Una oleada de argayos sepulta las carreteras asturianas
Asturias
El mal estado de los viales por las escasas inversiones y los episodios de lluvias que se suceden desde hace semanas han ocasionado multitud de desprendimientos y hundimientos de vías en la región
21 Dec 2019. Actualizado a las 05:00 h.
La falta de mantenimiento en las vías de comunicación (consecuencia de las escasas inversiones) y las continuas lluvias de los últimos meses (ha llovido el triple de lo habitual en esta época) están siendo la peor de las combinaciones para las carreteras asturianas que, día sí y día también, se están quedando sepultadas bajo importantes argayos. Las administraciones con competencias sobre las calzadas afectadas tratar de plantar cara a los desprendimientos de tierras con todo lo que eso conlleva: una inversión imprevista para despejar la vía, más inversión para asegurar la ladera en el que se ha producido el desprendimiento, los inconvenientes que genera el corte de la carretera y el malestar y enfado de los vecinos que en muchas ocasiones venían reclamando medidas para determinadas zonas en las que preveían que eso podía suceder. No son ajenas las quejas de la insuficiente conservación de las carreteras que se visibiliza en la maleza que invade taludes y cunetas y que hace que, en episodios de abundantes lluvias como las que nos ocupan desde hace semanas, el agua no se canalice, ocasionando argayos e, incluso, deterioro de la vía por las filtraciones de agua en el asfalto.
Uno de los últimos argayos que se han producido en la región ha tenido consecuencias fatales para una persona. Un vecino de Boo fallecía el pasado jueves en esa localidad del municipio allerano al quedar sepultado por un desprendimiento. No ha sido el único argayo en la comunidad asturiana de los últimos meses, tampoco de la última semana: otro dejaba esa misma jornada interrumpida la comunicación con la Meseta por el puerto de Tarna, otro cortaba el miércoles la carretera de Cangas del Narcea a Leitariegos (AS-213) durante varias horas y otro ponía en evidencia los problemas del Alto de La Cobertoria. Desde el Principado no podían precisar ayer el número de desprendimientos que afectan a las vías de comunicación asturianas, si bien podrían tener un balance a comienzos de la próxima semana. Lo que es presumible es que la Dirección de Carreteras esté desbordada ante la multitud de argayos que se han venido registrando a lo largo y ancho del territorio asturiano en los últimos meses. A última hora del viernes, un nuevo argayo cortaba la AS-15 a la altura de la gasolinera de Tebongo limitando el tráfico en el Corredor del Narcea.
La relación de cortes totales de carreteras por argayos o hundimientos de vía que la pasada jornada contemplaba la administración regional eran cuatro. En la carretera AS-117, que va desde Riaño al Puerto de Tarna, un corte total antes del pueblo de Tarna que está previsto abrir el próximo lunes. Otro corte en la AS-257, entre Colunga y Venta del Pobre por Lastres por hundimiento de calzada. Un tercero en la AS-15, entre Cornellana y Puerto de Cerredo (Degaña), a la altura de Fondos de Vega por argayo en el cual se está trabajando pero con la advertencia del Principado de que hasta que no disminuya el caudal que baja de la montaña, no se podrá abrir un carril. Y el último corte total en la carretera PI- 11, en la carretera entre Robledo y Cereceda (Piloña) por desprendimiento, en las siguientes franjas horarias: de 08:00h a 13:00h de 14:00h a 18:00h desvío alternativo para turismos por Cereceda.
A estos argayos y hundimientos de carretera que producen cortes totales hay que sumar otros que dejan inhabilitado un carril o aquellos desprendimientos que interrumpen la comunicación por ferrocarril. Ejemplos de lo primero es el hundimiento de la vía CN-7 a la altura de Vegameoro (Cangas del Narcea). Aunque el paso no es imposible, el propio alcalde de Cangas del Narcea, el socialista José Víctor Rodríguez, advierte que «está peligroso». A este hay que sumar que debido al argayo que se produjo el pasado miércoles en Leitariegos, un carril continúa cortado. Los desprendimientos se ceban a diario, además, con las carreteras secundarias y los viales de la zona rural de la región, los cuáles tienen que atender los ayuntamientos. En ocasiones, y por la magnitud del mismo, piden ayuda para poder hacerles frente al Principado, que responde en la medida de sus posibilidades y medios, porque la falta de recursos también condiciona la disponibilidad de materiales.
«Las carreteras no aguantan más»
El municipio de Caso es uno de los más afectados en los últimos meses por los argayos. De importantes dimensiones fue el que tuvo lugar a finales de abril en la AS-117, a la altura de Anzó, que prácticamente dejó incomunicado al concejo e importante es también, salvando las diferencias, el que el pasado jueves se producía en la misma carretera regional pero a la altura de Tarna, desprendimiento que ha dejado a este pueblo incomunicado por carretera con el resto de la región cuando ya lo estaba por la falta del servicio de teléfono y de internet desde hace tres días. El alcalde de Caso, Miguel Ángel Fernández, entiende que lo que está sucediendo en las carreteras asturianas y, en concreto, en las principales de su municipio es consecuencia de que «la crisis ocasionó un gran abandono de las carreteras», aunque matiza que en lo que respecta a su municipio «el abandono ya era anterior» porque «para este concejo no se miró durante años».
