Manual de indumentaria para el diputado de hoy
Asturias
Trajes y corbata, o camiseta y vaqueros, falda o pantalón, los cargos electos piensan que también hay política en la forma de vestir
02 Apr 2017. Actualizado a las 05:00 h.
Todavía en 1993, las mujeres que lograban representación en el Senado de Estados Unidos tenían la obligación de vestir falda o vestido si querían subir al atril para intervenir y fue Barbara Mikulski, del partido demócrata, la primera que ese año se plantó con una resistencia tan sencilla como ponerse un traje de pantalón. Se acabó la prohibición. En España ha habido presidentes del Congreso, como José Bono, con fama de estrictos a la hora de exigir corbata a los varones, y luego otros con mucha más manga ancha, aunque lo cierto es que todavía a estas alturas del siglo XXI sigue llamando la atención ver sentarse en un escaño a unas rastas o una melena masculina. No es un tema menor, ni mucho menos, la relación entre política e indumentaria y la guisa, si no de toda la vida, al menos desde hace 200 años siempre ha sido una declaración de intenciones. Eran «sans-culottes», porque no llevaban calzones, los revolucionarios de París en 1789; y en el siglo XIX, los anarquistas no se ponían corbata como un acto más de rechazo a la sociedad burguesa.
¿Qué deben vestir los parlamentarios? ¿qué ropa es la correcta para un diputado? En el caso de la Junta General, es su presidente, Pedro Sanjurjo quien tiene la última palabra porque aplica el reglamento y, su juicio, lo ideal es «que cada uno vaya como le parezca bien». Las camisetas continen a menudo lemas o mensajes con los que se hace una declaración y Sanjurjo destacó que, ya desde el comienzo de la legislatura, optó por no prohibirlas «aunque hubo en día en que un diputado se fue colocando hasta cuatro distintas y dio una impresión bastante ridícula».
Fue Enrique López, diputado de Podemos, y el portavoz de su grupo, Emilio León, indicó que «sólo hay que ser estricto con la ropa en el sentido de que lo que lleva uno se lo haya pagado y no se lo haya regalado un constructor. Si se quiere ir de traje o en vaqueros está bien, el decoro está en otras cosas porque el que habla de decoro en términos de etiqueta no sabe qué es la decencia». Para Luis Venta, del Partido Popular, no se trata de un detalle importante más allá de «unos mínimos», y la idea de decoro puede interpretarse de muchas formas, «lo importantes es que los ciudadanos se ven representados, todos, no sólo una parte».
«Mínimos» fue también la palabra elegida por la presidenta de Foro Asturias, Cristina Coto, «unos mínimos de respeto porque el parlamento es la sede de la soberanía de los asturianos» y, en su opinión, hay una «normalidad» que se cumple en la Junta aunque también una cierta imagen casual, que a us juicio, «se utiliza por algún grupo para que parezca que están más cerca de la gente, es una escenificación».
¿No lo es toda indumentaria? En el libro «La comunicación no verbal» de Flora Davis hay más de un apartado dedicado a este asunto, y señala cómo en las sociedades occidentales contemporáneas hay un concepto de ir de punta en blanco distinto para hombres y para mujeres. En las segundas hay una exigencia de pulcritud muy clara que no tiene un reverso simétrico en el caso masculino: ellos deben ir aseados y correctos, pero también debe haber una cierta apariencia de desaliño, como si en el fondo el arreglo no fuera buscado.
«La vestimenta habla de la persona, y lo dejo ahí», señaló el portavoz de Ciudadanos, Nicanor García, quien insistió en que lo que se quiere decir con la ropa «no es neutro». Para Llamazares «siempre ha habido diferentes formas de vestir y ahora hay indumentarias que son más llamativas pero a eso hay que acostumbrarse. Recuerdo que en el Congreso en la primera legislatura de Zapatero a muchos miembros de su gobierno los llamaban 'la quinta del biberón', pero con la crisis envejecieron todos».
Para el portavoz socialista, Fernando Lastra «todo el mundo sabe cuáles son las reglas más elementales de la urbanidad y cuando alguien está fuera de lugar, aunque los demás no le digan nada, lo sabe perfectamente». Lastra destacó que no es asunto menor «el respeto al decoro y lo que significa el ejercicio de la representación, porque esto es un ejemplo para muchas cosas, es ejemplo bueno o malo y yo quiero que sea bueno. Hay una corrección en el vestir, como en el aseo o en el hablar, y no me quejo de aquí no la haya».