Asturias receta vacunas de solidaridad contra el virus del nacionalismo
Asturias
Marcelino Marcos ha presidido el pleno institucional del Día de Asturias con un discurso crítico con los nacionalismos
06 Sep 2019. Actualizado a las 21:11 h.
La mejor forma de prevenir el virus del nacionalismo es la vacuna de la solidaridad, según el presidente de la Junta, Marcelino Marcos Líndez, que ve en la festividad del 8 de septiembre, Día de Asturias, una buena ocasión para comenzar la campaña de vacunación. «Me voy atrever a prescribir a todos los asturianos, ante una posible infección por el virus del nacionalismo, la vacuna de la solidaridad», ha dicho el presidente del parlamento regional durante la celebración del pleno institucional con el que se conmemora el Día de Asturias, acto en el que ha estado muy presente la crisis abierta por el posible cierre de la factoría langreana de Vesuvius.
Marcos Líndez había señalado previamente que es inevitable hablar de «pertenencia, nacionalismo y solidaridad» ante esta celebración identitaria, y se había preguntado si los asturianos son nacionalistas o simplemente tienen «un fuerte sentimiento de pertenencia». En cualquier caso, ha recordado que en el siglo XIX, el político Pascual Madoz ya describió a los asturianos en su Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España como gente firme en sus propósitos, honrada, leal y que ama «con entusiasmo su país».
Marcos ha advertido del peligro que supone caer en el nacionalismo, «que es pura teoría y nada de sentimiento», que tiene un «enorme potencial político», pero que no deja de ser «algo inventado» que nada tiene ver con el sentimiento de pertenencia y que se nutre de «sobreentendidos y falsas obviedades». Para hacer frente al nacionalismo que, «se mire por donde se mire, es exclusivo, adscriptivo, publicista, oportunista y apologético, y por tanto, una fuente de conflictos», Marcos ha apelado a la solidaridad.
Ha advertido además de que el domingo deben celebrarse las diferencias étnicas, lingüísticas y hasta religiosas sin extraer de ellas consecuencias políticas y que, en un Estado neutral, la cultura y la tradición deben quedar al margen de la esfera pública, salvo para su salvaguarda. Tras mostrarse seguro de que a la mayoría le gusta esta Asturias que «invierte en recursos públicos para cuidar a sus mayores», del Paraíso Natural, de tradición minera e industrial, ha advertido de que también querrían un Principado con empleo de calidad, del que no se tuvieran que marchar sus jóvenes, y que busque el equilibrio entre calidad ambiental y desarrollo.
La portavoz del PP, Teresa Mallada, ha aprovechado su intervención para brindar su apoyo al Gobierno en materia fiscal, industrial o de infraestructuras, pero también para pedir más altura de miras a los partidos de izquierda por el bloqueo que vive el Gobierno a nivel nacional, y al presidente, Adrián Barbón, que «deje de ser la comparsa» de Pedro Sánchez y pase de las musas al teatro.
Desde Ciudadanos, Laura Pérez Macho, también ha pedido a Barbón que no caiga en los errores y excesos del PSOE en años pasados, que acometa «cambios profundos» contando con todos, y no sólo con media Asturias, y éstos no se limiten a crear comisionados como el del reto demográfico o a dos nuevas consejerías.
La portavoz de Podemos, Lorena Gil, ha cuestionado al presidente por utilizar sus llamadas al consenso y fotos de grupo «como un elemento de propaganda» en vez de trabajar para solucionar «con inteligencia y de forma urgente» los problemas de Asturias, y ha advertido al PSOE que reducir la política a la narrativa es peligroso.
No ha compartido esta visión la portavoz socialista, Dolores Carcedo, que ha responsabilizado a Podemos del bloqueo político a nivel nacional, aunque también ha mostrado su deseo de que el debate y el respeto sean las herramientas básicas en lo que resta de legislatura para que los siete grupos parlamentarios defiendan los intereses de Asturias.
Según Ángela Vallina, de IU, los próximos cuatro años van a ser cruciales porque Asturias va a tener que hacer frente a la despoblación o a una descarbonización que no debe ser exprés y porque deberá exigir justicia en la financiación autonómica, así como dar los pasos necesarios para conseguir la oficialidad de la llingua.
Para el portavoz de Foro, Adrián Pumares, el Gobierno de Barbón no puede actuar como el avestruz y debe afrontar los grandes retos que se avecinan, como el éxodo juvenil, porque ese será el único modo de avanzar, frente a la resignación y las viejas recetas.
Desde Vox, Ignacio Blanco también ha advertido de que «no tienen sentido los nacionalismos excluyentes» y ha reivindicado las tradiciones como forma de unir y de crear país si bien ha advertido de que de ese acervo no forma parte la llingua, a la que se ha referido como un Frankenstein lingüístico.