La Voz de Asturias

Una mirada al pasado, presente y futuro de la vida en las brañas asturianas

Asturias

Marcos Gutiérrez
Juanjo Menéndez

Juanjo Menéndez estrena «El semblante», un documental que, a lo largo de cinco años, ha recogido testimonios de ganaderos, antropólogos y escritores sobre el día a día en los pastos altos del Principado, el tránsito de los animales y el destino de un modo de vida amenazado por el progreso

14 Sep 2025. Actualizado a las 05:00 h.

Juanjo Menéndez lleva toda una vida dedicado a su profesión como técnico de radio, desde hace casi cuatro décadas en Onda Cero. Además de producir sonido para televisión, publicidad, documentales y eventos, ha impartido diferentes cursos y es fundador de la emisora local Onda Teverga.

Ahora ha decidido añadir un elemento más a su, ya de por sí, extenso currículo. Se trata de «El semblante», un documental de 70 minutos cocinado a fuego lento durante un lustro sobre la vida en la braña, el trasiego del ganado y un modo de vida arraigado en el ADN asturiano que hoy, por desgracia, parece más amenazado que nunca.

Menéndez explica que el de «El semblante» ha sido un proceso que le ha llevado «cinco años», con una pandemia por el medio, y que ahora se estrena. El germen del mismo se produce cuando falleció su padre. En efecto, en «un día de estos que tienes malos», un amigo le sugirió subir a una braña «por distraer la cabeza» y por tomar «un poco el aire».

Así, ambos llegaron a la braña de Fonfría, en Teverga, que se encuentra en unos pastos a más de 1.400 metros de altitud, cerca del Camín Real de La Mesa y que «linda con la parte de Somiedo y la provincia de León». «Había llevado mi cámara de fotos, porque siempre me gustó la fotografía», apunta.

«Cuando llegamos a San Martín, en Teverga, mi amigo me dijo que me había cambiado el semblante», señala y añade que fue entonces cuando surgió la idea de «hacer algo de registro de brañas, pero no como documental, porque se veían algunas que estaban medio caídas, otras derruidas directamente, otras en un estado bastante interesante».

Juanjo Menéndez explica que «en Teverga hay 48 núcleos rurales y muchas veces es fácil que en cada pueblo haya dos brañas, una más cercana y otra en el puerto». De este modo, a golpe de zapatilla y Suzuki, apoyados en la documentación recabada y en las preguntas trasladadas a los paisanos y paisanas de los diferentes pueblos, llegaron a documentar «unas 56».

Así, empezaron a grabar, apoyados por un equipo de cámaras y dron para las tomas aéreas. Pero lo que iba a ser un proceso de documentación de las brañas, terminó siendo algo más. A esta labor meramente de registro visual se unió la de «entrevistar a gente para que contara cómo era el manejo del ganado, cuándo subían, cuándo bajaban», es decir, «cómo era esa vida cuando iban a las brañas por los veranos o hacia la primavera y después bajaban cuando llegaba el otoño».

El autor de «El semblante» reconoce que tuvo «la suerte de conocer al antropólogo Adolfo García», que cuenta con una bibliografía «muy exhaustiva y bien hecha», así como de disponer del consejo y ayuda del desaparecido Xuan Bello. Un peso importante en la obra también recae en el filólogo y escritor José Luis García Arias, con el que pasó largas horas «hablando de toponimia» y cuestiones como la antropología y el folclore.

En el documental salen a relucir «alguno de los problemas que tienen los ganaderos, como el fuego». Y es que Juanjo Menéndez no puede evitar asombrarse de cómo los ganaderos entrevistados «ya comentaban» lo difícil que sería combatir los incendios forestales de nuevo cuño, «con manchas de matorral de 300 o 400 hectáreas, 30 grados de temperatura, menos de 30% de humedad y luego viento de más de 30 kilómetros por hora», además de con el «tremendo» problema de «despoblación» que azota a la Asturias rural.

Brañas

A su juicio, de ahí, en parte, «vienen los problemas que estamos viendo». Juanjo Menéndez cree que hay que reabrir el debate sobre el destino de las brañas y «la reutilización de este tipo de construcciones», una revitalización que es «necesaria, porque un patrimonio que no se reutiliza tiende a la desaparición».

En este sentido, cree esencial «conservar aquellas que estén bien y que no hayan tenido arreglos», ya que, «si no se empiezan a conservar, desaparecerán». La música de Xuacu Amieva y Dobra es otras de las grandes protagonistas del documental. Menéndez explica que se trata de piezas registradas de manera «muy natural» y «sencilla», prácticamente «tal cual sonaban», pero que aportan una gran carga de emotividad al relato.


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