La Voz de Asturias

Un asturiano se opera de cáncer de pulmón y le reaparece con metástasis por «un seguimiento inadecuado»: tendrán que pagarle 5.000 euros

Asturias

Marcos Gutiérrez Oviedo
Un paciente en pijama de hospital paseando por el pasillo con su familia

La revisión de la cirugía en la que se le extirpó el tumor al paciente «se demoró hasta los trece meses» cuando debería haberse realizado a los seis

02 Sep 2025. Actualizado a las 05:00 h.

El pleno del Consejo Consultivo del Principado de Asturias, en sesión celebrada el día 10 de julio de 2025, ha acordado indemnizar con 5.000 euros a un paciente oncológico ante el Servicio de Salud del Principado de Asturias (Sespa) por «un seguimiento oncológico inadecuado» de un cáncer de pulmón, que tras ser operado reapareció con metástasis. El fallo establece que la revisión de la cirugía en la que se le extirpó el tumor a esta persona «se demoró hasta los trece meses», cuando debería haberse realizado a los seis.

De acuerdo con este organismo, el día 7 de junio de 2024 el Registro telemático de la Administración autonómica recibió una reclamación de responsabilidad patrimonial dirigida al Sespa, por daños derivados de la falta de seguimiento adecuado a un paciente «desde junio de 2022 hasta julio de 2023 (13 meses)», lo que impidió detectar una «recidiva» (reaparición de una enfermedad algún tiempo después de padecida) del cáncer de pulmón que le había sido diagnosticado el 4 de octubre de 2021.

Esta persona, que solicitaba una indemnización de 80.000 euros, señala que, durante el periodo señalado, no se le realizaron «las revisiones y pruebas radiológicas necesarias, cuando deberían haberse efectuado, cuanto menos, 4 consultas para detectar de forma más precoz la recidiva posterior (que por tal causa podía haberse evitado) tal como viene reflejado en las propias Guías de Actuación en cáncer de pulmón» del Sespa.

«Deficiencias de funcionamiento» del Sespa

La representación legal del paciente afirma que, a pesar de estar hablando de «un padecimiento tumoral de una gravedad absoluta» y que, como cualquier cáncer pulmonar, siempre se encuentra sometido a riesgo de reaparición, y de manera más agresiva, por «deficiencias de funcionamiento» del Sespa, durante más de un año el paciente nunca fue citado a revisión, y ello «pese a que en múltiples ocasiones se puso en contacto» con dos hospitales de referencia en la región, «donde siempre le trasladaron meras evasivas, sobre la base de que sería citado en su momento, y que no debía preocuparse si todavía no le habían llamado o enviado carta a tal fin».

Este paciente oncológico remarca que todo ello le ha supuesto una «pérdida evidente de oportunidad en lo que atiene a las posibilidades de curación», lo que, evidentemente, equivale a una pérdida de expectativas de vida. También pone de manifiesto lo complejo que resulta que verse obligado a recibir tratamientos mucho más gravosos y duros a fin de buscar su curación.

«Angustia» por enfrentarse a una muerte «que en modo alguno esperaba»

En este sentido, estima la pérdida de oportunidad de curación en un 28% y la «disminución de sus expectativas de vida en 3,3 veces menos», señalando que ello le ha supuesto daños físicos y psicológicos, que se reflejan en la «desazón ante la posibilidad de perder sus posibilidades de curación pese a tener un pronóstico favorable tras la intervención quirúrgica a la que fue sometido para la curación de su padecimiento», la «angustia» que se deriva de «tener que enfrentarse a una más que plausible muerte que en modo alguno esperaba».

A esto se le une la «zozobra» ante el «sufrimiento» de su hija y esposa, «a quienes se ve abocado a dejar» y la «depresión por causa de la pérdida de oportunidad no solo de curarse, sino de sobrevivir ante una enfermedad que, por la falta de seguimiento, se ha tornado prácticamente mortal».

Todo lo anterior agravado, a juicio de este paciente oncológico, por el hecho de que se produce tras una intervención quirúrgica donde las previsiones «eran absolutamente positivas», y tras la cual, «por la falta del debido seguimiento y tratamiento a tiempo», el estadio alcanzado por la enfermedad «le sitúa frente a un más que previsible fallecimiento».

Señala que, «como consecuencia de la tardanza en las revisiones y detección del avance de la enfermedad», los tratamientos a realizar se han tornado «mucho más agresivos y complejos», con claro perjuicio en forma de pérdida de calidad de vida.

Se constata «un seguimiento oncológico inadecuado»

De acuerdo con un informe pericial privado, suscrito por un especialista en oncología médica con fecha 24 de abril de 2024, la defensa de esta persona explicó que existe una «clara falta de cumplimiento de los protocolos de actuación en el seguimiento del cáncer de pulmón» pues, «desde junio de 2022 hasta julio de 2023 (13 meses) no constan revisiones ni pruebas radiológicas cuando deberían haberse realizado 4 consultas para detectar de forma más precoz la recidiva».

Asimismo, considera «evidente» que «se han visto mermadas sus expectativas de vida o sus posibilidades de curación» pues, si bien resulta «imposible determinar cómo se hubiese detectado esa recidiva si se hubieran realizado las pertinentes revisiones trimestrales», el cáncer «es una enfermedad tiempo-dependiente y un diagnóstico más precoz hubiera mejorado sus expectativas de vida al enfrentarnos con una menor carga tumoral», así, valorando los estudios estimó que, en este caso, se darían «hasta un 28% de opciones de tratar la recaída con intención curativa» y que el paciente «ha visto disminuidas sus expectativas vitales 3,3 veces (28,9 meses frente a 8,7) por no haber tenido una detección precoz de esta recaída».

De acuerdo con el fallo del Consejo Consultivo del Principado de Asturias, «todos los informes médicos» que figuran en el expediente, incluidos los emitidos por el Sespa y su entidad aseguradora, «coinciden en admitir que no se siguió el protocolo de seguimiento oncológico aplicable», pues la revisión, que debía haberse realizado al paciente a los seis meses de la cirugía de resección del cáncer de pulmón que padecía, «se demoró hasta los trece meses, siendo entonces cuando se evidenció la diseminación de la enfermedad».

Sin embargo, este organismo apunta en su fallo que «no ha logrado acreditar que el diagnóstico tardío le haya privado de hasta un 28% de posibilidades de abordar la metástasis». Pese a todo, existe la «constatación» de que se ha llevado a cabo «un seguimiento oncológico inadecuado» y la consideración de que un tratamiento más precoz de la metástasis, aún con finalidad paliativa, «probablemente habría podido contribuir a un mejor control de la enfermedad del paciente, con el consiguiente incremento de supervivencia», todo ello «con el correspondiente daño moral que, para el paciente, lleva aparejada la conciencia de tal circunstancia».


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