Qué le falta a Asturias para convertirse en una potencia del surf
Asturias
Las escuelas y los profesionales señalan que la materia prima, el mar, es inmejorable pero falta promoción para competir con las comunidades vecinas y aprovechar al surfero con alto nivel adquisitivo
20 Aug 2017. Actualizado a las 05:00 h.
Resulta poco menos que imposible ir a cualquier playa asturiana y no encontrarse a alguien haciendo surf. Rodiles, Salinas o Tapia de Casariego son conocidos por aficionados de todo el mundo que aman las olas y no dudan en hacerse miles y miles de kilómetros para cabalgar en el Cantábrico. Sin embargo, y a pesar de lo mucho que ha crecido este negocio en los últimos años, no todo el mundo le ve potencial. O no tanto como le han visto en otras zonas vecinas. Eso es lo que aseguran desde el sector, que pide una mayor implicación por parte de las administraciones. «No tenemos que tener nada preparado, no se necesitan instalaciones, solo las olas y la playa, que ya las tenemos», asegura Álvaro Fernández, de Rodiles Surf, una de las escuelas pioneras en el Principado. Reclama una mayor promoción, para darse a conocer fuera, y aprovechar la «capacidad que tenemos de crear actividad deportiva» frente a otras regiones que sí lo están haciendo.
Los franceses fueron pioneros a la hora de ver el potencial que el surf les podía traer y en Portugal también lo están aprovechando en los últimos tiempos. En medio queda España que, a pesar de estar mejor comunicada que el país luso, no saca tanto rendimiento como cabría esperar. Aquí el País Vasco está a la cabeza. Probablemente por la influencia francesa supieron desarrollar normativas y vender su producto, algo que en Asturias aún no se hace o de forma más bien minoritaria. Cantabria y Galicia también se han espabilado y han acabado por comer el pastel al Principado, y eso que todos los entendidos dicen que sus mareas, olas y viento convierten al Principado en el mejor lugar del Cantábrico para surfear. Son las escuelas las que se encargan de la promoción. «No tenemos presencia en Noruega o en Suiza y yo me he movido entre agencias de fuera para que la gente no se vaya a Portugal», explica Fernández, que apunta a que una promoción conjunta sería más beneficiosa. A él le está funcionando el darse a conocer en el extranjero. Cada verano llegan a Rodiles una veintena de rusos dispuestos a subirse a una tabla y es fácil imaginar que poco sepan de dónde queda la playa de Villaviciosa.
Pedro Menéndez, de Picante Soul Surfing, es otro de los pioneros en la enseñanza del surf en Asturias. Empezó hace 31 años y reconoce que en un principio sólo enseñaba a turistas, principalmente venidos de Madrid. Asegura que esta práctica «puede ser un motor económico para Asturias. Ortos países desarrollados lo están enfocando como reclamo, aquí necesitamos impulso para desarrollarlo». Y pone de ejemplo algo que en España se estila poco y sí en otros países, como es el hecho de que el aprendizaje del surf sea para toda la familia. En Asturias lo habitual es que los padres inscriban a su hijo a un curso, incluso que lo manden una o dos semanas de campamento, aunque esto supone que luego acabe por apuntarse algún adulto. La gente de fuera va en familia, cada uno en su grupo y nivel, lo que supone mayor repercusión económica no sólo para la escuela sino para todo lo que la rodea.
Los que se apuntan a escuelas de surf ya no son sólo niños, ni siquiera adolescentes. Cada vez hay más adultos que lo hacen, gente que se viene a Asturias un fin de semana y pide un curso intensivo o que se va moviendo por distintas escuelas en función de la zona que visite en vacaciones. Fernández explica que «hay gente con poder adquisitivo que se está viniendo aquí a hacer surf. Está generando mucho turismo, pero no todo el mundo se da cuenta. Cabalgar sobre las olas ya no es cosa solo de adolescentes ni de hippies que viajan en furgoneta, sino una opción para personas que en vacaciones deciden gastar.
La comunidad con menos federados del país
Asturias es una comunidad autónoma en la que siempre se ha practicado surf y en la que este deporte ha proliferado muchísimo en los últimos años. Sin embargo se encuentra en la cola de personas federadas. En la actualidad cuenta con 347 frente a los 170 que había el año pasado. Ha habido un cambio de directiva en la entidad y el nuevo presidente, Jesús Espinosa, explica que «hicimos campaña para que la gente se federase y funcionó, se animó». Doblaron las cifras. Para los surfistas de competición es obligatorio estar federado, aunque no para aquellos que lo practican a modo de entretenimiento. De hecho siete de cada diez federados participan en competiciones de surf.
«Es un deporte de alto riesgo, entre olas, corrientes, puedes darte un golpe con la tabla, dárselo a otra persona...», apunta Espinosa y asegura que «hay mucha gente que se tira sin saber nada de corrientes. Por lo que cuesta estar federado -incluye seguro- me parece increíble que no haya más». Las cifras de Asturias son paupérrimas en comparación con la media del país, donde en 2015 las licencias rondaban las 28.000, el doble que cinco años antes -según el Anuario de Estadísticas Deportivas que publica el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. En lo que sale mejor parada la media asturiana es en la igualdad. Mientras que a nivel nacional solo el 15% de las federadas son mujeres en el Principado lo son el 40%. Y Espinosa añade que cuando se trata de competiciones los participantes asturianos se dividen a partes iguales entre los dos sexos.