La Voz de Asturias

Los padres que no llevan a sus hijos al colegio en Cangas del Narcea los inscribieron en una escuela americana sin homologar

Asturias

L.O.

La Fiscalía ha pedido para ambos una pena de once meses de cárcel por abandono de familia y desobediencia

18 Mar 2021. Actualizado a las 11:15 h.

Los padres que se negaron a que sus hijos acudieran a la escuela en Cangas del Narcea por temor a la pandemia, inscribieron a los dos menores en una escuela a distancia americana sin homologación en España; la Fiscalía ha pedido para ellos una pena de prisión de once meses por delitos como abandono de familia y desobediencia,

A través de un comunicado, la Fiscalía ha anunciado esta petición en la que se detalla que los dos pequeños, uno que debería cursar 5.º de Primaria y otro 2.º de la ESO, dejaron de acudir a las clases al inicio del presente curso sin causa justificada. Más aún «los acusados inscribieron a sus hijos en una escuela a distancia, americana, a pesar de saber que no está homologada en España, y por lo tanto sin ningún reconocimiento, y conociendo la obligación ineludible de escolarizar a sus hijos en un centro normalizado para procurarles una formación integral. Incumplieron, de esta forma y de manera grave, los deberes inherentes a la patria potestad», según detalla el escrito de la Fiscalía.

La acusación indicó además que los padres mantuvieron su negativa a que los menores fueran al colegio «pese a sucesivos requerimientos desde los centros escolares informándoles de las consecuencias del persistente absentismo» lo que llevó, y fueron advertidos, a que se pudiesa en marcha el protocolo para esos casos. Así, según la Fiscalía, los padres dieron explicaciones «incoherentes» para justificar el abstentimo, entre las que enumeran que «las limitaciones al contacto y movimiento impuestas por las medidas sanitarias derivadas de la pandemia impiden un desarrollo motriz y neurológico necesario para el despliegue de las capacidades cognitivas vitales para el aprendizaje» o que «la distancia social impuesta genera sentimientos de desconfianza ante los demás, desvitaliza las relaciones, dificulta la empatía y el desarrollo de las habilidades sociales, tales como la generosidad, el altruismo, la cooperación y la ayuda al prójimo, entre otras», así como que «la visión continuada de personas y compañeros con mascarillas, a las que no se les puede ver la expresión de gestos y emociones, fundamentales para una correcta comunicación verbal y no verbal, obstaculiza la misma entre compañeros y profesorado, impide una comunicación fluida, modula defectuosamente la vocalización (timbre) impidiendo la adecuada comprensión del lenguaje y, contrariamente a uno de los pilares fundamentales que se pretenden con la escolarización, potencia la individualidad frente a la colectividad».

Finalmente el pasado mes de diciembre fueron requeridos formalmente por la Sección de Menores de la Fiscalía recordándoles que «en España no está permitida legalmente la escolarización domiciliaria e informándoles de que el incumplimiento grave de esa obligación podría ser constitutiva de un delito de abandono de familia, así como de otro de desobediencia grave en caso de desoír el mandato de reincorporar a los niños a sus centros escolares para continuar con su formación».

Por todo ello afrontan ahora de cuatro meses de cárcel por un delito de abandono de la familia y otros siete por el de desobediencia.


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