«En Asturias es evidente que hay sitio para nuevas farmacias»
Asturias
Mientras en el resto de España existe una sobreabundancia de oficinas de farmacia, en Asturias hace 15 años que no se convoca un concurso de licencias. «Hay sitio pero no para que se rebajen los requisitos de apertura», advierten desde Aefas
19 Feb 2018. Actualizado a las 13:56 h.
En Asturias existen unas 460 oficinas de farmacia, un número que no se ha incrementado en los últimos 15 años puesto que el último concurso de licencias que se convocó en el Principado se remonta a 2002. Ese concurso fue recurrido en varias ocasiones y el asunto aún sigue pendiente en el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, después de varias sentencias judiciales que anularon los principales criterios de planificación que se habían aplicado para autorizar nuevas farmacias. Como el Gobierno del Principado, a través de la Consejería de Sanidad, decidió en su momento esperar a que se resolvieran los recursos interpuestos por varios participantes en la convocatoria, que no llegó a ser anulada, en estos 15 años no se han vuelto a abrir más farmacias en Asturias que las últimas 27 que obtuvieron licencia entonces.
Este mismo año el Principado anunciaba que prevé modificar la Ley 1/2007, de atención y ordenación farmacéutica, permitiendo quizá así resolver una situación que no se pasa por alto en la Asociación de Empresarios de Farmacia de Asturias (Aefas). «En Asturias es evidente que hay sitio para nuevas farmacias, porque hay movimientos de población y lógicamente núcleos que crecen en detrimento de otros que menguan y que pierden población a marchas forzadas», asegura el presidente de Aefas, Alfonso López, que también deja claro que «no se pueden rebajar los requisitos de apertura ni de distancia. Hay sitio para nuevas farmacjas, pero no para que se rebajen los requisitos», insiste.
Una farmacia por cada 2.500 habitantes
Esos requisitos, según la ley asturiana de ordenación farmacéutica en vigor, son que el número de oficinas de farmacia sea de una por cada 2.500 habitantes de la zona farmacéutica correspondiente y que la distancia mínima sea, con carácter general, de 250 metros independientemente de la zona a la que pertenezcan.
En Asturias, con casos de farmacéuticos que llevan 15 años esperando a que se convoque de nuevo un concurso de licencias de farmacia, no se tienen por lo tanto los problemas que asoman al resto de España, con una sobreabundancia de farmacias que ha provocado que la viabilidad económica de al menos un millar de ellas sea imposible, por lo que han tenido que ser subvencionadas. En esa situación, en Asturias solo hay tres farmacias que estén recibiendo subvenciones por facturar menos de 200.000 euros.
«Más que el número, el problema de las farmacias B es el modelo en sí», considera López, que asegura que la farmacia subvencionada «no es más que la punta del iceberg de la llamada de atención sobre un modelo que peligra». En este sentido, explica que si una farmacia llega a esta situación se debe simplemente a que no es viable, «normalmente está en un grupo de población pequeño o atiende a un conjunto de núcleos rurales que no tienen otro medio sanitario porque quizá ya se han quedado sin centro de salud y, por las condiciones de trabajo que tiene y por cómo está la situación de los precios de los medicamentos y los recortes de márgenes, esa farmacia no sale adelante y está condenada a desaparecer».
«La situación no es buena ni de lejos»
En todo caso, reitera que «es evidente que hacen falta nuevas farmacias y que hay hueco para ellas, pero desde nuestra visión empresarial lo que no queremos es que se rebajen ni se relajen los límites de apertura», reitera López, que tampoco pasa por alto la complicada situación económica de las farmacias en general. «Parece que estamos saliendo de la crisis y eso hace que se active el mercado de la transacciones de farmacias, pero eso no quiere decir que a la farmacia le vaya bien», explica, respecto a cierto movimiento en las transacciones de oficinas de farmacia en Asturias.
«Una cosa es que, en este ambiente de cierto optimismo, haya un interés por las transacciones y haya gente que se atreva, porque los tipos de interés aún son bajos, y quiera arriesgarse o empezar una andadura profesional, pero otra cosa muy distinta es que a la farmacia le vaya bien y sobre todo en Asturias», asegura, calculando que al menos se tienen por delante entre cinco y siete años para «poder recuperar una posición como la que teníamos en 2007. La situación no es buena ni de lejos».
El anuncio del Gobierno del Principado de modificar la ley de ordenación farmacéutica, que se realizaba en marzo, venía motivado al parecer por la introducción de las subastas de medicamentos que ya se están llevando a cabo en Andalucía con más pena que gloria. De hecho, recientemente, en el congreso bianual que la Federación Empresarial de Farmacéuticos Españoles (FEFE) celebraba en Gijón, desde la Alianza General de Pacientes (AGP) se ponía de manifiesto que las subastas de medicamentos en Andalucía no solo no están suponiendo ahorro alguno en el gasto farmacéutico sino que además se están registrando serios problemas entre los pacientes por desabastecimiento y la aparición de unidades en mal estado.