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Diez alimentos con truco

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Si tuvieses que clasificar los productos de la huerta y el campo en grupos es posible que cometieras más de un error. Vamos a contarte alguna de las confusiones más habituales

06 Feb 2020. Actualizado a las 09:40 h.

¿Un tomate es una fruta o una verdura? ¿Y a los guisantes, en qué grupo lo encuadrarías? ¿Has pensado alguna vez qué es una alcachofa? Si tuvieses que clasificar los productos de la huerta y el campo en grupos meterías la pata más de una vez, aunque creyeras que es muy fácil. Hay una serie de alimentos que asociamos de manera tradicional a las frutas, a las verduras o a las legumbres de manera equivocada. Así que cuando calculas que comes verdura cinco veces a la semana, puede que estés cometiendo un error. Para confeccionar una dieta equilibrada es interesante que sigas leyendo. Vamos a contarte sólo alguna de las confusiones más habituales. 

¿Fruta, verdura y hortaliza?

Ninguna de los términos fruta o verdura es totalmente científico. Esa diferencia corresponde más bien al lenguaje de la alimentación y no a la botánica. Con esta premisa en mente, podemos decir que la fruta nace del ovario fecundado que rodea la semilla y la verdura, de cualquier otra parte de la planta, independientemente de si se trata de pequeñas plantas o no. Para entenderlo mejor: las raíces, las hojas o los tallos son verduras y los frutos con semillas son frutas. ¿Qué es, entonces, una hortaliza? La planta completa cultivada en una huerta, exceptuando frutales y cereales. Una vez definidos los conceptos, pasamos a la acción.

¿Qué es un tomate? Aunque siempre hayas pensado que es una verdura, si seguimos la definición anterior es una fruta. El tomate es el fruto carnoso de una hortaliza que es la tomatera. Hay diversas teorías que tratan de explicar a qué se debe este error. Una de ellas cuenta que una ley norteamericana del siglo XIX impuso tasas a las verduras importadas e incluyó al tomate. 

Algo similar nos sucede con el aguacate. Aunque no sueles comerlo como postre, como sí haces con la ciruela o el melocotón, que también contienen un hueso en su interior, lo cierto es que se trata de una fruta. En los últimos años se ha convertido en un producto de moda, que se utiliza en multitud de recetas. Es la base del guacamole, se aprovecha para preparar tostas y es el ingrediente fundamental para un sandwich de garbanzos y aguacate. Si lo que quieres es dejarlo para el final de las comidas, entonces puedes probar con un original vasito de tarta de queso con aguacate.

Tanto el tomate como el aguacate son importantes para confeccionar una dieta equilibrada. Con el aguacate sumarás gran cantidad de vitamina E y grasas saludables, y con el tomate, betacarotenos. Si los mezclas, potenciarás la absorción de estos nutrientes y su efecto beneficioso sobre tu organismo.

Siguiendo la misma guía que nos hemos dado en esta información, el pimiento es una fruta y las aceitunas, también. No te dejes nunca engañar por su color. En cambio, la zanahoria es una verdura, ya que se trata de la raíz de una planta. Si quieres sorprender a un amigo vegano o simplemente presentar un plato original en una comida, te proponemos que eches un vistazo a esta receta de perritos calientes de zanahoria.  

¿Verduras, legumbres o fruto seco?

Los guisantes y los cacahuetes son otros de los alimentos que pueden llamar a engaño. En el caso de los guisantes, si están tiernos o verdes, se consideran una hortaliza pero si están secos, entonces son una legumbre. En ambos casos, si los incluyes en tus menús, estarás ingiriendo una gran cantidad de fibra y carbohidratos de lenta asimilación, además de ácido fólico.

Los cacahuetes, de acuerdo a su composición nutricional y forma de consumo, son similares al resto de los frutos secos. Sin embargo, nacen de una vaina, por lo que en realidad se consideran una legumbre. Si los añades a tus recetas de forma habitual, estarás sumando proteínas vegetales, fibra, magnesio o vitamina E. En el caso de las castañas, por composición, se asemeja a los cereales, sin embargo, se consideran un fruto seco. Son ricas en carbohidratos de lenta asimilación, bajas en calorías y resultan muy saciantes. Además son fuente de vitaminas del grupo B y aportan minerales antioxidantes como el zinc. 

Los dátiles, habituales en la cocina árabe, parecen una fruta desecada. Pero solo lo parecen. En realidad, son un fruto seco con una composición nutricional muy diferente. Apenas aportan grasas y sí un alto porcentaje de hidratos de carbono y azúcares. Así que son perfectos como suplemento energético. Además son ricos en potasio, calcio, hierro o betacarotenos, por lo que son un suplemento vitamínico y mineral natural perfecto y pueden servir de sustituto a alimentos dulces con menor interés nutricional. Si quieres reducir tu consumo de azúcar sin renunciar a tu cucharada dulce en el café o el té, la pasta de dátiles es la receta perfecta para que sigas endulzando tus bebidas de una forma natural. 

¿Y las alcachofas en qué grupo las enmarcas? Aquí vamos a dar una vuelta de tuerca más. La respuesta es en ninguno de los grupos anteriores. Se trata de una inflorescencia, que está compuesta por un grupo de flores.

 


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