La Voz de Asturias

La caída de la matriculación por la covid pone en jaque a las escuelas infantiles privadas de Asturias

Asturias

Carmen Liedo Redaccion
Imagen de archivo de mandilones colgados en una escuela infantil

La asociación que agrupa al sector asegura que son lugares seguros y destacan su importancia para la conciliación. Critican el «abandono» de las administraciones y el desconocimiento de la realidad de los centros

21 Dec 2020. Actualizado a las 05:00 h.

El coronavirus ha puesto en una situación complicada a todos los sectores económicos en mayor o menor medida. Las dificultades que atraviesan algunos de esos sectores tienen visibilidad y repercusión. Otros, en cambio, están acusando problemas que, aunque no tienen trascendencia, están derivando, incluso, en el cierre de negocios. Es el caso del sector de las escuelas infantiles privadas, un sector muy afectado por la caída de las matriculaciones como consecuencia de la crisis sanitaria de la covid-19. Sin embargo, desde Aseipa, colectivo que agrupa a una treintena de guarderías de la región, aseguran que son lugares seguros de gran importancia para la conciliación desde que volvieran a reabrir sus puertas el 8 de junio.

Belén Ojeda, presidenta de la Asociación de escuelas infantiles privadas de Asturias, lamenta el «abandono» al que está sometido el sector por parte de las administraciones puesto que, pese a los intentos de contactar, apenas han recibido respuesta. La misma explica que tras el desarrollo del segundo protocolo, desde la Consejería de Bienestar Social, de la que dependen, no han vuelto a preocuparse por las escuelas infantiles privadas y, por tanto, desconocen sus propuestas y la realidad que están viviendo los centros, con una baja matriculación y un esfuerzo tremendo por adaptarse y continuar. Sin embargo, apostilla que no todas las guarderías han podido aguantar el envite derivado de la covid-19 y precisa que seis centros ya han cerrado sus puertas y algún otro lo tiene en previsión.

«¿Qué pedimos? Todo y nada», señala Belén Ojeda, que apostilla que con una buena campaña en la que se diga que los centros infantiles son espacios seguros les serviría para aumentar la confianza de las familias, «pero no nos toman en cuenta», lamenta. En este sentido, explica que todas las guarderías cumplen estrictamente los protocolos y que una prueba de que están haciendo las cosas bien es que desde que reabrieron sus puertas en junio, sólo ha habido dos casos de positivos entre los niños y un caso de una educadora. «Hacemos grupos burbuja, las educadoras tienen mascarilla todo el tiempo, se desinfecta de continúo, ventilamos los espacios… De hecho, los centros hemos tenido inspecciones de Sanidad», comenta la presidenta de Aseipa.

En el caso del centro que dirige, señala que de las 60 plazas que tiene sólo están cubiertas 36, por lo que ha tenido que prescindir del personal que tenía contratado de forma temporal. «Las que no hemos cerrado, que ya es una suerte, hemos tenido que menguar la plantilla para ajustar gastos y, aún así, seguimos teniendo más gente de la que sería necesaria», y es que a la disminución de matrícula añade el incremento de costes que han tenido los centros derivados de la covid-19, como la adquisición de mascarillas, de geles desinfectantes, productos de limpieza específicos o gastos derivados de la adquisición de materiales específicos para los niños.

Un recurso para la conciliación familiar

Belén Ojeda pone de relieve la importancia que tienen los centros educativos infantiles para la conciliación, motivo por el cual reabrieron el 8 de junio pese a que asegura que el primer protocolo era inviable totalmente para poder mantener el negocio. «Había que poner dinero, pero lo hicimos por la conciliación laboral y para que las familias nos vieran funcionando y pudieran tener tranquilidad», manifiesta.

También incide en que aunque en muchas familias ahora hay padres teletrabajando, «el teletrabajo con niños pequeños en casa no es realizable», además de que «los niños tienen que socializar en un ambiente seguro». Sin embargo, apunta también que la crisis económica que se ha derivado de la crisis sanitaria por el coronavirus ha dejado muchas situaciones particulares en las familias y que, al final, la suma de todas ellas se deriva en la disminución de matrícula que están acusando las escuelas infantiles privadas.

Pese a eso, el colectivo Aseipa se está viendo reforzado en estos últimos meses. Si antes de que comenzara la pandemia la asociación la integraban menos de una veintena de centros, en la actualidad superan la treintena. Aunando fuerzas y mostrándose a las familias como lugares seguros para sus hijos, esperan superar la compleja situación por la que también pasa este sector.


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