La Voz de Asturias

«Quiero recuperar mi vida sin el alcohol»

Asturias

Pilar Campo Redacción

Un asturiano relata su experiencia tras convertirse en un alcohólico y cómo pudo salir del pozo de la bebida

10 Jun 2018. Actualizado a las 05:00 h.

La percepción de que su vida se estaba derrumbando poco a poco se convirtió en el punto de inflexión. Quería dejar de beber, pero siempre recaía. Con el alcohol se evadía de todas sus preocupaciones y su fuerte afición a tomar «sólo una más», le impedía tomar consciencia de ese estado de semianestesia que le llevaba irremediablemente a un pozo, del que no sabía cómo salir. La última copa nunca llegaba y, de forma paulatina, se convirtió en un alcohólico.

Se llama Miguel y es el único dato personal que puede facilitar. Avisa de antemano que en su código no entran apellidos, ni puede autorizar fotografías. La discreción es fundamental y es la seña de identidad de Alcohólicos Anónimos, la asociación a la que pertenece y que le ha ayudado a escalar ese pozo en el que se estaba hundiendo.

De «bebedor social a alcohólico»

Miguel razona coherentemente, hilvana las frases con sentido lógico y sin dificultad, algo que antes podía llegar a ser tarea imposible, por ininteligible. Llegó a la convicción de que el alcohol no era la mejor salida para cambiar sus circunstancias personales y en ese camino han tenido un protagonismo estelar sus compañeros de la asociación, con los que ahora celebra los 83 años de fundación de una entidad cuyo trabajo ha sido su tabla de salvación durante esta etapa de sombras en su vida.

«El alcoholismo es una enfermedad que reconoce la Organización Mundial de la Salud (OMS), y así lo creemos también en Alcohólicos Anónimos», expone Miguel con rotundidad. Aceptar que se está enfermo es el primer paso. Una enfermedad que él mismo advierte que hay que tratar, porque «es lenta e incurable. Una vez que se traspasa la línea imaginaria que separa el bebedor social del alcohólico ya no hay vuelta atrás», señala. Miguel, además, ha llegado a la convicción de que «es progresiva, ya que, si no se alcanza la abstinencia completa del alcohol produce desenlaces fatales».

Los 12 pasos para dejar la bebida

Su experiencia vital puede aportar otros puntos de vista a personas que, como él, sufren las mismas secuelas como alcohólicos. «En Alcohólicos Anónimos compartimos muchas cosas: nuestra experiencia, fortaleza y esperanza para resolver un problema que es común a todos y que nos puede ayudar a recuperarnos», explica.

La recuperación llega a través de diversas vías, pero todas ellas convergen en una docena de pasos. «Nosotros utilizamos 12 sugerencias, recopiladas a través de las experiencias de los primeros alcohólicos, que nosotros denominamos pasos. Esencialmente nos sugieren que tuvieron que reconocer y aceptar su impotencia ante el alcohol y que su vida se había vuelto ingobernable y buscar y aceptar la ayuda necesaria», comenta Miguel.

Rechazar la primera y última copa

Conservar la sobriedad es su objetivo, pero también un reto que tratan de alcanzar mirándose en el espejo de otros compañeros que han logrado superar esa atracción y dependencia por el alcohol. «El ejemplo y la amistad de los alcohólicos en recuperación ayudan al recién llegado en su esfuerzo por dejar de beber, garantizándoles su anonimato personal», ratifica.

Miguel asegura que la asistencia regular a las reuniones de los grupos de Alcohólicos Anónimos y la puesta en práctica de estos principios son la base para lograr «emociones equilibradas, una mente sana, una vida ordenada, útil para nosotros y nuestro entorno, llena de momentos felices, dejando a un lado prejuicios y autojustificaciones y, sobre todo, la confirmación de que este programa no falla, si acaso pueden fallar las personas». Toda una declaración de intenciones que les permite rechazar esa «primera y última copa».


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