Se graduó en Psicología y trabajó de comercial: «A veces te arrepientes de haber estudiado»
Asturias
Julia Menéndez es una joven asturiana con estudios que no encuentra estabilidad en el mercado laboral: «Es frustrante, sobre todo en esas profesiones para las que es necesaria una gran vocación»
06 Feb 2022. Actualizado a las 05:00 h.
Julia Menéndez tiene 25 años y se licenció en Psicología por la Universidad de Oviedo en 2019. Ella es una más de la «generación engañada», una de esos jóvenes españoles que, a pesar de estar sobradamente preparados, tienen muchas dificultades para acceder a un puesto de trabajo y más aún a un puesto estable. Menéndez es psicóloga, realizó un máster y sabe idiomas, pero parece no ser suficiente para encontrar un empleo en su sector. Menéndez cree que la «generación engañada» define a la perfección a estos jóvenes que crecieron con «la promesa de que lo que teníamos que hacer era seguir estudiando para tener un puesto fijo».
Menéndez explica que, cuando estudiaba Bachillerato, «no se promocionaban otras salidas de la misma forma de la que se hablaba de la universidad. Se daba por hecho que todo era un camino para acceder a la universidad. La promesa era precisamente acceder a la universidad para tener un trabajo estable». Desde que acabó la carrera en 2019, no ha encontrado trabajo como psicóloga o cualquier empleo relacionado con la profesión. Ha estado de trabajo en trabajo. Recientemente, en noviembre y diciembre, ha trabajado de comercial en una campaña de ventas por Navidad. El resto de trabajos han sido similares. «Casi todos los trabajos de cara al público, en ventas, de comercial, ONGs… Pero de psicóloga, que es lo que he estudiado, no», lamenta Menéndez, que afirma que los contratos eran parciales o por horas.
Más experiencia para contratos más cortos
Julia mantiene la esperanza de finalmente poder acabar trabajando de lo que estudió. Sin embargo, reconoce que con el paso del tiempo «no lo veo tan claro como cuando estudiaba. Entonces pensaba que si me esforzaba y terminaba la carrera, tendría trabajo fijo. Sí me gustaría trabajar de psicóloga pero es verdad que ahora me he planteado más opciones. Según pasa el tiempo y ves las circunstancias, te vas adaptando a la realidad». Una realidad que a los jóvenes les genera frustración. Por más que cumplen con su parte, no encuentran recompensa en el mercado laboral.
«Es frustrante, sobre todo en esas profesiones para las que es necesaria una gran vocación. Es una pena, porque te das contra un muro una y otra vez. A veces incluso te arrepientes de haber estudiado eso…Pero el mercado es el que hay y antes no lo sabías. Las circunstancias cambian, ahora con más pandemia. Piden más experiencia a la vez que ofrecen contratos más cortos entonces es más complicado».
Menéndez vive con su madre y no tiene expectativas de poder emanciparse pronto. Según el Observatorio de la Emancipación del Conseyu de la Mocedá del Principado de Asturias, más del 80% de los menores de 29 años asturianos no consigue irse de casa de sus padres. «Si no tienes un empleo estable que te permita hacer frente, no puedes emanciparte. En el corto plazo no lo veo posible», Menéndez explica que la gente de su entorno atraviesa una situación similar a la suya, «conozco muy poca gente que pueda mantenerse de manera independiente sin recibir ayudas».
En cuanto a emigrar, una de las opciones de los jóvenes asturianos en busca de oportunidades laborales, Menéndez dice que estaría dispuesta si «con el tiempo viese que no hay otra forma. Conozco mucha gente que emigra a Madrid después de mucho intentarlo aquí, porque a veces es mejor intentarlo en otro sitio. Yo aquí tengo a mi familia y a mis amistades. Si pudiera, me gustaría poder desarrollar mi vida laboral aquí».