La Voz de Asturias

«Ni gritan Alá es grande, ni dicen que son de ETA»

Asturias

Pilar Campo Oviedo

Los funcionarios asturianos aprecian diferencias claras entre los reclusos de organizaciones armadas

26 Jun 2017. Actualizado a las 05:00 h.

Cuando una persona ingresa en la cárcel asturiana, generalmente, no entra jactándose de su historial o de la actividad delictiva que le imputan. Una situación que no es óbice para que el resto de la población reclusa sepa, a veces con todo lujo de detalles, cuál ha sido el motivo que le ha llevado a su encarcelamiento.  

«El Centro Penitenciario de Asturias es como un gran hermano. Es un mundillo aparte. Los internos se enteran rápido de quién es la persona que acaba de entrar, por qué delito entra, cuántos años le han caído de condena o si está pendiente de juicio. Saben todo antes que los funcionarios», explican fuentes penitenciarias.

Las diferencias

Este suele ser un comportamiento más habitual en los internos relacionados con bandas armadas, tanto si han sido acusados de su supuesta pertenencia a una organización terrorista como por la comisión de un atentado. «Los internos no van diciendo por ahí que son yihadistas, ni etarras. Ni entran gritando Alá es grande, ni explican que son de ETA. Suelen ser personas reservadas. Pero a veces, por experiencia profesional, ya lo ves por sus reivindicaciones, por su vestuario, por las oraciones, en el caso de los musulmanes, mientras que, en el caso de los presos de ETA en Asturias, lo sabes porque cumplen condenas largas».

Fuentes penitenciarias inciden en que no se relacionen unos casos con otros, porque las diferencias son evidentes. «Hay un plan del Gobierno para el traslado a cárceles de presos de ETA a una distancia determinada del País Vasco y en Asturias no hay ningún interno de esta organización en Aislamiento. Sin embargo, los yihadistas sí están en módulos de Aislamiento y están dispersos por todas las cárceles del país».

De los cinco miembros de ETA, hay cuatro hombres y una mujer que se encuentran en régimen de segundo grado. En Villabona todos ellos siguen el régimen ordinario. Tienen condenas largas y están integrados perfectamente en la vida carcelaria.

 


Comentar