La Voz de Asturias

Pies para qué os quiero

Asturias

Manuel Noval Moro
Nombres de la junta directiva (de izquierda a derecha): Ignacio Legazpi, Héctor Cueto, Nadia, Gema Vega, Noelia López y Jorge Becerra

El presidente del Colegio Profesional de Podólogos de Asturias recomienda llevar un calzado adecuado a cada persona, no abusar de los tacones ni usar zapatos heredados, y andar descalzos por casa

19 Oct 2023. Actualizado a las 05:00 h.

Solemos decir que la cara es el espejo del alma, pero casi siempre nos olvidamos de que los pies son el sustento del cuerpo. Cuidar los pies no afecta solo a los pies sino también al área de la espalda o las piernas. ¿Lo hacemos? Quizá menos de lo que deberíamos. El presidente del Colegio Profesional de Podólogos de Asturias, Héctor Cueto Narciandi, cree que, aunque las cosas están cambiando, la mayoría de la gente está poco mentalizada respecto a los cuidados que debemos darles a nuestros pies. Si fallan los pies, falla necesariamente el caminar.

El calzado 

El calzado, que nació para proteger nuestros pies de numerosos agentes externos, puede convertirse en su enemigo si no lo utilizamos adecuadamente. Héctor Cueto pone dos ejemplos significativos. Uno es el de los niños en el colegio. «Muchos llevan botas de fútbol sala al colegio, y no deberían llevarlas». No es una buena idea porque las botas de fútbol están pensadas para sujetar mucho el pie, y mantener esa sujeción durante horas acaba siendo perjudicial. «Hay que utilizar un calzado adecuado, de uso diario, y luego el de uso deportivo», señala.

Lo más recomendable es que lleven una buena sujeción del tobillo, y que estén bien atados con cordones o velcro. Y también deben procurar no utilizar calzado heredado, porque cada persona tiene una forma de los pies y una manera de pisar distinta, y es posible que el calzado esté dado de sí y adaptado al pie de la persona de quien se hereda, y en consecuencia sea poco adecuado para quien lo recibe.

Otro ejemplo de calzado a evitar son los zapatos de tacón. Aunque se pueden llevar tacones de forma esporádica y en momentos ocasionales por evidentes razones estéticas, el uso del tacón a diario es muy poco recomendable. Que no es bueno «cada día está más claro», señala el podólogo, porque no afecta solo a los pies sino también a otras partes del cuerpo «El uso continuado del tacón puede causar problemas serios en la musculatura de las piernas y la espalda», afirma.

Lo ideal sería hacer una revisión biomecánica, que determina el tipo de pie y la forma de caminar de cada niño, en el que se valoraría el uso o no de órtesis plantares, de plantillas personalizadas a cada paciente para corregir los defectos en el caminar. A de hoy, para el podólogo,  «sigue primando la belleza al uso real que le damos al calzado». Un ejemplo es una chica diabética que fue recientemente a su consulta con dos heridas en el talón, porque había estrenado unas zapatillas muy caras y que le gustaban mucho y se estaba haciendo a ellas. «Ella estaba primando la estética aun siendo diabética, con el riesgo que conlleva», explica.

En todos los casos, debemos usar el calzado que se adapte a nuestro pie, y tiene que estar fabricado con el material adecuado y, lo más importante, ha de ser transpirable, para que el pie respire y no se creen humedades en el pie, y adecuado a la actividad que vamos a realizar.

Caminar descalzos

En las últimas décadas, muchas madres han tratado de evitar que sus hijos anden descalzos por casa. El mito decía que eso podía hacer que se resfriasen. Hace tiempo que se ha demostrado que no hay una asociación tan directa entre una cosa y otra. Sin embargo, sí la hay entre caminar descalzos, sobre todo en edad de crecimiento, y un buen cuidado de los pies.

«Caminar descalzos es recomendable, porque evitas la presión que suele provocar el calzado y la humedad que se genera en el pie; además, este hábito permite estimular y trabajar aquellos músculos que se encuentran anulados o atrofiados con el uso del calzado». Por eso es más recomendable para los niños, porque «mejora la coordinación y el equilibrio».

Otro ámbito en el que es muy aconsejable caminar descalzos es en la playa. Caminar por la arena dura ha demostrado ser muy beneficioso para los pies. Pero hay que tomar algunas precauciones. La primera, no olvidarse de la protección solar. Por las razones que sea —quizá el hecho de que sean la parte más alejada de las manos— los pies son siempre lo que más descuida la gente a la hora de aplicarse crema solar, y son muchas las ocasiones en las que aparecen quemaduras.

Por otra parte, hay que estar atentos a la superficie que se pisa. Si hay algún tipo de lesión, no es lo mismo caminar por la orilla que por otras partes. También es importante evitar las zonas en que la inclinación del terreno es muy acusada. Hay playas que tienen pendientes pronunciadas que quizá no sean las más recomendables. Por otra parte, en la arena blanda hay que ser más prudentes porque genera una mayor tensión en la planta del pie.

Y, por último, hay una contraindicación, sea el ámbito en el que sea, a la práctica de andar descalzos: las personas diabéticas pueden tener problemas porque, al tener menos sensibilidad en los pies, pueden tener alguna herida y no darse cuenta. Y para algunas personas mayores también puede entrañar cierto riesgo.

Callos y durezas

Los callos se producen sobre todo por la presión o la fricción en la piel. La mayoría de las veces por el uso de un calzado que no ajusta bien. Para luchar contra ellos, debe utilizarse la física y no la química. Cueto desaconseja el uso de callicidas porque, entre otras cosas, pueden producir quemaduras en la piel.

