La Voz de Asturias

El origen asturiano de la empresaria que factura 20 millones con coleteros

Asturias

Dámaris Fernández Ponce Redacción
Shopie Trelles junto con un cargamento de coleteros listos para vender

A sus 28 años ha entrado en la lista de Forbes de los jóvenes más ricos del mundo

07 Nov 2021. Actualizado a las 05:00 h.

Sophie Trelles-Tvede es una joven de 28 años que nació en Dinamarca. Esta mujer, de padre danés y madre asturiana, tuvo una idea que le cambió la vida un día que iba a salir de fiesta. Sin embargo, no se dio cuenta hasta más tarde de que el simple gesto que había hecho se podía convertir en un excelente negocio.

Ahora, con esa idea, factura más de 20 millones al año y forma parte de la lista 30 under de Forbes, una lista para los más ricos y jóvenes. La idea de Sophie fue simple. Cuando salía de casa para ir a la fiesta, decidió coger un cable suelto de un teléfono antiguo que había visto y atarse el pelo con él. Pasó toda la noche, volvió a casa, se acostó y cuando se levantó se dio cuenta de que su pelo estaba bien atado. Sin tirones ni marcas. Así, de resaca, la danesa con raíces asturianas se había dado cuenta de que los coleteros enrrollados en forma de cuerda de teléfono antiguo podían ser un triunfo. Y lo fueron.

Junto con su novio, lucharon por llevar a cabo su idea, a base de prueba error, y al final consiguieron un fabricante chino que les hizo realidad la idea exacta que tenían en la cabeza. Así es como ahora mismo Sophie Trelles factura más de 20 millones y exporta sus coleteros a 70 países. Ahora que se han retomado los vuelos después del confinamiento, Shopie Trelles va de aquí para allá con la maleta llena de coleteros, según El Mundo, pero siempre guarda algún día para poder visitar Gijón, ciudad en la que tiene a su abuela y a varios primos.

La empresa, que se llama Invisobobble y nació apenas con 4.000 euros que tenían ahorrados, ahora vende diademas, cepillos, cremas y otros utensilios para el pelo, por lo que ha crecido exponencialmente. Además, durante la pandemia, no notaron una decaída en las ventas, sino que, al contrario, crecieron más debido a que la gente se ataba más el pelo para estar en casa.

 


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