La Voz de Asturias

La escasez de chalecos antibalas individuales deja «vendidos» a los guardias civiles

Asturias

Pilar Campo Redacción

Las asociaciones profesionales ven «lamentable» que en el atraco frustrado en Cangas de Onís hayan sido ciudadanos particulares quienes prestaran la indumentaria a los agentes

05 Nov 2017. Actualizado a las 08:32 h.

En unos casos, las tallas de los chalecos antibalas no se ajustan a las medidas corporales de los agentes y, en otras ocasiones, no hay una prenda para cada uno de los integrantes de las plantillas en los cuarteles donde desempeñan su trabajo. Es la denuncia en la que coinciden las asociaciones profesionales de la Guardia Civil en Asturias. La Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) y la Unión de Guardias Civiles (UniónGC) llevan varios años solicitando que se incrementen los equipamientos individuales, en una situación que se agrava en el caso de las agentes femeninas, pero sus quejas no han servido para que la Dirección General disponga de una partida presupuestaria específica para destinar a estas prendas que pueden llegar a salvar vidas. Unas reivindicaciones que, de forma periódica, se van desempolvando cada vez que se registra un nuevo incidente violento.

Armas «obsoletas» y chalecos «particulares»

El atraco frustrado en Cangas de Onís, el pasado día 1 de noviembre, propició una imagen inusual hasta el momento cuando dos agentes que se sumaron al operativo de intervención tuvieron que coger prestados sendos chalecos que les ofrecieron ciudadanos particulares aficionados a la caza. Aunque no eran los chalecos antibalas reglamentarios, suplieron la misma finalidad de protección personal y fueron la espita que destapó de nuevo la denuncia de las asociaciones.

El secretario general de AUGC en Asturias, Alberto Llana, recuerda que las denuncias no son nuevas. «Nuestra asociación lleva años exigiendo que se faciliten más chalecos antibalas individuales para los agentes y si faltan para los hombres, la ausencia de tallas femeninas es ya increíble», subraya. Los agentes que estaban de servicio en las patrullas llevaban en el maletero un arma larga y chalecos antibalas, pero el problema surgió al tener que  dotar de este mismo equipamiento a los compañeros que, pese a estar libres de servicio, se sumaron al operativo. «A éstos les dieron un arma larga de las que había de dotación en el maletero. En las imágenes que se han difundido se ve también cómo están apuntando con metralletas pequeñas que son obsoletas, pero lamentablemente son las que hay pese a estar decretado en España un estado de alarma terrorista de nivel 4», expone.

Estos compañeros no tenían chalecos antibalas para todos. «Es un problema generalizado. En Cangas de Onís sólo había cinco chalecos de rotación para 16 guardias; es lo mismo que ocurre en otros cuarteles. Hay seis chalecos para 21 guardias en Gijón, en Posada de Llanes hay 15 guardias y sólo cuatro chalecos. Además, el tejido interno que protege contra las balas tiene una caducidad de 10 años. Internamente, la Guardia Civil lleva el registro de dónde está cada chaleco y cuándo caduca. Y según se van caducando, se van retirando». Sin embargo, según explica Alberto Llana, ya hace tiempo que no hay reposiciones. Por ejemplo, en Posada de Llanes, de seis chalecos, dos se caducaron y los retiraron y ahora quedan cuatro «para todos», incide.

La falta de tallas variadas es otro añadido más que se suma a la preocupación del máximo responsable de AUGC. Alberto Llana comenta que en los cálculos que hace la Dirección General se entiende que si hay 16 guardias y va a haber una patrulla cada 8 horas, con que haya dos chalecos disponibles, es suficiente. «Lo lógico es que hubiera variedad de tallas: de la talla mediana, la talla L y de la XXL. Pero no. Hay casos, como ocurre en Piedras Blancas, por ejemplo, donde hay sólo un chaleco de talla XXL y dos agentes que utilizan esa medida y paradójicamente, salen a veces de patrulla juntos. En caso necesario, se lo tendrían que rifar. Es vergonzoso», censura.

«Arrojo y profesionalidad»

La Unión de Guardias Civiles también ha calificado de «tremendamente lamentable» que los agentes hayan tenido que recurrir a ciudadanos particulares para que les facilitaran los chalecos. «Es un indicador de que no había suficientes chalecos para todos los componentes del dispositivo», se quejan.  UniónGC advierte de que los guardias civiles «no podemos seguir ni un minuto más vendidos en las calles, al albur de la suerte o de que los propios ciudadanos sean quienes generosamente nos presten elementos de seguridad tan vitales».

La asociación asegura sentirse «muy orgullosa» del comportamiento de sus compañeros que han intervenido en el dispositivo de Cangas de Onís porque «han demostrado un arrojo y profesionalidad dignas de mención y que contribuyen a engrandecer nuestra institución». Una actitud para la que reclaman «un reconocimiento individual» al haberse incorporado algunos incluso en su día libre y agradecen igualmente su apoyo al policía local Emilio, al haber dado «más de lo exigible».


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