«Vamos a ir cayendo uno a uno, como moscas»
Asturias
Los intoxicados por mercurio en 2012 en AZSA sufren daños en numerosos órganos, así como secuelas psíquicas y urgen se reconozca como enfermedad
10 Apr 2017. Actualizado a las 05:00 h.
Síntomas de Parkinson, depresión crónica, daños psicológicos muy graves, insomnio, irritabilidad, lagunas mentales, problemas de visión, pitidos, dolores en el estómago, pérdida de dientes, amago de infarto… La lista de dolencias y problemas derivados de la intoxicación por mercurio sufrida en 2012 por 49 trabajadores de IMSA que trabajaban en Asturiana de Zinc es enorme. «Nómbranos un órgano, que seguro que lo tenemos dañado me dicen, y es cierto, se les ha instalado el mercurio por todo el cuerpo», reconoce Dorinda Martínez, la portavoz de la Asociación Asturiana De Intoxicados Por Metales Pesados Y Agentes Químicos, en la que se integran la mitad de los afectados. Hace algo más de cuatro años del accidente y las secuelas son cada vez más evidentes y avanzan a pasos agigantados. «Ellos lo dicen: vamos a ir cayendo uno a uno, como moscas», declara Martínez para evidenciar que son conscientes de que su esperanza de vida es menor de la de cualquier otra persona por una intoxicación que luchan para que sea reconocida como enfermedad profesional. Eso les permitiría acceder a una pensión y no realizar trabajos esporádicos con bajas continuadas y una salud que no les permite desempeñar en ocasiones esas labores para las que son contratados.
«Se han dejado la vida en ese accidente, pero no han muerto», apunta la portavoz de la entidad, que en estos días ha reiniciado la ronda de contactos con diversas entidades para recabar su apoyo a fin de conseguir que se reconozca la intoxicación que sufrieron como una enfermedad profesional. Se han reunido con grupos políticos de la Junta del Principado, que les han garantizado que apoyarán una moción en ese sentido. Pero para conseguirlo hay dos pasos: por un lado es necesario que toxicólogos reconozcan la intoxicación que sufrieron, que lo certifiquen, y luego que sea el Ministerio de Salud el que reconozca la intoxicación como enfermedad profesional. En el primer caso el problema está en que están siendo tratados por la sanidad asturiana, donde no hay expertos en ese campo y, por lo tanto, no pueden confirmar nada. Ha de hacerlo la mutua, que es la que tiene que derivarlos a esos especialistas. El problema es que, según apunta Martínez, se desentiende. «Le hemos enviado un burofax exigiéndoselo porque no cumple, se escuda en que Asturiana no renovó el contrato con ellos, pero el accidente no es de ahora, sino de 2012 y entonces el contrato estaba en vigor», argumenta, y explica que estudian acudir al juzgado para exigir a la mutua que cumpla con lo que los afectados y AZSA pactaron meses atrás: recibir un tratamiento de especialistas a cambio de no iniciar acciones legales contra la empresa.
Es por ello que no pueden hacer nada ante el acuerdo al que se llegó días atrás y por el que dos técnicos asumieron una condena de nueve meses de cárcel, que sustituyeron por una multa de algo más de mil euros. «El fallo nos parece ridículo», apunta Martínez, que niega que los afectados recibieran 2,5 millones de euros. Asegura que cada uno ha cobrado «10.000 euros, al principio, y como anticipo de la indemnización», aunque esa nunca llegó y critica que no se hubiera actuado contra el director de AZSA, Jaime Arias. El fallo judicial reconoce que la empresa no advirtió a los trabajadores que estaban manejando mercurio -sí les avisó que entraban en contacto con otros metales- y no les dotó de equipos de seguridad acordes a la exposición ni se cumplieron las medidas higiénicas necesarias, «por parte de la empresa», apostilla la portavoz de la entidad. De hecho, los monos con los que trabajaban los llevaban a casa para lavar y han descubierto que las mujeres de algunos de los afectados «presentan niveles de mercurio», por lo que temen puedan tener secuelas, aunque menores por haber recibido una exposición menos fuerte.
La enfermedad del Sombrerero Loco
Desde la Asociación Asturiana De Intoxicados Por Metales Pesados Y Agentes Químicos critican el pacto porque entienden que es insuficiente dado que «les han hundido la vida a 49 personas, para siempre. Esto queda en el organismo, tienen secuelas graves y no saben cuáles más tendrán», lamenta Martínez. Sin embargo, la gran mayoría de ellos no puede dejar de trabajar, «porque necesitan el dinero para mantener a su familia», explica. Una docena se ha jubilado, pero el resto trabaja esporádicamente, cobra la ayuda de 426 euros del estado o recibe ayuda de sus familiares. «Mejorar no van a hacerlo, el mercurio está en el cuerpo y las consecuencias van a más y a mucha velocidad», indica la portavoz de la asociación que apunta que aunque los daños físicos son los evidentes están también los psicológicos, que se agudizan con el paso del tiempo. Y pone un ejemplo muy claro de cómo afecta el mercurio al cuerpo humano: «¿Recuerdas al Sombrerero Loco de Alicia en el país de las maravillas? Viene porque antiguamente usaban vapores de mercurio para elaborar los sombreros y acababan todos trastornados».