La Voz de Asturias

Los ayuntamientos asturianos se preparan para reducir la velocidad en miles de calles

Asturias

Carmen Liedo Redacción
El Gobierno ha aprobado bajar a 30 kilómetros por hora el límite de velocidad generico en vías urbanas

La administración titular de la vía es la responsable de cambiar las señales y adaptar la circulación a la nueva normativa tras la reforma del Reglamento General de Circulación, que entrará en vigor el 11 de mayo

20 Apr 2021. Actualizado a las 05:00 h.

La movilidad urbana ha cambiado de unos años a esta parte. En las localidades además de convivir el peatón y el conductor, lo han de hacer otros actores como el ciclista, el del patinete, el motorista, el bus urbano o el repartidor de mercancías. Esto, y que en los últimos años aumentarán los fallecidos en ciudad mientras disminuyen en carretera, son razones que justifican que la reforma del Reglamento General de Circulación contemple la reducción de la velocidad al circular por las poblaciones. Esa reducción supondrá todo un reto para los ayuntamientos asturianos, que como titulares de las vías urbanas deberán cambiar las señales y adaptar la circulación a la nueva normativa que entrará en vigor el 11 de mayo. Es decir, la adaptación en miles de calles para reducir la velocidad de 50 a 30 o a 20 kilómetros por hora deberán hacerla en tres semanas justas.

La reforma de los límites de circulación en los cascos urbanos era una asignatura pendiente para la Dirección General de Tráfico, desde donde se plantea que «en un atropello a 50 kilómetros por hora, el 50% de los peatones mueren. A 30 por hora, el porcentaje de fallecimientos se reduce a un 10%», así se considera que «reducir los límites máximos de velocidad en los tramos urbanos es el instrumento más eficaz de seguridad vial urbana, porque es fácil y barato hacerlo». En base a esto se modifican los límites genéricos de velocidad en miles de vías urbanas, con lo que se ejecuta así la mayor transformación del tráfico en las ciudades desde la implantación del semáforo

Un cambio que la DGT impulsa de la mano de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), puesto que el director general de Tráfico, Pere Navarro, aseguró la pasada semana durante la presentación del manual elaborado entre ambas entidades que «los propios ayuntamientos nos pidieron esta medida: Bilbao, Madrid, Barcelona, Zaragoza, Valencia... En el Gobierno se sorprendieron cuando llevamos el expediente para la reforma y vieron las cartas de los municipios y el apoyo de la FEMP. Todo fue más fácil así», explica.

En la reforma del Reglamento General de Circulación que se aprobó el pasado mes de diciembre se daba seis meses de plazo para implantar las nuevas velocidades en vías urbanas, y así se comunicó a todos los ayuntamientos de España. Los que no hayan reducido sus límites de velocidad en función de las características de las vías, tendrán ahora tres semanas para hacerlo. El director de Tráfico aclaraba que los ayuntamientos podrán aumentar a 50 la velocidad en determinadas calles de 30, aunque solo de forma excepcional: «esta reforma es un paraguas normativo para los municipios», dice Pere Navarro, que asegura que no es una medida aislada, sino que forma parte de un proyecto a medio plazo en el que están implicados los ayuntamientos y que busca un tráfico más calmado. En las travesías, la velocidad máxima será de 50, pero la administración local podrá rebajar ese límite si lo considera oportuno.

Un cambio positivo para los pueblos y ciudades

Desde la Federación Asturiana de Concejos (FACC) se alude a que «este tipo de medidas siempre generan polémicas» pero matiza la presidenta de la entidad, Cecilia Pérez, que «con el tiempo suelen ser asumidas con naturalidad por la sociedad». En su opinión, los nuevos límites de velocidad repercutirán de forma positiva en nuestros pueblos y ciudades, «con calles más seguras y amables para los peatones y donde puedan compatibilizar otras modalidades de movilidad más sostenible».

No obstante, no obvia que los ayuntamientos tienen en estos momentos «un importante trabajo para hacer efectiva esta nueva normativa, con su traslación -si fuera preciso- a las ordenanzas locales de Movilidad y Tráfico y la correspondiente señalización con los nuevos límites de velocidad en aquellas calles donde se deban modificar».

Además del reto de adaptar la circulación, en la FACC apuntan al coste que las nuevas señalizaciones conllevarán, «que evidentemente será muy desigual dependiendo de las características de cada municipio». En este sentido, la Ley de Tráfico y Seguridad Vial indica que dicho proceso es responsabilidad del titular de la vía, «por tanto, seremos los Ayuntamientos quienes debamos asumir los costes derivados de este proceso», indica Cecilia Pérez.

Para el Ayuntamiento de Gijón, la norma de la Dirección General de Tráfico refuerza su ordenanza de movilidad. De hecho, esta administración local es una de las que en Asturias ya había iniciado el proceso para la reducción del límite de velocidad en algunas de sus calles. 

Los límites a partir del 11 de mayo

El artículo 50 del Reglamento General de Circulación es el que entra en vigor el próximo 11 de mayo y establece los nuevos límites genéricos de velocidad en las vías urbanas y travesías.


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