Todos estos buenos propósitos saludables están a tu alcance
Asturias
Perder peso o comenzar a practicar deporte no es tan difícil. Solo necesitas un poco de planificación
09 Jan 2020. Actualizado a las 05:00 h.

Ya ha pasado más de una semana desde las campanadas y el día de Reyes ha marcado el final de las fiestas de Navidad. Regresamos, por tanto, a la rutina. Ha llegado el momento de cumplir con todos estos buenos propósitos a los que has estado dando vueltas desde hace semanas, para conseguir unos hábitos más saludables. Dejar de fumar, perder peso o comenzar a practicar deporte forman parte de los deseos de millones de personas para el año nuevo. Aunque no te lo creas, no es tan difícil. Si sigues los consejos que te vamos a dar, puedes conseguirlo. El primer paso consiste en estar convencido y ser positivo. Con esta actitud, tienes gran parte del camino hecho. Este es tu momento.
Empezamos por la comida. Según un informe publicado por la Fundación Española de la Nutrición (FEN), hoy consumimos un 40% menos de frutas y verduras que hace 50 años, a pesar de que sabemos que son imprescindibles para la prevención de enfermedades crónicas como las cardiopatías, el cáncer, la diabetes o la obesidad y para prevenir la carencia de micronutrientes. Son una fuente inigualable de antioxidantes y cuentan con propiedades antienvejecimiento. Junto con el agua, son la mejor forma de mantenernos hidratados. Aportan pocas calorías, son ricas en fibra y son eficaces para promover la pérdida de peso.
En el caso de la fruta, lo ideal sería que te marcases un número de piezas como objetivo. Tres al día parece una cifra asumible. Para que no se te olvide, déjalas siempre a la vista. Consigue recipientes adecuados para llevarlas en tu bolso o en tu mochila, así podrás comerlas en la calle o en el trabajo, entre horas o cuando el hambre apriete, sin necesidad de tener que estar en casa. Guárdalas ya limpias y troceadas. Más fácil imposible. Pon una fruta en tu desayuno. Puedes elaborar un smoothie de kiwi y piña sobre la marcha o preparar algo más original por adelantado. Deja durante la noche en un bol unos gajos de mandarina, frambuesas y arándanos. Resulta una forma sencilla y rápida de empezar el día a tope de antioxidantes. Si eres más de postre, prueba unas manzanas asadas con avena.
Necesitas más verduras en tu dieta diaria. No se trata de renunciar a nada sino de equilibrar la alimentación. Aunque no estés convencido o creas que no son lo tuyo, debes saber que comer verduras no cuesta. Si eres de los que tiene poco tiempo para hacer la compra a diario, descubre las verduras en conserva. Si tampoco cuentas con demasiado margen para la cocina, prepáralas con antelación. Solo tendrás que calentarlas para comerlas. Incluso puedes ingerirlas en bocadillos. Incluye entre el pan berenjena asada, pimientos, tomate o aguacate. Prueba nuevas recetas como los espaguetis de calabacín. Qué te parece si preparas una tortilla de verduras al horno. Es fácil, rápido, delicioso y apenas ensuciará. Necesitas un calabacín, una cebolla, dos zanahorias, un puñado de guisantes congelados, cuatro huevos, una cucharada de aceite de oliva virgen extra, sal, pimienta y orégano seco. Estará listo en 15 minutos. Si eres un cocinillas, puedes preferir una lasaña fría de atún y verduras.
Siguiendo este mismo camino, puedes buscar más proteínas de origen vegetal para tu dieta, alternativas saludables y económicas a la carne y el pescado fresco. Por ejemplo, consume legumbres tres veces a la semana como plato único. Toma un puñado de frutos secos al día. Son una gran alternativa para aportar proteínas a tu dieta. También los cereales aportan. Integra en tu dieta la quinoa y el trigo integral o el arroz.
Todos estos productos suman. Pero hay otros muchos que restan y que deberías reducir al mínimo. Prioriza los alimentos frescos frente a los procesados y busca alternativas naturales al azúcar. Si no se te ocurre nada, te proponemos la fruta madura, la compota o la fruta desecada. Ingiere menos grasa saturada y busca grasas de alta calidad como el aceite de oliva, el aguacate o los mencionados frutos secos.
No te olvides de hacer ejercicio. Es la manera de mantener el cuerpo y la mente en plena forma. Tómatelo con calma y planifica. Empezar demasiado fuerte y sin control es el primer error. No es necesario que te inscribas en un gimnasio o que te dejes un dineral en unas máquinas caras y que son un estorbo en casa. O, al menos, no es necesario que empieces así. Basta con iniciar una nueva rutina. Deja el ascensor y sube por las escaleras. Vete caminando al trabajo o aparca un poco más lejos para pasear un rato. ¿Eres de los que tiene metido el ritmo en el cuerpo? Entonces, tal vez lo tuyo sea el baile. Es importante que amoldes la actividad a tu vida y a tus gustos.
No postergues demasiado la decisión de dejar de fumar. El tabaco aumenta las necesidades de ciertos nutrientes como la vitamina C, E o ácido fólico. Incrementar el consumo de ciertos nutrientes mejorará tu alimentación, te ayudará a sentirte mejor y reforzará tu objetivo de dejar el tabaco.