La Voz de Asturias

Ucranianos en Asturias: «Estamos cansados pero no nos podemos rendir»

Asturias

Carmen Liedo Redacción
Un hombre llora abrazado a otro durante la concentración convocada por la Asociación de Ucranianos en Asturias en repulsa hacia el ataque de Rusia contra su país

La comunidad ucraniana en la región busca cada día la manera de ayudar a su país consiguiendo aparatos que ayuden a ganar la guerra, como prismáticos o drones, o que mejoren las condiciones de vida de los habitantes, como generadores o ambulancias

25 Feb 2023. Actualizado a las 05:00 h.

«Ha sido un año muy duro, pero la naturaleza humana es la de aprender a vivir con el dolor». Con esta frase Olena Rosenko, ucraniana afincada en Asturias y portavoz de la Asociación de Ucranianos en Asturias, resume como sus compatriotas, los que se mantienen en Ucrania padeciendo la guerra y quienes han buscado refugio fuera de sus país, siguen adelante con convicción haciendo todo lo posible para salir victoriosos de la ofensiva que Rusia comenzó hace ahora un año. Cuando se cumple el primer aniversario del comienzo de la guerra, Olena no oculta que después de tantos meses de conflicto «los ucranianos estamos cansados», aunque la determinación que traslada es «que tenemos que seguir», ya que la misma tiene claro que «si tiramos la toalla será malo para Ucrania y para el mundo».

 

Para los ucranianos afincados en Asturias y para quienes en estos últimos doce meses han llegado a la región huyendo de la guerra, el día a día aquí es el de buscar la forma de ayudar desde la distancia y proveer de lo que haga falta en su país en cada momento. «Sientes que también haces algo», señala Vira Faryna, otra ucraniana que llegó aquí en 2007 dejando a toda su familia en Ucrania, a quien la emoción le apodera el habla al contar que todos los días espera un mensaje de su sobrino y su primo, ambos en el frente, o poder hablar por teléfono con sus familiares en las horas en las que hay electricidad en Ucrania.

Olena Rosenko recuerda que los primeros días tras el comienzo de la ofensiva rusa «fueron un caos» en los que no sabían qué hacer, al igual que fue difícil para las personas que llegaron a Asturias refugiadas: «para ellas los primeros meses también fueron muy difíciles. Llegaron mujeres que dejaron allí a sus maridos, algunas a sus hijos y otras a sus padres o hermanos», comenta la portavoz de la Asociación de Ucranianos en Asturias, que valora muy positivamente que muchas de esas personas pusieran todo de su parte en este tiempo para adaptarse acudiendo a cursillos, aprendiendo el idioma e, incluso, buscando trabajo.

En su opinión, algo que da fuerza a quienes han llegado huyendo de la guerra y, en general, a toda la comunidad ucraniana en Asturias, es el contribuir desde la distancia a ganar la guerra buscando la manera de hacer llegar a su país cosas que allí se necesitan. «Siempre tenemos un objetivo que lograr en función de las necesidades que nos trasladan: ordenadores, prismáticos de visión nocturna, drones, generadores eléctricos o ambulancias», señala Olena, que asegura que en la región mantienen el contacto con otros colectivos del ámbito nacional para hacer recaudaciones que les posibilite lograr esos bienes tan necesarios en Ucrania y hacerlos llegar allí. «El apoyo y la ayuda es como una cura», manifiesta esta ucraniana afincada en Asturias que tiene claro que lo que hay que hacer es «ayudar a vencer al enemigo» porque «no nos podemos rendir».

A su entender, rendirse sería «como abrir la caja de Pandora» y por eso su convicción es que «tenemos que ganar porque, si no, Rusia será muy cruel», advierte Olena Rosenko, que pone de relieve el apoyo que han dado a Ucrania en todos estos meses los países occidentales y los países del entorno, de los cuáles dice, «nos apoyan con toda la fuerza que pueden». «Está claro que si los rusos invaden mi país, estamos todos acabados», asevera.

En contacto con sus familias

Para saber cómo siguen las cosas en su país, Olena mantiene el contacto diario con su familia, que residen cerca de la frontera con Rumanía. «El contacto con ellos es bueno, salvo que se hayan quedado sin batería porque allí tienen electricidad por horas. Con los que la conexión es un poco peor es con quienes están en el frente», explica la misma.

Vira Faryna también trata de mantener el contacto diario con sus familiares condicionada por lo mismo que apuntaba Olena: las horas de electricidad de las que disponen y la dificultosa conexión con quienes están en el frente. Según señala, con el paso de los meses su familia se ha ido organizando y adaptando a la situación de guerra que vive el país. Sin embargo, asegura que «vivir así es muy duro», si bien para sus familiares más que para ella, a Vira se le nota en su voz emocionada que ella también sufre en la distancia la ofensiva de Rusia.

Para esta ucraniana, al igual que para Olena, es un aliciente el buscar la manera de contribuir a ganar la guerra aunque sea a más de 4.000 kilómetros de distancia. «Después de los primeros días y los primeros meses, que fueron de shock y caos porque no te esperas que vaya a pasar, nos organizamos y empiezas a ver en qué manera puedes ayudar a Ucrania para acercar la victoria», comenta Vira, que añade que aquí en Asturias se hicieron bastantes grupos para tratar de conseguir aquello que en su país hace falta: «se hace una hucha para que la gente pueda hacer aportaciones y alguien se encarga de buscar donde comprar eso que hace falta», explica la misma, que además no duda en dedicar su tiempo libre a organizar la ayuda humanitaria para después enviarla a las distintas zonas de su país que la necesitan.

«Sientes que haces algo y cuando te reúnes para organizar esa ayuda, es muy bueno para quienes vamos porque conoces muchas historias… A fin de cuentas, cada uno tenemos lejos a alguien de su familia», expresa Vira, a quien mueve el pensamiento de que toda esa ayuda que lanzan desde Asturias sirve «para que cada día estemos más cerca de la victoria».


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