«Lo que pasa es que las carreteras ya no aguantan más, las llevamos al límite y solo se reparan cuando se caen», apunta el regidor casín con la preocupación de que pueda darse cualquier emergencia en el pueblo de Tarna y que la única forma de acceder al resto de la región sea en helicóptero, si la meteorología lo permite, o salir por carretera hacia Lillo y bajar por el puerto San Isidro, con el rodeo que eso supone.
Miguel Ángel Fernández apuntaba la pasada jornada tras visitar la zona del argayo que había piedras de grandes dimensiones y que en allí estaban actuando ya excavadoras y camiones para tratar de abril la carretera lo antes posible, aunque la previsión del Principado apunta al próximo lunes.
Preocupado se mostraba también estos días el alcalde de Cangas del Narcea por los incidentes que se acumulan en las carreteras de su concejo. José Víctor Rodríguez lo achaca a lo castigado que están algunos terrenos como consecuencia de los incendios y las intensas lluvias que han caído en las últimas semanas. «Tantos días de lluvias hace que surjan estos argayos», señala el mismo antes de indicar que echa en falta, no sólo mantenimiento, sino también prevención. Y es que cuando suceden desprendimientos como el que ahora afecta a la carretera AS-15, lo que sea plantea es una importante actuación en la que hay que sanear la parte superior de la ladera y hacer un escalonamiento para evitar más argayos, con el plazo de ejecución que eso requiere.
«Se juntan los daños con los del otro invierno»
Otro municipio afectado por los desprendimientos, y que estos días ha tenido que lamentar daños personales, es el municipio de Aller. Uno de sus vecinos fallecía al quedar sepultado por un argayo cuando paseaba por las inmediaciones de Boo. El alcalde allerano, Juan Carlos Iglesias, ha apuntado que son numerosos los desprendimientos que ha tenido que atender el ayuntamiento en los últimos días, daños que, según dice, «se juntan con otros que se arrastran del invierno pasado». De hecho, el corredor de Aller (AS-112), la principal vía del municipio, quedó afectada por el temporal del pasado mes de enero y aún está sin reparar, aunque en el presupuesto regional está previsto algo más de medio millón de euros para su reparación. Sin embargo, el alcalde precisa que las actuaciones no podrán empezar hasta que no descienda el caudal del río Aller, que en estos días baja muy crecido por las intensas lluvias.
Sobre el corredor del Nalón también hubo que actuar hace unos meses para evitar su hundimiento y en Arobes, en la N-634, continúan las obras para reparar la carretera tras quedar afectada por las lluvias de finales del pasado mes de enero. En este caso, la subida del río Piloña arrastró parte de la vía del tren, así como de uno de los carriles de la nacional que discurre en paralelo. Otra vía en obras es la carretera de Colunga a Lastres por La Griega (AS-257), carretera que sufría un hundimiento a mediados de noviembre como consecuencia del temporal. Las obras marchan a buen ritmo, aunque condicionadas por las malas condiciones meteorológicas que se siguen dando en la región.
A mediados de noviembre otro desprendimiento de la ladera volvía a cortar la carretera que une los municipios de San Martín del Rey Aurelio y Laviana. Este se producía en el mismo lugar en el que el pasado enero se produjo otro argayo de grandes dimensiones que mantuvo cortada la vía durante varios días. Entonces se colocó una malla de sujeción que, a la vista del nuevo incidente, no sirvió para contener la ladera de la montaña.
La FACC ve necesario crear un fondo de contingencia
En tanto que ningún municipio de Asturias está libre de argayos, desde la Federación Asturiana de Concejos (FACC) trasladan la «preocupación» que supone para los ayuntamientos los daños que originan las fuertes lluvias por lo reincidente de los episodios climatológicos. Cecilia Pérez, presidenta de la FACC, apunta también a que «la propia orografía de Asturias hace que nuestros caminos y carreteras sean especialmente vulnerables a este tipo de daños, que en ocasiones tienen serias consecuencias cuando se corta una vía importante de comunicación o ante circunstancias dramáticas como la acontecida en Boo». No obvia el importante gasto que supone para las administraciones locales ese tipo de incidentes cuando se producen en vías de titularidad municipal. En este contexto, valora que el Presupuesto del Principado para 2020 incremente de forma notable la partida destinada a la conservación de la red de carreteras, ya que considera que contribuirá a prevenir estas incidencias. No obstante, añade que «en la FACC creemos necesario crear un fondo de contingencia para que los ayuntamientos puedan hacer frente a los gastos imprevistos que generan los temporales».