Los trabajadores de Duro Felguera, «agotados y saturados», expectantes ante la crucial reestructuración
Asturias
El Comité de Empresa y la dirección se reunirán el próximo martes para abordar las claves de un plan que espera la homologación judicial: «Hay gente que se está marchando de la compañía porque ya no aguanta más la situación»
24 Oct 2025. Actualizado a las 05:00 h.
Mientras el presidente de Duro Felguera, Eduardo Espinosa, trasladaba esta semana un mensaje de «confianza» y agradecía la «paciencia» de una plantilla que se reducirá a la mitad, hasta 500 empleados, el sentir en las oficinas de Duro Felguera es mucho más complejo. Ángel Pastor, presidente del Comité de Empresa, lo define como un estado de «agotamiento» y «saturación de energías» tras una crisis que, de momento, parece no tener fin. «Es muy complicado porque cuando parece que se soluciona, luego no se soluciona... pero vamos a salir del hoyo», confiesa Pastor, resumiendo la montaña rusa emocional que vive la plantilla. Un desgaste, que según comenta, ya tiene consecuencias tangibles: «Hay gente que se está marchando de la compañía porque ya no aguanta más la situación». Los trabajadores y la dirección de la compañía se reunirán el próximo martes por la mañana para abordar la situación mientras la compañía espera la homologación judicial del plan antes del 31 de octubre.
El plan de reestructuración aprobado por el consejo contempla la drástica reducción de la plantilla de unos 1.005 a 500 trabajadores. Sin embargo, Pastor aclara que no todo son despidos. De los aproximadamente 500 puestos que desaparecen de la nómina, 180 —110 de ellos en Asturias— se enmarcan en un ERE (90 ya ejecutados), mientras que el resto corresponde a la venta de activos y contratos que incluyen la subrogación de los empleados, como la reciente operación con Serveo, que traspasó a cerca de 200 trabajadores. «El resto son empresas que se desincorporan, que se venden a terceros con la subrogación de los contratos. O sea, dejan de ser plantilla de Duro Felguera, pero no es gente que pierda el trabajo», explica. Este esfuerzo por «mitigar el coste social» es uno de los aspectos que el comité valora positivamente.
Fe cautelosa en un plan «más serio»
A pesar del agotamiento, Pastor encuentra motivos para la esperanza en el nuevo plan, que incluye una inyección de 10 millones de euros del accionista mexicano Prodi y la reestructuración de la deuda, con una quita del 100% para algunos préstamos como el del Principado. «Lo veo bastante más serio que planes que hicimos con equipos directivos anteriores», afirma. Para él, la clave es que este plan no solo trata la «fiebre» de la falta de liquidez, sino que por primera vez aborda la enfermedad de fondo: «El problema es analizar por qué tienes falta de liquidez y qué te ha llevado a esa falta de liquidez. Eso no se abordó hasta ahora».
El desgaste no se vive igual en toda la plantilla. Pastor describe una división generacional. Los veteranos, cercanos a la jubilación, priorizan de alguna forma la «salud mental»: «Llega un momento que ya dicen, mira, ya será lo que sea… porque no puedes vivir asustado permanentemente». En cambio, deposita en los más jóvenes la ilusión por el futuro: «Mi ilusión es que esto siga adelante y que siga habiendo Duro Felguera para mucho tiempo».
El futuro: una empresa más humilde con regreso a La Felguera
El renacimiento de la empresa, en todo caso, pasará por una refundación. «Lógicamente, la empresa que va a partir de este plan de reestructuración… no es la misma que yo entré hace 39 años», reconoce Pastor. Se trata de «empezar de cero», con un tamaño reducido y centrándose en mercados menos arriesgados, pero mantiendo el «buen hacer» y la «seriedad» que caracterizaron a la histórica firma. Este nuevo comienzo incluirá, simbólicamente, un regreso a los orígenes: el traslado de la sede corporativa desde Gijón a La Felguera (Langreo), donde la empresa fue fundada hace más de 165 años.
La reunión del próximo martes entre el comité y la dirección es el siguiente paso crucial. Mientras la compañía espera la homologación judicial del plan antes del 31 de octubre, los trabajadores afrontan la cita con la esperanza de que, esta vez sí, se abra por fin la «nueva etapa» que promete la dirección.