¿Funcionará invertir en los jóvenes para salvar a los mayores?
Asturias
CCOO propone medidas para evitar la emigración laboral y ayudar a las parejas jóvenes a asumir los gastos de la crianza de los hijos, pero algunos especialistas dan por perdida la batalla de la natalidad
15 Aug 2017. Actualizado a las 05:00 h.
Cuando asiste a seminarios o conferencias universitarias sobre demografía, el profesor Manuel Hernández Muñiz aún escucha a especialistas en estadística, geografía o economía hacer votos optimistas por la recuperación de la natalidad en Asturias. Hay quien aboga por incentivar la maternidad con el objetivo de recuperar la cota de los 10.000 partos al año e intentar así, si no estabilizar la población, al menos detener el acentuado declive, iniciado hace más de 30 años, que se acelerará en los próximos años si aciertan las proyecciones en las que todo el mundo está de acuerdo. El docente de Economía Aplicada, por el contrario, está en el bando de los pesimistas. Pasar de los 6.300 bebé nacidos en el 2016 a 10.000 le parece un salto demasiado grande y una inversión inconcebible del rumbo. «Me conformo con mantenernos en esos 6.000 nacimientos anuales. El problema del envejecimiento, me temo, ya solo está en manos de unos especialistas: los geriatras, que deben ocuparse de mantener la salud y la calidad de vida de una población muy mayor», afirma.
No es que la responsable de Igualdad de Comisiones Obreras contradiga esos datos, pero Ana Rodríguez prefiere otro enfoque: trabajar con los jóvenes para lograr cambios en su estilo de vida a medida que cumplan años. Porque, a su juicio, en la falta de respuesta a las necesidades de la población que aún no ha cumplido los 30 se encuentra una parte de la solución al problema de los mayores. «Las políticas juveniles están muy olvidadas. Faltan estímulos e ideas que puedan llevarse a cabo. Por ejemplo, el plan para el retorno del talento emigrado fue un fracaso el año pasado. El Principado solo le destinó 600.000 euros y el resultado fue cero. No volvió nadie», argumenta.
Frenar la fuga de jóvenes
La fuga de los jóvenes priva a la región de miembros en las cohortes más bajas de la pirámide de la población y acelera la subida de la edad media y el peso de los mayores de 65 años en la población total. CCOO calcula que unos 100.000 jóvenes han abandonado Asturias desde el principio de la crisis, en busca de mejores condiciones laborales y de vida, y espera que en el 2017 se sumen al éxodo otros 8.000. «No hay nada que los retenga. El sistema de garantía juvenil fue otro fracaso. No se supo utilizar. Falta comunicación entre el Gobierno y las empresas», diagnostica Rodríguez.
La baja natalidad también le parece una consecuencia lógica de «la doble discriminación que padece quien es joven y mujer»: temporalidad en el empleo, horarios que se eternizan, la brecha salarial cono los hombres y las escasas cotizaciones sociales que aportan unos sueldos magros. Las parejas que, a pesar de ese panorama adverso, se deciden a criar hijos se encuentran después de su nacimiento los problemas de conciliar su cuidado con unas jornadas laborales que se alargan hasta más allá de la media tarde. La falta de guarderías y aulas infantiles públicas es un problema añadido y, en muchos casos, genera un gasto inasumible: «Muchas escuelas de 0 a 3 años son privadas y salen muy caras. La mitad de las familias asegura que no puede permitírselas». Sin mirar hacia abajo, concluye la sindicalista, será imposible reparar lo que no funciona en lo alto de la pirámide de edades.