La Voz de Asturias

Cómo se forjó la victoria de Adrián Barbón

Asturias

L.O.

Instantáneas de la campaña

Los responsables de la campaña destacan la implantación territorial y la medición de los debates con las visitas de responsables ministeriales

02 Jun 2019. Actualizado a las 05:00 h.

En la porra interna de máximos dirigentes de la FSA para apostar los escaños que se lograrían en la Junta, la puja más alta fue por 19. La victoria se esperaba con una confianza más que alta pero el resultado final de las urnas marcó una entrada contundente. Adrián Barbón se alzó con el triunfo en Asturias con veinte escaños en el parlamento más dividido (con siete grupos) de la historia de la democracia; doblando la representación de su segundo competidor, el PP con diez y sólo a tres de la mayoría absoluta. El respaldo mayoritario al candidato socialista se fraguó a fuego lento, con el impulso innegable de la ola de victorias de Pedro Sánchez en las generales, con una asturiana como Adriana Lastra al frente de la Vicesecretaría General del partido (y eso se notó, incluso con desembarco de ministros) pero sobre todo porque partió con una ventaja larga a la hora de lanzarse con un liderazgo muy asentado en la formación, con un trabajo previo de recorrido por el territorio y engarzado en el secreto del PSOE asturiano que es su fortísimo arraigo municipal.

«En la sede de Santa Teresa estábamos hasta las tantas de la noche porque no paraban de llegar militantes preguntando qué podían hacer, que si podían hacer sobres, que si llamaban a unos autobuses, que sí ponían carteles, lo que fuera. Y al final a todo el mundo le encargábamos algo porque, sabíamos que Adrián sería presidente y queríamos que todos se sintieran partícipes»; es el recuerdo de una de las personas que siguió en primera línea el desarrollo de la campaña socialista.

Dos años atrás el PSOE era un partido aquejado por una crisis interna, una gravísima división que se zanjó con el regreso de Pedro Sánchez a la Secretaría General. En Asturias, la corriente era la misma y Adrián Barbón se impuso con contundencia en la cabeza de la FSA. Con últimos coleteos de la divergencia asumió también poner el rostro al cartel electoral para el Principado y ahí se acabaron las discrepancias. Con cohesión interna y un recorrido despejado por delante, las crisis internas llegaron a otros contendientes cuando estaba a punto de llegar la llamada a las urnas, con un país en el que la moción de censura había puesto al PSOE en el gobierno.

Las personas más cercanas a Barbón destacan que no era un lema vacío su constante recordatorio frente a sus adversarios en la campaña de que el ya iba por una segunda vuelta a Asturias. Antes de que hubiera convocatoria electoral, Barbón ya se había pateado los concejos cerrando los apoyos en las agrupaciones locales pero también recogiendo los problemas de cada municipio. «Ha habido gente que no estaba con nosotros en las primarias y que sí ha estado en este proceso porque podemos discrepar pero no hay adversarios dentro y no podíamos perder su capacidad y experiencia», destacaron los responsables.

Al frente de la coordinación general de la campaña estuvo la secretaria de organización, Gimena Llamedo. En redes sociales, los meses previos a la campaña se llenaron de vídeos grabados en los puntos de ese recorrido, cuando se abrió el periodo de petición directa de voto los esfuerzos se articularon en desplegar la influencia territorial, con dos puntos claves en las dos últimas semanas, el debate electoral de la TPA (el primero que se celebraba entre candidatos a la presidencia asturiana en la televisión pública) y la llegada de ministros para apuntar otro de  dos lemas de la propuesta socialista: junto a la estabilidad de un gobierno con fuerte respaldo, la de tener capacidad de influencia en el Ejecutivo central. 

No es fácil llegar a un debate televisivo con la condición de favorito, porque lo más probable es que adversarios traten de rodear al que parte con ventaja. Sin embargo, los responsables de la campaña socialista salieron más que satisfechos del desarrollo de la cita ante las pantallas. Barbón exhibió un tono presidencial «y se tenía los temas bien preparados, no porque hiciera nada especial, es que los tiene en la cabeza». Además primero Vox y luego el PP se enzarzaron en cargar contra el candidato de Ciudadanos, Juan Vázquez, acusándole de ser un izquierdistas, Barbón veía alejarse por momentos el fuego sobre su posición y salió beneficiado. Días después, en un acto en Oviedo, Inés Arrimadas reiteraba su veto a pactar con el PSOE. «Fue determinante Arrimadas» señalan cuando Vázquez trató de afianzar su perfil socialdemócrata para pescar en su caladero «y ella vino y dijo lo que había». Como remate, apuntan, Mallada les hizo parte del trabajo acentuando esa crítica al candidato naranja.

El debate en televisión fue grabado porque en la misma tarde tenía lugar un mitin de Pedro Sánchez en Gijón. Se trata de algo paradigmático que resume parte de la estrategia, el cara a a cara ante las cámaras tenía que dirimirse en la primera semana, daba igual el día, porque la segunda se guardaba para la movilización de responsables nacionales. Estuvo Borrell en Oviedo y Colunga, Sánchez en la capital y Gijón, José Luis Ábalos con el muy relevante puesto de responsable de Fomento en la villa y Langreo o también Nadia Calviño o Reyes Maroto. «Queríamos una presencia importante del Gobierno porque esos ministros no vienen de paseo sino a dar respuesta a muchos problemas de Asturias». Maria Luisa Carcedo y Adriana Lastra también fueron una constante en los actos.

Los hubo pequeños y grandes, sobre todo al principio con muchos actos en la calle «aunque tuviéramos que llevar toldos porque es importante estar en un espacio abierto» y muchas visitas y encuentros con colectivos sociales. «Otra clave es que intentaron atacarnos mucho criticando la gestión de Javier Fernández y lo gestionamos muy bien porque había coordinación con el gobierno y nos sentimos muy orgullosos de lo que se ha hecho en sanidad y educación, en el mantenimiento del Estado social. También hemos sabido reconocer los errores, que es algo que en política cuesta encontrar».


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