón Campo porque dijo que era una expresión coloquial en Asturias».
Para la presidenta de Foro, el líder de Podemos en el Congreso, Pablo Iglesias tiene «una falta de respeto a la democracia parlamentaria» que no encuentra en sus compañeros de Asturias «que están a otra cosa, en la conspiración permanente, como una obsesión».
Para el portavoz parlamentario socialista, Fernando Lastra sería «exagerado elevar a categoría» algún episodio grueso de la legislatura. Sí considera que «la representación tiene unas reglas no escritas que son perfectamente interpretadas y todo el mundo sabe que están regidas por el respeto y el decoro». Si, a su juicio, hubo «mucho postureo» al principio de la apertura del nuevo parlamento, con el paso de las semanas y los meses, «se ha ido corrigiendo». El portavoz socialista se queja, en todo caso, «del desorden o la falta de jerarquía en el trabajo legislativo» y en más de una ocasión ha lamentado que hay un exceso de iniciativas que no permite priorizar los asuntos más relevantes, pero este periodo con seis grupos (y no 3 o 4 que era lo habitual en el parlamento asturiano) no es «más bronco que otros; en el Congreso de los Diputado pasa que hay una sobreexposición mediática y muchas veces del escaño se va a la tertulia en televisión».
El diputado popular Luis Venta considera que, en ocasiones, los parlamentarios pueden parecer broncos «si actuamos con mucha rotundidad y rigor» pero cree que, en general en Asturias, «mantenemos las formas». En su opinión, si parece que hay tensión «es porque tenemos un presidente, Javier Fernández, que viene poco cuenta poco y hace poco y a veces no asume bien la crítica». Consideró además que los momentos más agresivos «son anecdóticos y muy puntuales».