La Voz de Asturias

El asaltador a punta de pistola a un taxista en Oviedo pide perdón y acepta doce años de cárcel

Asturias

XURXO MELCHOR

Explicó en el juicio que cuando cometió los asaltos «estaba muy metido en el mundo de las drogas»

28 Mar 2019. Actualizado a las 13:22 h.

El acusado de haber atracado a punta de pistola a varios taxistas en Santiago, Lugo y Asturias ha aceptado una pena de doce años de cárcel en el juicio que se ha celebrado en la sección tercera de la Audiencia Provincial de Oviedo. En la vista oral, A. B. G., de 29 años de edad y nacionalidad rumana, ha pedido perdón a las víctimas y ha explicado que en el momento en el que cometió los asaltos, entre marzo y abril del 2017, «estaba muy metido en el mundo de las drogas».

A. B. G. ha querido hacer uso de su derecho a tener la última palabra en el juicio para transmitir sus disculpas a los taxistas por el temor que les hizo pasar cuando los secuestró para robarles el dinero de la recaudación. Fue entonces cuando anunció que acataría la condena que le impusiera el tribunal y admitió que sus actos no fueron «propios de alguien que está bien».

Inicialmente, la Fiscalía solicitaba para el atracador 24 años de cárcel, pero su defensa logró llegar a un acuerdo con el ministerio público para reducirla a la mitad, concesión en la que ha pesado su arrepentimiento y el que reconociera los hechos. Así, defensa y acusación han modificado el delito de robo con fuerza que pesaba sobre el acusado para dejarlo en apropiación indebida y también se ha eliminado el concurso ideal entre los delitos de robo con intimidación y detención ilegal.

Los hechos se remontan al 26 de marzo, cuando A. B. G. se subió a un taxi en la calle Alonso Quintanilla de Oviedo y pidió que lo llevase al aeropuerto. Durante el trayecto, sacó una pistola, apuntó al conductor en la cabeza y le ordenó dirigirse a un lugar apartado, donde se llevó los 370 euros de la recaudación para después huir corriendo del lugar.

Tres días más tarde, el presunto atracador de taxistas estaba en Galicia, concretamente en Santiago, donde contactó con otro conductor al que pidió que le llevase a la estación de autobuses. En un momento dado, volvió a sacar la pistola y se la puso en un costado, pero la víctima logró zafarse y el acusado tuvo que huir sin botín alguno. En Galicia, el acusado amenazó de nuevo a un conductor con un proceder similar al ocurrido en Asturias. El primer suceso comenzó en Oviedo cuando contrató al taxista para que le trasladase al Aeropuerto de Asturias. Durante el trayecto por la autopista A-66, el acusado apoyó en la cabeza del taxista una pistola y le ordenó dirigirse a algún pueblo que apenas tuviera habitantes, por lo que se dirigió a Soto de Luiña, donde detuvo el taxi en un lugar apartado y se tuvo que introducir en el maletero.

Acto seguido, el acusado cambió de opinión y le conminó a volver a ponerse al volante del turismo y dirigirse a Avilés, donde, en la rotonda de San Agustín, le exigió la entrega de todo el dinero que llevase, obteniendo así del taxista la cantidad de 370 euros. Finalmente, según el ministerio público, el acusado ordenó al taxista que detuviese la marcha en la calle Fernández Balsera, abandonando apresuradamente el lugar, no sin antes indicarle que no le mirase pues, en caso contrario «le pegaría un tiro».

En Santiago de Compostela retuvo al taxista durante dos angustiosas horas,y  A. B. G. se llevó, presuntamente, todo el dinero de la recaudación, que ascendía a 105 euros en billetes y otros veinte en monedas para el cambio. También se llevó una tableta electrónica y un ordenador. Cuando por fin le soltó, le amenazó diciéndole: «No se lo comente a nadie por su bien, si no, esta pistola la va a probar usted».

El asaltante volvió a actuar el 2 de abril en Lugo, donde repitió este mismo modo de proceder. En este caso, volvió a fracasar, porque en un momento dado el taxista paró el vehículo en una estación de servicio y gritó pidiendo ayuda, por lo que al acusado no le quedó más remedio que escapar a toda prisa.

El periplo del atracador de taxistas continuó después por León y nuevamente en Asturias. El 20 de abril del 2017, la Policía Nacional lo detuvo en la calle Mieres de Gijón. Tenía en su poder una pistola accionada por gas comprimido con diez perdigones en su interior, así como una pistola de descarga eléctrica Tasser de 12.000 kilovatios de voltaje.


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