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Asturias, entre las regiones donde los jóvenes sufren menos delitos de odio

Asturias

La Voz Redacción
Concentración en Oviedo contra las agresiones homófobas

El estudio financiado por el  Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030 se ha llevado a cabo con más de 3.000 jóvenes de toda España

08 Jan 2023. Actualizado a las 17:55 h.

Extremadura, Aragón y Asturias son, por este orden, las comunidades autónomas españolas donde los jóvenes sufren menos delitos de odio, entendiendo «delito de odio» como agresión, ya sea verbal o física, hacia la persona o alguno de sus bienes, motivado por la pertenencia a un grupo. Esta es una de las conclusiones del informe La infradenuncia de los delitos de odio en España en 2022, realizado por la Asociación Columbares enmarcado en el proyecto Está en tu mano y financiado por el Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030. El objetivo de la investigación ha sido estudiar la situación actual de la infradenuncia de los delitos de odio entre la población joven.

El estudio señala que la situación irregular, los escasos recursos económicos, el desconocimiento del proceso o la ausencia de confianza en el sistema son algunos de los motivos, entre otros, por los que no se denuncian los delitos de odio en España. La investigación, liderada por María Pina y Mª Ángeles Hernández, se ha llevado a cabo mediante dos herramientas: un cuestionario cumplimentado por más de 3.000 jóvenes en España y 18 entrevistas realizadas a víctimas que han sufrido algún delito de odio en el territorio nacional. El cuestionario se ha llevado a cabo en centros educativos de toda España y lo han rellenado alumnos de entre 14 y 24 años, participando un 53% de mujeres, un 45% de hombres y un 2% de personas intersexuales. Esta parte tiene como finalidad conocer la situación actual de mensajes y delitos de odio.

El estudio ha reflejado que hay una «gran similitud» en las comunidades autónomas entre la frecuencia con la que emiten mensajes de odio, los reciben y los presencian. Sin embargo, las formas de abordarlos y recibirlos son muy dispares: una gran parte de ellos creen que la mayoría son expresiones generalizadas y otra cree que son expresiones que pueden afectar muy negativamente al receptor. Aunque, por el contrario, sí que saben detectar con facilidad los mensajes de odio (en frases como «los inmigrantes son delincuentes», «ser homosexual es antinatural» o «los gitanos no son de fiar»).

El estudio también revela que las situaciones en las que más se reciben mensajes de odio son en las relaciones interpersonales (como las amistades) o en las relaciones sociales, completando el podio en este caso situaciones que ocurren en instituciones educativas. Además, refleja que los jóvenes creen que el principal motivo para hacer esos mensajes es simplemente para hacerse los graciosos, seguidos de algo muy similar como es sentirse superior a los demás. Igualmente, llama la atención que las dos formas más habituales de actuar ante mensajes de odio sean totalmente opuestas: ignorar el mensaje o contarlo a la gente de confianza, y casi ninguno decide publicarlo en redes sociales.

Por último, y considerando que «delito de odio» es la agresión, ya sea verbal o física, hacia la persona o alguno de sus bienes, motivado por la pertenencia a un grupo, el 38,5% de los jóvenes afirman haber sido víctima de un delito de odio, situándose Ceuta a la cabeza, seguida por Murcia y Navarra. De otro lado, las comunidades donde menos los sufren son Extremadura, Aragón y Asturias.

Racismo y LGTBI

Por otro lado, las 18 entrevistas se han realizado a nivel nacional a personas de una media de 40 años, siendo 11 hombres y 7 mujeres y habiendo nacido 10 en territorio español y 8 de ellas fuera de España. En ellas, se ha comprobado que el 39% tratan temas de racismo y xenofobia, un 33% tocan el tema de la fobia LGTBI, un 17% hablan de aporofobia, un 11% la ideología y por último tenemos la religión, con un 6%.

El informe concluye que el 80% de los delitos se dieron solo de forma puntual, mientras que el 20% siguen ocurriendo en la actualidad, pero el dato más revelador es que solo el 33% de los casos han decidido denunciar.

 


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