Así crecerá Asturias en 2021, según los principales gurús de la economía
Asturias
Hispalink, BBVA Research y Funcas lanzan sus previsiones económicas para Asturias para el año que acaba de iniciarse
23 Jan 2021. Actualizado a las 05:00 h.
Una caída en 2020 por debajo de la media pero un crecimiento en 2021 también por debajo de la media. Los principales institutos económicos han lanzado ya sus proyecciones para Asturias para el año que acaba de empezar y los pronósticos prevén una horquilla de crecimiento entre un 4% y un 6,4%. Y ratifican el colosal hundimiento de la economía asturiana provocado por la pandemia del coronavirus, que rondará el 10% del PIB. El consuelo es que la economía española puede rozar un desplome del 12%.
Hispalink sostiene que la economía asturiana cayó un 10% este año, menos acentuada que la del conjunto de España y que en 2021 crecerá el 6,4%, una recuperación más discreta que la nacional. Es el pronóstico más optimista. Por sectores, se espera una importante recuperación de la construcción regional y, en menor medida, de los servicios y la industria. Durante el año pasado, destacaron las caídas en construcción (-11,9%) y en la industria, actividad que se está viendo especialmente afectada por la crisis en las regiones de la cornisa cantábrica.
Tras el retroceso de 2020, se espera que la recuperación de la economía asturiana durante 2021 se vaya confirmando a medida que avanza el año. «De hecho nuestras predicciones apuntan que el primer trimestre se cerraría con estancamiento (0,3%) y tasas negativas en agricultura e industria. Para el segundo trimestre se esperan tasas interanuales claramente positivas en todas las actividades, destacando construcción e industria y previsiblemente la recuperación regional se acelerará en la segunda mitad del año, condicionada por la evolución de la pandemia y el ritmo de vacunación de la población», sostiene el informe de Hispalink, de la Universidad de Oviedo.
Los cálculos de BBVA Research oscilan respecto a Hispalink y son menos optimistas. Según la entidad financiera, el PIB del Principado se desplomó el pasado año un 10,9% y vaticinan para la comunidad una recuperación del 5,3% este año y del 6% en 2022.
Los expertos han mantenido su estimación para 2020, pero han rebajado en medio punto sus previsiones para este año respecto al anterior informe hecho público hace tres meses. De cara al inicio de la recuperación, las comunidades autónomas con mayores mejoras este año serían Baleares (10,3%), Canarias (8,1%), la Comunidad Valenciana y Cataluña (5,9%), Galicia (5,7%), así como Aragón y Navarra (+5,6%).
Por su parte las estimaciones de Funcas prevén que el PIB de Asturias caiga este año un 10,4% y pronostican la recuperación más raquítica: solo un 4% a lo largo de este año. El organismo de las Cajas de Ahorro vaticina que la tasa de paro alcanzará el 15,5 por ciento este año y el 15,9 por ciento el que viene, frente a la media del 14,2 por ciento del pasado ejercicio. En su informe, Funcas explica que Asturias cuenta con una estructura productiva en la que el peso de los servicios más perjudicados por la pandemia es inferior a la media nacional, aunque también lo es el peso de los sectores menos expuestos como los servicios de las administraciones públicas, el sector primario y la industria alimentaria.
La pandemia ha provocado que el Principado haya registrado en los diez primeros meses del año una de las mayores caídas de la producción industrial, del 15,5 por ciento interanual, y que sus exportaciones se hayan desplomado un 20,3 por ciento, segundo peor dato del país tras Canarias. En el lado positivo, destaca la evolución del sector servicios, más favorable que en otras regiones, y las cifras de desempleo, ya que es la única comunidad con un descenso de la tasa de paro en el tercer trimestre respecto al mismo periodo de 2019. El estudio constata que el impacto de la pandemia sobre las economías regionales estará determinado en gran medida por el peso de cada sector dentro de su estructura productiva. A este respecto, apunta que los sectores más afectados han sido servicios como hostelería, transporte y cultura, y en menor medida comercio, debido a la casi desaparición del turismo internacional y las restricciones a la actividad y a la movilidad.