El infierno del padrastro que obligaba a dos niñas a comer sobre el retrete con castigos físicos y humillaciones
Asturias
El hombre, condenado a dos años de cárcel, golpeaba a las menores de 10 y 12 años, hijas de su pareja
12 Nov 2020. Actualizado a las 12:55 h.
El acusado de golpear, humillar, menospreciar y someter a situaciones vejatorias a las dos hijas de su pareja, de 10 y 12 años, ha reconocido los hechos ante el juez de lo Penal número 1 de Gijón y ha aceptado una pena de dos años de cárcel, según han informado a Efe fuentes de la Fiscalía.
El Ministerio Fiscal ha llegado este jueves a un acuerdo de conformidad con la defensa del acusado por el que le ha rebajado la petición inicial de pena de tres años de prisión por un delito contra la integridad moral en su modalidad de ejercicio habitual de violencia física y psíquica en el ámbito familiar.
La Fiscalía le ha aplicado la atenuante de reparación del daño, ya que con anterioridad al juicio ha abonado las responsabilidades civiles y esta circunstancia ha llevado a la acusación particular a retirar los cargos imputados antes de la vista oral que no se ha celebrado ante el acuerdo alcanzado entre las partes.
Además, el acusado será privado del derecho a la tenencia y porte de armas durante cuatro años y seis meses y no podrá acercarse a las víctimas, a su centro escolar o lugar que frecuenten a menos de 300 metros, ni comunicarse con ellas durante cuatro años.
No obstante, la Fiscalía ha informado favorablemente a la suspensión de la condena condicionado a que el acusado no delinca durante cuatro años.
Según los hechos declarados probados, el acusado, de 38 años, que convivía en Gijón con su pareja, la hija menor de ambos y las dos hijas de su compañera fruto de una relación anterior, empezó a agredir a las niñas de manera asidua y reiterada y a someterlas a acciones de menosprecio, degradación y humillación desde 2013, cuando tenían 10 y 12 años, y hasta 2016.
Así, el hombre las obligaba a comer en el baño a oscuras sobre la tapa de retrete, a mantenerse con los pies dentro de una baldosa y con los brazos en cruz sujetando libros o a ducharse mientras él las miraba.
La madre de las niñas desconocía esta situación, ya que el acusado aprovechaba cuando estaba trabajando fuera del domicilio familiar y las niñas se lo ocultaban ante el temor que les infundía el acusado.
Un informe psicológico forense concluyó que ambas menores mostraban unas secuelas significativas en la sintomatología postraumática con componentes de ansiedad y depresión, por lo que requerirán apoyo especializado.