La Voz de Asturias

Más de 8.000 asturianos no han abierto aún sus negocios

Asturias

Carmen Liedo Redacción
Una cafetería cerrada en la calle Doctor Casal de Oviedo, habitualmente muy concurrida los sábados

Pequeños locales de restauración, academias o empresas de actividades lúdicas se mantienen cerrados pese al final del estado de alarma

21 Jun 2020. Actualizado a las 05:01 h.

Pese a que la desescalada de la crisis sanitaria originada por el COVID-19 está en la recta final en Asturias, son muchos los pequeños negocios que mantienen bajada la persiana. Según la última encuesta realizada por la ATA Asturias (Asociación de Trabajadores Autónomos), en torno al 88 por ciento de los autónomos asturianos está reincorporado, pero el 12 por ciento restante supone que algo más de 8.000 negocios continúan cerrados concluido el estado de alarma. El Ministerio de Seguridad Social cifra en algo más de 72.000 los inscritos en este régimen a finales del pasado mes de mayo.

Negocios de restauración cuyos locales son pequeños, academias, empresas de actividades lúdicas y extraescolares o aquellos negocios en los que es más complicado mantener la distancia de seguridad con el cliente son los que aún no han generalizado su reapertura por las restricciones que aún tienen o porque no les compensa económicamente por las limitaciones de aforo.

Patricia Oreña, presidenta de ATA Asturias, explica que hay negocios que no los puede atender sola la persona que es autónoma pero tampoco ve viable sacar del ERTE a uno o varios trabajadores porque el nivel de ingresos no va a ser el mismo con las restricciones y limitaciones de aforo, con lo que para muchos trabajadores por cuenta propia después «no sale la cuenta», además de que  si son espacios de reducidas dimensiones.

No obstante, Patricia Oreña asegura que para el sector autónomo de la región era «imprescindible» poder abrir las puertas de sus negocios porque es un colectivo que «no tiene un fondo de reserva para aguantar tres o cuatro meses cerrados». La misma apunta que más bien tienen que gestionarse «al día» y que, por tanto, cuando comenzó la desescalada se pudieron empezar a levantar persianas «la sensación fue de alivia cuando ves llegar las facturas». Y eso que la misma pone de relieve que «el nivel de ingresos no es el mismo en febrero que en junio porque todo va a medio gas», con lo que apostilla que «todavía se está en modo supervivencia y la perspectiva es que queda mucho por mejorar».

La presidenta de ATA explica que para los autónomos son muchas las incertidumbres que tienen por delante los próximos meses, porque no se sabe cómo va a funcionar el consumo y porque tienen condicionantes en este reinicio de la actividad, condicionantes como que si a un negocio no le va bien los próximos meses, hasta el 31 de diciembre no podrá despedir a trabajadores ni tampoco presentar concurso de acreedores.

«Nos quedan dos años duros»

«Me gustaría saber qué va a pasar en enero de 2021», se pregunta Patricia Oreña teniendo en cuenta que ante crisis como la que nos ocupa, que no es de origen financiero o bancario, sino sanitaria, el tiempo medio para volver a la normalidad es de dos años. Así, la misma prevé que a los autónomos «nos quedan dos años duros». Su principal argumento es que «se habla de una subida de impuestos» para compensar el esfuerzo económico que ha tenido que hacer el estado español para afrontar la crisis sanitaria, a lo que añade que «nada para más la economía» que la contención del gasto privado y el consumo.

Además, apunta que «no podemos pensar que en Asturias nos vamos a arreglar nosotros solos» porque destaca el importante peso que tienen en la economía regional las empresas nacionales o internacionales asentadas en nuestro territorio, «y hay cosas que asustan mucho a las inversiones extranjeras», con lo que advierte que se puede generar una situación de pescadilla que se muerde la cola «porque son muchas cosas a la vez y no es tan fácil abordarlas», indica la presidenta de ATA.


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