La sorprendente huerta que surge a orillas del río Caudal
Asturias
Así es la huerta del río Caudal
En las márgenes del cauce a su paso por Morcín, debido a las deficiencias en el saneamiento, han brotado numerosas plantas de tomates, nabos o calabazas que a estas alturas del verano ya tienen fruto
18 Sep 2020. Actualizado a las 05:00 h.
España se abastece de la huerta murciana y Asturias podría hacerlo de la espontánea huerta que crece a orillas del río Caudal, dicho irónicamente. Lo cierto es que en las márgenes del cauce a su paso por Morcín han brotado numerosas plantas de tomates, nabos o calabazas que a estas alturas del verano ya tienen hermosos frutos, muchos de ellos maduros y listos para recolectar. Joaquín Arce, exdirector general de Política Forestal del Principado y vecino del concejo morciniego, se hacía eco a través del perfil de una red social de la plantación que se ha encontrado en las playas de piedras del río, algo que no es una novedad de este año, si no que el mismo confirma que salen desde hace unos años.
«Este año hay más que nunca por la zona de Argame», explica Joaquín Arce, que supone que la huerta espontánea saldrá en otras zonas del río Caudal. Achaca el nacimiento de plantas «a las deficiencias eternas del saneamiento», por lo que «las pepitas de los tomates que comemos y expulsamos, y otras muchas cosas y porquerías, van a dar al río». Las semillas las arrastra el río y se quedan en las playas de piedras, donde crecen a tenor de las condiciones climáticas. Este año concretamente, se han dado buenas condiciones, comenta el exdirector de Política Forestal, por lo que ha sido un año bueno para que las plantas no se estropeen y lleguen a dar fruto. «Si el año es soleado y sin riadas, como éste, en los pedreros, entre las demás plantas, surge una huerta espontánea...», comenta.
Él es uno de los que todos los años por esta época va a pasear por la orilla del río y aprovecha para recolectar de la cosecha que ofrece el Caudal. En esta ocasión se ha encontrado una amplia variedad de tomates, nabos y hasta una calabaza de un buen tamaño, que ha aprovechado para llevarse a su casa, ya que entiende que se viene a equiparar a un producto ecológico y que no hay problema para consumir esos frutos después de lavados. En su opinión, son mejores incluso «que los que se compran, a los que se les han echado productos químicos».
Una huerta que desaparece con las riadas
Joaquín Arce señala que las numerosas plantas que ahora crecen en los pedreros del río Caudal duran hasta que llegan las lluvias y las riadas las arrastran o las estropean, perdiéndose muchos de los frutos que ahora están madurando porque «maduran más tarde que en la huerta».
Según señala, el que crezcan todas esas plantas en las márgenes del río no significa que éste goce de buena salud. «La buena salud del río la determinan las truchas y los salmones, que necesitan agua de calidad, estas plantas no necesitan agua de calidad», determina Joaquín Arce, que más bien opina que el que surjan tomates y otras plantas «quiere decir lo contrario», ya que si están ahí es por deficiencias en el saneamiento, ya que «es lo que come y expulsa la gente». Y es que si bien Mieres cuenta con una depuradora, advierte que «hay muchos pueblos que no están conectados a ella y los vertidos van al río». Además, apunta que el que nazcan estas plantas interfiere en lo que debe ser la flora propia del río.