La Voz de Asturias

Medidores de CO2: cómo funcionan y dónde encontrarlos en Asturias

Asturias

Carmen Liedo Redacción
Medidor CO2

Salud recomienda en una de sus últimas resoluciones instalar este tipo de aparatos en locales de hostelería, academias o gimnasios para controlar la calidad del aire y evitar la transmisión de covid-19

19 Apr 2021. Actualizado a las 05:00 h.

La Consejería de Salud del Principado emitía el pasado viernes 9 de abril una nueva resolución de medidas especiales para hacer frente a la crisis sanitaria de Covid-19 en la que se incluía un capítulo de recomendaciones acerca de la climatización y ventilación de los espacios interiores considerados de «alto riesgo», como pueden ser establecimientos de hostelería y restauración, gimnasios, academias o salas recreativas y de juego. En uno de los puntos de ese capítulo, la administración regional recomienda a esos espacios, mayoritariamente del sector terciario, que dispongan de sistemas de medición e información de la concentración de CO2. En concreto, insta a utilizar esos aparatos para «verificar que la ventilación es suficiente» y para comprobar que «la concentración de CO2 no supera en ningún momento las 800 ppm» (partes por millón), cifra recomendada en la resolución. Pero, ¿cómo funcionan los medidores de CO2? ¿Dónde puedo encontrarlos en Asturias?

Los medidores de CO2 son aparatos que sirven para calcular el contenido de dióxido de carbono que hay en el aire y, por tanto, controlar su calidad en función de unos parámetros. Estos medidores se están popularizando a raíz de la pandemia del coronavirus. Esto se debe fundamentalmente a que las partículas contaminantes que se transportan por el aire son sobre todo CO2 resultante de la respiración de personas.

Así, midiendo estos niveles se controla la transmisión de los aerosoles, las partículas que se exhalan al respirar, toser o hablar, vía de contagio principal del coronavirus, según el Ministerio de Sanidad y OMS (Organización Mundial de la Salud). La función de los medidores es determinar la cantidad de dióxido de carbono que hay en un momento dado en una estancia y aplicar las medidas correctoras oportunas, como puede ser la ventilación, para disminuir la concentración y, en este caso, disminuir el riesgo de transmisión.

La empresa Ingenium ha sido pionera en la región en el diseño, desarrollo y producción de medidores de CO2 aprovechando su bagaje como fabricante de dispositivos para control de viviendas y edificios, explica Miguel Sánchez, directivo de la misma. En concreto, esta empresa ha diseñado dos tipos de equipos autónomos: uno más básico que a través de las señales luminosas y acústicas indica cómo es la calidad del aire y en qué umbral de concentración de CO2 se encuentra la estancia, y otra versión más completa que se puede conectar a un wifi y a través de esa conexión llega la información a una aplicación que puede almacenar los datos y comprobar la calidad del aire de cada estancia en la que esté conectado uno de esos aparatos. Sánchez señala que los modelos básicos están programados con unos parámetros por defecto, mientras que el formato avanzado se puede configurar.

Y ¿dónde se pueden adquirir estos aparatos? Aunque en ocasiones lo sencillo pueda ser tirar de internet y consultar distintas plataformas de compras, el directivo de Ingenium señala que los medidores de CO2 se pueden encontrar en almacenes y tiendas de electricidad, en el caso de los que ellos fabrican, por un precio que puede rondar los cien euros. En el mercado se pueden comprar aparatos por un precio inferior, incluso a partir de los 30 euros, aunque Miguel Sánchez recomienda fijarse en las prestaciones del medidor, ya que si bien muchos son de batería, que hay que recargar, el que fabrican en Ingenium es «un equipo discreto que va enchufado directamente a la corriente, como si se tratara de un aparato ambientador, que a los 30 minutos ya hace una medición real y puede estar en funcionamiento continuo mientras está conectado». También tiene en cuenta si se trata o no de aparatos cuyos datos pueden consultarse en una aplicación.

El directivo de Ingenium asegura que desde hace unos meses, cuando desarrollaron un proyecto piloto en el Instituto Santa María del Naranco, han tenido numerosos encargos para instalarlos en otros centros educativos. Además, les han llegado pedidos de almacenes eléctricos en los que están trabajando y presupuestando. No obstante, añade que viendo la importancia de determinar la calidad del aire por la transmisibilidad que tiene el coronavirus, en la empresa se han ido dimensionando y en la actualidad cuentan con algo de stock para la demanda que pueda surgir.

Colocación en negocios del sector terciario

Coincidiendo con la recomendación que hacía la Consejería de Salud en la resolución de hace una semana, Miguel Sánchez plantea que «sería interesante que cualquier negocio del sector terciario, como pueden ser restaurantes o gimnasios, dispusiera de aparatos para la medición de la calidad del aire porque puede ayudar a tomar medidas sobre, por ejemplo, la ocupación de una sala.

Desde el Principado se recomienda que la concentración de CO2 no supere en ningún momento las 800 ppm (partículas por millón) y que en caso de superarse, se incremente la ventilación o se disminuya el aforo hasta que se sitúe por debajo de este indicador para reducir así el riesgo de transmisión Otra recomendación que hace es que el punto de medida o sensor se coloque de forma que el valor sea representativo de la concentración que puedan estar respirando las personas que acudan al local, y en todo caso alejado de las entradas de aire fresco (puertas y ventanas. También que la concentración de CO2 registrada en cada momento se visualice mediante un dispositivo de dimensiones suficientes y se sitúe en un lugar visible y frecuentado por las personas que utilicen el edificio o local.


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