Así vivió una asturiana residente en Florida el huracán Milton: «Pintaban una catástrofe; dijeron que el que no evacuara se iba a morir»
Asturias
Hari García vive en Naples desde hace algo más de dos años y es la segunda vez que experimenta las consecuencias de estos fenómenos naturales tras verse afectada en 2022 por el huracán Ian: «Recomendaron almacenar agua, comida enlatada y linternas»
10 Oct 2024. Actualizado a las 14:41 h.
El huracán Milton ha alcanzado las costas de Florida, tocando tierra durante la madrugada del miércoles al jueves. Aunque los peores pronósticos no se han cumplido y el ciclón ha perdido intensidad con el paso de las horas, se han producido grandes inundaciones, rachas de viento de casi 200 kilómetros por hora y cuantiosos destrozos materiales.
Hari García, como tantos otros asturianos afincados en los Estados Unidos, ha vivido con gran inquietud estas últimas horas. La castrillonense reside en la ciudad de Naples, al sur de la ciudad de Tampa y a unas dos horas por carretera de Miami. «Pintaban la situación como catastrófica. A la gente de Tampa les dijeron directamente que si no evacuaban, se iban a morir», narra García.
Las autoridades también decidieron evacuar numerosas zonas costeras de Florida, así como reforzar playas y puertos ante las previsibles inundaciones «de hasta siete pies», o lo que es lo mismo, más de dos metros. «A nosotros no nos evacuaron porque estamos más al interior, y vivimos en un bloque de pisos muy nuevo», explica. Sin embargo, otros ciudadanos han tenido que reforzar con chapas y madera las puertas y ventanas de sus viviendas, así como colocar sacos de tierra en las plantas inferiores para evitar que penetre el agua.
«Habían recomendado a las familias almacenar mucha agua, comida enlatada y linternas, por si se producían cortes de luz», cuenta García. Unos cortes de suministro que, en efecto, dejaron sin electricidad a millones de ciudadanos de Florida, también a la asturiana. Desde las instituciones también se habían habilitado albergues para quienes tuvieran que abandonar sus viviendas y se facilitaron numerosos medios para la evacuación de las familias: «Dejaron de cobrar los peajes de carretera, y Uber no cobraba los traslados de evacuados», relata García.
No es la primera vez que la asturiana tiene que enfrentarse a uno de estos destructivos fenómenos naturales. Cuando se mudó al otro lado del Atlántico en 2022, el huracán Ian le dio su particular bienvenida: «En casa no lo sentimos tanto, pero cuando al salir a la calle incluso lloré. Fue catastrófico», sentencia.