«Normalmente, no es la solución definitiva al tratamiento y empeora la lesión al dañar la piel». En su clínica se ha encontrado muchos casos de gente que ha intentado eliminar los callos con un callicida y lo que ha conseguido es que el callo se quedase dentro de la piel y necesitase un bisturí para extraerlo Cuando los callos son problemáticos, lo mejor es realizar una quiropodia, con la que el podólogo los hace desaparecer por completo.

El cuidado de las uñas

Uno de los debates más populares sobre la salud de los pies es la disyuntiva entre el corte recto y el corte curvo de las uñas. Los defensores de cada uno de estos cortes aseguran que es su método el que ayuda eficazmente a que la uña no se introduzca en la carne y dé problemas. Según Héctor Cueto, los dos tienen razón y ninguno la tiene. «Aunque antiguamente se creía que era así, no hay estudios fiables que demuestren que el corte recto evite la uña encarnada», asegura. Ahora, lo que más se tiende a pensar es que el corte va a depender del tipo de pie de cada persona.

Cueto señala varios factores para que se produzcan los problemas de uña encarnada: la rotación del dedo gordo y la pronación anómala del pie, y el calzado poco saludable, con tacón excesivo o puntera muy estrecha.Y otro problema es el autotratamiento.  Normalmente cuando aparece el problema debería acudir a un podólogo colegiado, que le aplicará un tratamiento y, llegado el caso si es necesario, le practicará una cirugía ungueal, en la que se aplica un poco de anestesia y se extrae la espícula de la uña clavada, acabando con el remedio para siempre en la mayoría de los casos.

Papilomas

El inicio del otoño es una temporada propicia para la aparición de papilomas en los pies, las llamadas verrugas plantares. Es más fácil que aparezcan en esta época, en primer lugar, por la exposición de las plantas de los pies en verano en las piscinas y espacios públicos. Y, por otra parte, por la vuelta a los colegios y a la actividad deportiva, que implica también un mayor uso de las áreas de vestuario.

Los papilomas están causados por una infección vírica y suelen aparecer en la planta de los pies. Son visibles unos puntos negros que duelen al pellizco. En el caso de que aparezcan, el podólogo tiene varios tratamientos para hacerles frente. El uso del ácido nítrico y el bisturí es el más común. Pero se pueden prevenir. Para ello, es imprescindible el uso de chanclas en los vestuarios y también evitar de algún modo la sudoración excesiva del pie, porque la humedad propicia que se produzcan infecciones.

Juanetes

Los juanetes son protuberancias que salen en la base del dedo gordo del pie, y que tienden cada vez más a inclinarlo hacia los otros dedos. Suelen salir a partir de los 40 años, y son más habituales en mujeres que en hombres.  Suelen ser molestos, sobre todo cuando no se tratan correctamente, porque en muchas ocasiones se inflaman y causan dolor con el roce del calzado. Entre las causas de que aparezcan están la herencia genética o la deformidad por mal uso del calzado.

Para prevenirlos, según Héctor Cueto, hay tres formas. La primera, realizar un estudio biomecánico de los pies en clínicas especializadas. La segunda, el uso de plantillas personalizadas si el especialista lo considera necesario. Las plantillas modifican la alineación del pie y cambian el reparto de carga, lo que contribuye a evitar la deformación. Por último. —este consejo no deja de aparecer— evitar el uso de tacones.

Para hacer frente a los problemas de juanetes, en primer lugar, debemos descansar los pies lo máximo posible. Por otra parte, evitar hacer ejercicio y caminar hasta que baje la inflamación. Además, se pueden utilizar separadores para alinear los dedos. Eso sí, lo recomendable no es usar los estandarizados sino hacer un estudio del pie y hacerlos a medida.

La práctica del podólogo

La mayoría del trabajo de los podólogos se dedica a la quiropodia, el mantenimiento general de los pies, especialmente el de las uñas y el tratamiento de las lesiones como callos y durezas, y las personas mayores son sus principales pacientes. Más del 80% de la población mayor acude a sus consultas con frecuencia. No obstante, en los últimos tiempos se está notando un cambio respecto al cuidado de los pies. «La gente se está empezando a dar cuenta de que los pies son el sustento de todo el cuerpo y la mayoría de los trabajos se realizan en bipedestación: hostelería, supermercados, etcétera», sostiene Cueto.

Además, en el ámbito deportivo hay cada vez más gente concienciada de la importancia del cuidado de los pies. «Yo siempre hice mucho deporte, llevo compitiendo desde los cuatro años, y nunca me miré los pies hasta que llegué a la Universidad; ahora es muy distinto, ahora hay mucha gente que quiere tener los pies cuidados, que los vigila», señala el podólogo.

No obstante, cree que hay mucho camino por recorrer. Porque, así como a otros aspectos de la salud se les da mucha importancia y la prevención funciona, en el caso de los pies todavía hay demasiada despreocupación. Y si hay un campo en el que la podología es importante, según Héctor Cueto, es en las lesiones del pie diabético. «Es muy importante que la población que tiene diabetes acuda a una revisión y un mantenimiento, dependiendo de las circunstancias».

Entre otras cosas, se puede minimizar de manera efectiva el riesgo de amputación en la mayoría de los casos. Según Cueto, uno de los caminos para integrar el servicio de Podología en la Seguridad Social, de la que ahora está excluido, sería precisamente formar unidades de pie diabético, que unidas a la prevención en Atención Primaria podrían evitar muchos problemas a los pacientes.

 


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