¿Dónde están los puntos negros de los argayos de Asturias?
Asturias
Las zonas en las que se combinan rocas blandas, fuertes pendientes, precipitaciones y humedad tienen «un cóctel» para que se desencadenen los desprendimientos de tierras
08 Dec 2021. Actualizado a las 05:00 h.
Una de las consecuencias de cada episodio de lluvias intensas que sufre Asturias, y en el último mes se encadenan varios, son los deslizamientos del terreno, una circunstancia por la que en este año ya ha habido que lamentar tres víctimas mortales en la región. Y es que, además de la mujer que falleció a finales de noviembre en Tineo al caer una piedra sobre su coche, el enero pasado perdían la vida otras dos personas por un alud de nieve cuando trabajaban en el puerto San Isidro.
Si bien estos han sido los casos más graves, son decenas los desprendimientos que se llegan a producir por toda la comunidad autónoma en los periodos de fuertes precipitaciones cortando vías principales de circulación y complicando la comunicación de los vecinos que viven en las inmediaciones. Así, Asturias se convierte en cada temporal en territorio de argayos y, por repetición, algunas zonas se pueden considerar ya puntos negros. Pero ¿cuáles son esas zonas?
La geóloga María José Domínguez explica que las zonas en las que se da una combinación de un tipo de rocas concretas, fuertes pendientes, precipitaciones y humedad son zonas en las que se da «un cóctel» para que se desencadenen los desprendimientos de tierras. Esa combinación la tienen, dentro de que toda la región tiene una orografía complicada, las comarcas mineras, donde según la profesora titular de Geodinámica Externa de la Universidad de Oviedo «más se concentran los deslizamientos por tener el territorio una composición de rocas más blandas». No obstante, la misma señala que también se producen argayos en lugares «donde las rocas son más resistentes pero hay fuertes pendientes». «En ocasiones hay una combinación de factores y los taludes de carretera se desestabilizan», añade Domínguez.
Ante una circunstancia que parece muy difícil de controlar, la experta comenta que «hay muchas cosas que se pueden hacer», empezando por «conocer el territorio y la meteorología para adelantarnos al fenómeno y mitigarlo en la medida de lo posible». Según dice, es clave que haya «mucha observación, análisis y conocimiento» del territorio, además de hacer un trabajo «de concienciación de la población» porque, apunta, «las medidas de tipo no estructural a veces son las más eficaces». No obstante, la geóloga también indica que «para mitigar los argayos no hay que esperar a que llueva, sino que hay que hacer mucho trabajo preventivo, conocer bien el territorio y cuáles son las zonas más propensas y cuales no». «El conocimiento y la información no son medidas rápidas a coro o medio plazo, pero son eficaces, sobre todo, para la ordenación del territorio», para lo que dice es muy importante tener en cuenta el tipo de roca y de pendiente que hay en una zona.
Prudencia y limitar la exposición
Fundamental para minimizar que un argayo o deslizamiento tenga consecuencias graves considera María José Domínguez «la prudencia y limitar al máximo la exposición», ya que traslada la geóloga que si bien la peligrosidad natural no se puede evitar, si se puede evitar la exposición. «Si una ladera se cae no podemos hacer nada para contenerla, pero si podemos minimizar la exposición al riesgo», plantea la profesora titular de Geodinámica Externa de la Universidad de Oviedo, a la que le gustaría que estas circunstancias que se dan en la región de desprendimientos en cada episodio de lluvias intensas conllevaran «una investigación y no se quedara en esto, en una entrevista».
Sin embargo, lamenta que «no se apuesta por la investigación» cuando, a su entender, «podría aportar cosas para avanzar». En cambio, insiste en que se utilizan más medidas de tipo estructural, como la colocación de mallas y redes para contener las laderas. Al respecto dice que «son medidas eficaces, pero dependen del tipo de desestabilización», con lo cual, matiza que «hasta cierto punto son eficaces, pero no totalmente».
Lo que no se atreve a aventurar María José Domínguez es si los numerosos argayos pueden estar vinculados al cambio climático porque éste ocasione periodos de más precipitaciones. Para sacar una conclusión así dice la geóloga que «habría que analizar datos durante bastante tiempo para ver las tendencias», pero tiene en cuenta también que «en ocasiones se recurre al cambio climático como argumento».
BAPA, la aplicación que registra los argayos
La Base de Datos de Argayos del Principado de Asturias (BAPA) es una aplicación puesta en marcha en 2014 a raíz de una tesis doctoral que tiene registrados los argayos desde 1980 hasta 2020. Hasta ese año están incluidos unos 3.000 desprendimientos que se produjeron en esos años en toda Asturias, y recoge tanto los de menor impacto y que tuvieron fácil solución como los deslizamientos de más consideración que provocaron acumulación de rocas y tierra sobre carreras, ocasionando víctimas mortales.
María José Domínguez señala que aunque actualmente la aplicación sigue activa, no está actualizada con los argayos que se produjeron durante el presente año por falta de financiación para que una persona realice la laboriosa tarea de recopilar la información y meterla en la base de datos. «Se utilizan varias vías de recopilación de información: la que envía la gente, los guardas forestales, los montañeros… pero la principal fuente de información son los medios de comunicación, pero ahora no hay nadie que haga ese trabajo», traslada la geóloga.